LIMA, Perú — La temporada ciclónica del Atlántico de 2026 podría convertirse en la menos activa de la última década, según la actualización de junio divulgada por el equipo de especialistas en huracanes de la Universidad Estatal de Colorado (CSU), que revisó a la baja sus previsiones tras la confirmación oficial del fenómeno El Niño en el océano Pacífico.
Los investigadores estiman ahora la formación de 11 tormentas con nombre, cinco huracanes y dos huracanes de gran intensidad durante la actual temporada, cifras inferiores a las proyectadas en abril y también por debajo de los promedios climáticos registrados en las últimas tres décadas.
La revisión responde principalmente al desarrollo acelerado de un episodio de El Niño de características clásicas, un patrón climático que suele inhibir la actividad ciclónica en el Atlántico al incrementar la cizalladura del viento sobre las zonas donde habitualmente se forman y fortalecen los huracanes.
“Esta rápida transición a El Niño es la razón principal por la que prevemos una actividad mucho menor a la media durante esta temporada de huracanes en el Atlántico”, señalaron los especialistas de CSU en su informe.
La nueva proyección supone una reducción respecto al pronóstico emitido en abril, cuando los expertos anticipaban 13 tormentas tropicales, seis huracanes y entre uno y tres ciclones mayores. De confirmarse estas estimaciones, la actividad de 2026 se situaría por debajo de la media histórica de 14 tormentas con nombre, siete huracanes y tres sistemas de categoría tres o superior.
Los meteorólogos también prevén una caída significativa en la Energía Ciclónica Acumulada (ACE), indicador utilizado para medir la fuerza y duración combinadas de los ciclones tropicales. Según CSU, el valor de este índice podría ubicarse alrededor de un 40 % por debajo del promedio histórico.
El informe destaca además una disminución considerable en las probabilidades de impacto de huracanes intensos sobre territorio estadounidense. La posibilidad de que un huracán mayor toque tierra en Estados Unidos durante 2026 fue estimada en 23 %, frente al promedio histórico de 43 % registrado entre 1880 y 2020.
Las probabilidades de afectación se sitúan en 24 % para el conjunto de la costa estadounidense, 14 % para el Golfo de México, 11 % para la costa este del país y 26 % para la región del Caribe.
De acuerdo con los investigadores, las anomalías de temperatura observadas en la región oceánica conocida como Niño 3.4 ya superan las registradas durante algunos de los eventos más intensos de las últimas décadas. Los modelos climáticos apuntan a una probabilidad cercana al 95 % de que El Niño alcance una intensidad fuerte o muy fuerte durante el período de mayor actividad ciclónica, entre agosto y octubre.
Asimismo, las simulaciones estacionales anticipan niveles excepcionalmente elevados de cizalladura del viento sobre el Atlántico tropical, un factor que dificulta la organización de tormentas y limita su evolución hacia huracanes de gran intensidad.
Las previsiones actualizadas de CSU coinciden en gran medida con las divulgadas en mayo por el Instituto de Meteorología de Cuba (INSMET), que también anticipó una temporada relativamente tranquila, con 11 ciclones tropicales, cinco huracanes y dos de gran intensidad.
No obstante, los especialistas cubanos advirtieron que el menor número de sistemas no elimina el riesgo para la Isla. Según sus cálculos, existe un 40 % de probabilidad de que al menos un huracán afecte el territorio cubano durante 2026, una cifra ligeramente superior al promedio histórico estimado para el país.










