LIMA, Perú — El dictador cubano Miguel Díaz-Canel volvió a salir en defensa del sistema político castrista al afirmar que el modelo electoral de la Isla es democrático y que su propia llegada a la presidencia fue resultado de un proceso de elección popular desde la base.
Las declaraciones aparecen en un fragmento del documental Cuba After Castro, dirigido por Abby Martin y Matthew Belen para el medio estadounidense BreakThrough News, en el que el gobernante cubano responde a cuestionamientos sobre la legitimidad del sistema electoral vigente.
“Yo no pudiera estar hablando contigo como presidente del país si a mí no me hubieran elegido en un distrito de una ciudad de este país”, afirmó Díaz-Canel durante la entrevista, en la que sostuvo que el mecanismo cubano es “más democrático que lo que se hace en otras partes del mundo”.
El mandatario también defendió el sistema de elección indirecta mediante la Asamblea Nacional y aseguró que otros países emplean mecanismos similares sin ser objeto de cuestionamientos. “Hay otros países, potencias incluso, que lo hacen y nadie habla de que ellos son antidemocráticos”, señaló.
Según Díaz-Canel, las críticas al modelo cubano obedecen a intereses políticos de Washington. “La maquinaria mediática del gobierno de los Estados Unidos no quiere el ejemplo de Cuba con ese tipo de democracia. No es la democracia que ellos quieren”, declaró.
Las afirmaciones se producen en medio de una nueva escalada de tensiones entre La Habana y Washington, marcada por la ampliación de sanciones económicas impulsadas por la Administración de Donald Trump y por un endurecimiento del discurso de ambas partes.
En una entrevista concedida recientemente al diario español elDiario.es, Díaz-Canel aseguró que Estados Unidos estaría apostando por tres posibles escenarios para provocar un cambio político en Cuba. El primero, dijo, sería generar un estallido social mediante la presión económica.
“Estados Unidos está apostando por tres escenarios: el primero es con la asfixia económica, provocar el estallido social y que ese estallido social le dé la posibilidad, con el pretexto de la ayuda humanitaria, a intervenir en el país”, afirmó.
Como segunda posibilidad mencionó una negociación “coercitiva” orientada, según él, a propiciar transformaciones en el sistema político cubano. La tercera opción sería una eventual agresión militar.
Díaz-Canel vinculó esos escenarios a las recientes medidas adoptadas por Trump. Una orden ejecutiva emitida en enero calificó al régimen cubano como una amenaza para la seguridad nacional estadounidense y abrió la puerta a nuevas restricciones económicas, mientras otra disposición firmada en mayo amplió las sanciones contra entidades y sectores estratégicos de la economía cubana, incluyendo energía, defensa, minería y servicios financieros.
Washington ha justificado estas medidas como parte de una estrategia para promover una transición democrática en la Isla, fortalecer el sector privado, apoyar a la sociedad civil independiente y ampliar el acceso a la información. Las autoridades estadounidenses también han acusado a La Habana de mantener vínculos con gobiernos considerados adversarios de Estados Unidos y de continuar reprimiendo las libertades políticas y civiles de los cubanos.










