MIAMI, Estados Unidos ― Monseñor Dionisio García Ibáñez, arzobispo de Santiago de Cuba, pidió este domingo que quienes “tienen el destino del pueblo cubano en sus manos” estén dispuestos “a cambiar lo que haya que cambiar, porque el bien del pueblo va por encima de cualquier otra cosa y consideración”, durante la homilía del V Domingo de Cuaresma en el Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre.
En la parte final de su homilía, el arzobispo también lanzó una súplica por Cuba: “Señor, tú puedes ayudar a este pueblo. Tú puedes. Ayúdalo”, expresó. Acto seguido pidió que las autoridades correspondientes “se llenen de la sabiduría de Dios para hacer y buscar siempre el bien”.
Al final, cerró con otra invocación a Dios: “Tú sí puedes devolver la vida, puedes devolver la esperanza. Que este pueblo tenga mucha esperanza”.
García ocupa la arquidiócesis de Santiago de Cuba desde el 10 de febrero de 2007. Antes de ese año, había sido el primer obispo de la diócesis de Bayamo-Manzanillo. También se desempeñó como vicepresidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba entre 2006 y 2009 y como presidente de 2009 hasta 2017.
En años recientes, el arzobispo ha hecho llamados públicos vinculados con la realidad nacional. En julio de 2022, un año después de las protestas del 11 de julio de 2021, pidió en la Basílica de la Virgen de la Caridad del Cobre que se revisaran las condenas impuestas a los manifestantes encarcelados. En esa ocasión, afirmó que las jornadas de protesta habían dejado “secuelas” y se refirió especialmente a los detenidos. Asimismo, rogó que se revisaran “de nuevo todas las penas” y que salieran en “libertad todos aquellos que quisieron expresar su opinión sobre la situación”.
En ese mismo mensaje, García vinculó además la crisis política y social con el deterioro del tejido nacional y con la fractura entre cubanos. “Hay que hacer los cambios necesarios, hay que hacerlos”, dijo entonces, antes de pedir que las diferencias pudieran resolverse “a través del diálogo y de la misericordia, y del perdón, y nunca con la violencia y la intolerancia”.
Meses después, en diciembre de 2022, el arzobispo volvió sobre otro de los grandes dramas del país: la emigración. Durante una misa en El Cobre pidió rezar “por las familias divididas” y para que llegara el momento en que los cubanos no tuvieran ni quisieran salir de su patria.









