MIAMI, Estados Unidos ― El empresario cubanoamericano Jorge Mas aseguró que “se acerca el día de la libertad” de Cuba y afirmó que ese cambio ocurrirá en 2026, al tiempo que sostuvo que no teme una negociación entre Washington y La Habana que permita la continuidad del régimen.
Las declaraciones fueron ofrecidas a Martí Noticias, durante una entrevista realizada por el periodista Mario Pentón.
Durante la conversación, Mas se refirió a su reciente encuentro en la Casa Blanca con el presidente Donald Trump, el secretario de Estado, Marco Rubio, y otros funcionarios estadounidenses. Según dijo, esa reunión reforzó su convicción de que la actual administración está comprometida con un cambio político en la Isla.
“Mi mensaje al pueblo cubano hoy es que se acerca el día de la libertad de nuestra patria. Va a suceder en 2026”, afirmó. También aseguró que, tras conversar en privado con Trump y Rubio, le quedó “un optimismo y una esperanza enorme que se avecina la libertad de Cuba”.
Mas presentó ese encuentro como una señal de respaldo político de alto nivel a la causa del cambio en Cuba. “Encontré en el presidente de Estados Unidos un hombre con una convicción total por ayudar al pueblo cubano a alcanzar su libertad”, declaró. Añadió que la conversación giró en torno a Cuba y “la libertad plena del pueblo cubano”.
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue el temor, planteado por Pentón, de que un eventual acercamiento entre Estados Unidos y el régimen cubano desemboque en un arreglo político y económico que deje intacto el poder de la élite gobernante. Ante ese escenario, Mas respondió que considera legítima la preocupación, pero dijo no compartir ese temor: “Esto no va a ser un arreglo o una negociación para la continuidad de un régimen asesino que en fin es un Estado fallido”, sostuvo.
En esa misma línea, insistió en que no ve posible una salida económica duradera para Cuba sin transformaciones institucionales profundas. “No hay ningún arreglo económico en Cuba ―no importan los anuncios de esta mañana― sin un Estado de derechos que proteja la propiedad privada, la empresa, etcétera”, dijo. Para Mas, el eventual ingreso de capital a la Isla solo tendría sentido en un contexto de elecciones libres, respeto de derechos y garantías jurídicas.
Mas subrayó además que no percibe la actual coyuntura como una reedición de la política de deshielo impulsada por Barack Obama. “Esto no es una negociación, y no fue una negociación lo que sucedió con el presidente Obama. Era tratar de apelar a los mejores instintos humanos de un régimen asesino, y eso no funciona”, afirmó. También calificó aquella etapa como una política “unilateral” de parte de Estados Unidos.
Al argumentar por qué cree que la Administración Trump no buscará acomodar al régimen cubano, Mas fue enfático: “Cuba no tiene absolutamente nada que necesite Estados Unidos de América. Lo repito, Cuba no tiene ningún bien”. Según expuso, el interés de Washington estaría puesto, a su juicio, en “el bienestar del pueblo cubano” y en neutralizar la influencia desestabilizadora del aparato estatal cubano en la región.
En la entrevista, Mas también defendió la idea de una futura reconstrucción económica de Cuba una vez producido un cambio político. La describió como “lo que se va a conocer en la historia como el milagro cubano” y aseguró que la Isla podría absorber decenas de miles de millones de dólares en capital.
“Yo puedo soñar (…) estar de alguna manera participando en una economía libre dentro de Cuba, donde hay 100% de empleo, donde existe la entrada de entre 35 y 45.000 millones de dólares de capital para ayudar a reconstruir lo que ha destruido este régimen y la familia Castro”, dijo.
Entre las áreas que mencionó para una eventual reconstrucción figuran puertos, aeropuertos, carreteras, industria y vivienda. En este último punto, aseguró que la población no debería temer desalojos en un escenario poscastrista. “A ningún cubano se le va a desalojar de su casa, a ninguno”, afirmó. También planteó la posibilidad de que en “los primeros tres o cuatro años después de la salida del régimen castrista” pudieran construirse “2 a 2,5 millones de viviendas nuevas en Cuba”.
Mas vinculó ese eventual proceso de reconstrucción con la experiencia acumulada por empresarios cubanos en el exilio. Sobre su propia compañía, señaló que se trata de una empresa familiar con 42.000 empleados y una facturación de 17.000 millones de dólares, además de operaciones vinculadas a infraestructura energética, telecomunicaciones y otros sectores. Presentó esas cifras como ejemplo de lo que, a su juicio, los cubanos han podido lograr “bajo el amparo de la libertad económica y el sistema capitalista”.
También insistió en que el beneficiario de una apertura económica en Cuba debería ser “el cubano de a pie y no los militares”. En ese punto cuestionó el papel del conglomerado militar GAESA.
A lo largo de la conversación, Mas combinó argumentos políticos, económicos y personales. Recordó la trayectoria de su padre, Jorge Mas Canosa, y presentó la lucha por la libertad de Cuba como una causa familiar e histórica. Señaló que la generación de sus padres llegó a Estados Unidos “sin nada” y mantuvo siempre la aspiración de regresar a una Cuba libre.
Mas también evocó un evento celebrado hace 26 años en la Fundación Nacional Cubanoamericana, que describió como el primer encuentro de Donald Trump con la comunidad cubana. Según relató, en esa época ya existía presión para invertir en Cuba y la posición de su familia y de la Fundación era impedir “las inversiones que solamente alimentan al régimen”.
La entrevista concluyó con un mensaje de confianza en que la etapa actual conducirá a un cambio político en la Isla bajo el liderazgo de Trump y Rubio. “Estoy seguro de que bajo su mando y liderazgo, y bajo su misión, vamos nosotros a poder disfrutar de esa libertad por la cual tantos hombres y mujeres han dado su vida”, afirmó.









