Encuentro cercano (del cuarto tipo) con la Nayer Ghidorah: arte, violencia e identidad queer en Cuba

-

En la ufología, pseudociencia que estudia a los OVNIs y la vida extraterrestre, un encuentro cercano del cuarto tipo ocurre cuando un ser humano es abducido o entra voluntariamente en la nave de una entidad alienígena. 

En esta entrevista, me adentro en el platillo volador de la Nayer Ghidorah, quien irrumpe en la escena como si acabara de caer de otro planeta y todavía estuviera midiendo el terreno. Una artista queer cubana, outsider, que se mueve entre el documental, el performance callejero, las artes visuales y la escritura. Desde ahí construye una obra incómoda, visceral y profundamente humana, incluso cuando insiste en no serlo.

¿Quién –o qué– es la Nayer Ghidorah?

Nayer Ghidorah es una extraterrestre caída a la Tierra. Su obra, a través de prácticas como el documentalismo, las artes visuales y el performance, siempre busca ese detalle de ser una extraterrestre en la Tierra: cómo analiza e investiga lo que es ser humano, cómo se integra a la sociedad, cómo la documenta e intenta archivarla, cómo la siente y la escucha, siendo ella tan distinta, trayendo en su mente otra realidad.

Su mayor labor performática es el performance callejero: caminar por las calles bajo su imagen distópica e ir observando la reacción inesperada. Su presencia, no anunciada, irrumpe en barrios, ciudades y territorios. Al mismo tiempo, ella se asombra al ver la imagen humana y su reacción; es un intercambio que ocurre en ambas direcciones.

A lo largo del tiempo ha intentado jugar a vestirse como los humanos para aprender más de ellos, lo que la hace lucir una imagen queer y mezclada, ya que no les atribuye género a las prendas ni a las imágenes que adopta en su imitación. Muchas veces aparece cubierta o tapada para no ser descubierta, en días en los que quiere estar más tranquila. Su meta es decir: no decidí caer aquí, me estoy adaptando a ustedes, hagan lo mismo conmigo. No soy una forma hostil. ¿Por qué atacar algo que porta prendas de todos?

¿De qué manera surge en tu vida la Nayer Ghidorah?

En mi vida cotidiana, fuera de todo, soy una persona demasiado introvertida y esto a veces me causa un conflicto a la hora de integrarme en la sociedad. Tal vez sea por mi TDAH, o no, pero siempre me ha costado un poco vivir y enfrentar la sociedad, ya sea visualmente, físicamente o sonoramente. Ya de por sí ser una persona de la comunidad LGBT implica tener un foco, una visibilidad –quieras o no– y unas miradas, una presencia que siempre va a destacar.

Siento entonces que Nayer Ghidorah es un arma que una niña creó para que nadie pudiera detener su arte. Nayer Ghidorah es un alter ego para poder expresar completamente mi mundo interno de la manera en que normalmente no puedo. Todo mi mundo creativo interno, todo lo que quisiera expresar y no puedo porque soy demasiado introvertida. Nayer me sirve como ese puente entre lo que quiero hacer y lo que puedo hacer a través de ella.

Yo soy como su niñita pequeña, y Nayer es la que sale, la que enfrenta a la sociedad, la que se come el mundo, la que se desangra en la marcha. Es la que me trae el éxito, el resultado, las medallas. Y yo simplemente estoy aquí, en casa, tranquilita, debajo de la cama, esperando que ella vuelva con sus alas intactas para que siga comunicando mi mundo. Es como una paloma mensajera, un medio. Y ese alter egome ha servido mucho, a lo largo de mucho tiempo, para poder comunicar y hacer arte, porque desde mi punto vulnerable –el que está fuera de las cámaras y del arte– no puedo.

¿Qué encontraste en Ghidorah que te hizo asumir su nombre?

Ghidorah pertenece al multiverso de Godzilla y es un dragón de tres cabezas. Es el monstruo cero, el primer monstruo en existir en ese universo, según la leyenda. Yo lo reinterpreté en mi arte y en lo que representa Nayer Ghidorah: la libertad creativa para poder lucir visualmente como yo quiera, según lo que quiera transmitir o crear.

Me da una libertad queer, la de poder existir y crear a través de ello. A veces puedo ser una mujer, a veces un hombre, a veces algo que no parta necesariamente de lo humano. Es una manera de comunicarme a través del arte, de mutar mi imagen, de divertirme, de fluir.

En mi vida cotidiana soy una mujer trans, pero en el arte puedo ser cualquier cosa. Y de eso se trata Nayer Ghidorah: ese permiso de hacer lo que te dé la gana, de ser quien quieras ser, de interpretar, de crear, de meterte en personajes para vivirlos y que tu obra tenga un corazón real.

Nayer Ghidorah, artista queer
Nayer Ghidorah, artista queer (FOTO Cortesía de NG)

Has dicho que eres una artista “de sangre y tripas”. ¿Cómo entiendes lo visceral en tu trabajo?

Me he identificado mucho con lo visceral: la sangre, las tripas, los órganos, porque me remite a exponer el interior, la vulnerabilidad. La sangre, para mí, funciona como un escudo, como una bandera: si sangro es porque aún estoy viva, porque no han podido detenerme, no han podido abolir lo que estoy haciendo, mi marcha, nuestro movimiento. Entonces, en vez de entender la sangre como debilidad –“me hicieron sangrar”–, la reinterpreto como resistencia: sigo sangrando, y mientras siga sangrando es porque no me has detenido, porque no se ha acabado el fluido, porque sigo firme.

¿De qué manera se cruzan identidad, cuerpo y experiencia vital en tu práctica artística?

Yo, como artista trans y queer, siento que nuestra identidad es una herramienta emocional muy útil, que nos ayuda a ser más humanas a la hora de crear, documentar, escribir o retratar. Creo que tenemos un filtro sentimental que muchas personas pierden en lo superficial. Nosotras cargamos una mochila llena de vivencias, memorias y experiencias, tanto negativas como positivas, y eso nos permite narrar desde un lugar más humano. Hay una cercanía con múltiples realidades que no es solo la propia, y eso amplía muchísimo la capacidad de crear. Eso nos sitúa en el mundo no desde el privilegio, sino desde lo vivido, desde lo marginal, desde lo complejo. Y eso hace que lo que creamos tenga más capas, más sentido, más color.

Nayer Ghidorah, artista queer
Nayer Ghidorah, artista queer (FOTO Rubén Cruces Pérez. Cortesía de NG)

Afirmas que “ser travesti ya es contrarrevolución”. ¿Cómo se convierte tu cuerpo y tu imagen en un gesto político dentro del espacio público?

El travestismo ya es contrarrevolucionario, porque va en contra del ideal del “hombre revolucionario” que se ha construido históricamente en Cuba. Yo siento que no pertenezco a esta patria, sino a otra: a una patria real que no coincide con la versión distorsionada que se presenta. Para mí esa idea de revolución es profundamente cuestionable. He aprendido mucho sobre el “infierno” y el “cielo”, y puedo decir que no se puede hablar de una revolución para los seres humanos cuando se deshumaniza y se violan derechos básicos.

Mi práctica se nutre de todo lo que me rodea: hombre, mujer, todo. La moda, el maquillaje y el pelo son formas de diálogo no verbal a través de la textura, el color y la expresividad. Es un lenguaje que he usado constantemente en mi desarrollo artístico. Desde que Nayer irrumpió en el espacio aéreo de la Tierra, su caída ya fue un acto político presenciado con horror por la especie humana. La ropa, la imagen, el maquillaje, los tacones: todo es político. Todo es una posición, una crítica, un grito, un método de expresión. Incluso no posicionarse ya es un posicionamiento político.

Nayer no defiende algo específico; critica su realidad y lo que ve, sin importar bandos. Critica todo lo que le molesta, todo lo que está mal. Hay cosas en las que insiste más porque le afectan directamente, pero en esencia hay una crítica general al estado del mundo. Yo no puedo ni voy a hablar jamás de algo en mi arte que no haya vivido o en lo que no me haya involucrado directamente para poder comunicarlo de una manera humana y real.

¿Cómo se ha manifestado la violencia o la intolerancia frente a tu cuerpo, tu identidad, tu imagen?

Fuera del personaje, y hablando desde mí, he vivido distintos tipos de violencia. A veces me siento “privilegiada” al escuchar historias más duras, pero también he pasado por situaciones fuertes. He sido detenida, he dormido en celdas, simplemente por mi imagen, por lo que representa: asociada a la prostitución, a la delincuencia, a lo antipatriótico. Ser trans en este contexto es complicado.

Recuerdo una vez que una patrulla aceleró en un semáforo con intención de arrollarme “en broma”. También tengo un expediente policial lleno de advertencias por sospecha de prostitución. Y, curiosamente, lo veo con ironía: me parece más “hermoso” eso que otras acusaciones, como una forma de resignificar lo que se me impone. Me parece más honrado ser una puta sexual que una puta gubernamental. La primera, al menos, hace feliz a la sociedad.

¿Hacia dónde se está moviendo ahora la Nayer?

Nayer Ghidorah, artista queer
Nayer Ghidorah, artista queer (FOTO Capri Torres. Cortesía de NG)

Actualmente estoy trabajando mucho, superándome y llegando a nuevos territorios. Estoy involucrada en proyectos cinematográficos y también escribiendo un libro que resume mi labor documental y archivística de más de un año. Ya está en proceso de finalización.

A través de mi proyecto Hogar de Perdedoras, creé una especie de ONG que ayuda a personas con problemas de vivienda. Me parece sorprendente que dentro de su propio planeta haya humanos sin hogar. Eso me genera afinidad, como si también fueran pequeños extraterrestres. Por eso los acojo, les doy espacio, residencia y apoyo en lo que puedo.

He tenido la suerte de colaborar con artistas muy valiosos, y Nayer está envuelta en proyectos grandes que pronto verán la luz. Siento que su presencia en este planeta es cada vez más visible, más reconocida, mejor entendida. Y eso me llena de orgullo.

GUSTAVO TORRES
GUSTAVO TORRES
Gustavo Gus Torres Arma (Habana del Este, Cuba, 2000). Historiador del arte, investigador y crítico independiente. Aborda las artes visuales desde perspectivas queer y feministas. Ha escrito para medios independientes cubanos.

Recomendamos

Contenidos relacionados

Deja un comentario

Escriba su comentario...
Por favor, introduzca su nombre aquí