MADRID, España.- La Administración de Donald Trump ha intensificado la presión sobre el conglomerado militar cubano GAESA mediante sanciones y un mayor control de las exportaciones de combustible hacia la Isla, una estrategia que amenaza una de sus principales fuentes de ingresos y reduce su capacidad de maniobra en medio de la crisis energética nacional.
Así lo expone una investigación de Cuba Siglo 21, elaborada por el economista Emilio Morales, que analiza cómo Washington intenta impedir que el combustible autorizado para el sector privado termine beneficiando a las estructuras militares del régimen cubano.
Según el estudio, titulado El control del combustible: nuevo instrumento de presión sobre el Estado mafioso cubano, Estados Unidos ha reforzado las sanciones contra empresas estatales vinculadas al comercio energético, entre ellas CUPET, ENETEC y COREYDAN. Asimismo, las autoridades estadounidenses informaron de la interceptación de 90 envíos destinados a ENETEC, equivalentes a unos 600.000 galones de combustible, valorados en 2,8 millones de dólares.
Estas acciones forman parte, destaca Cuba Siglo 21, de una estrategia dirigida a identificar las redes empresariales utilizadas para eludir las restricciones y vigilar el destino final de los cargamentos.
El nuevo escenario también responde a la pérdida del suministro petrolero venezolano, que durante años proporcionó importantes beneficios económicos a GAESA. La investigación estima que el conglomerado revendía en mercados asiáticos entre el 40 % y el 50 % del crudo recibido de Venezuela, operaciones que habrían generado alrededor de 30.000 millones de dólares entre 2010 y 2025.
Ante la escasez energética, Washington ha permitido exportaciones de combustible destinadas a empresas privadas cubanas elegibles y consumidores individuales, bajo la excepción Support for the Cuban People. Sin embargo, Morales sostiene que GAESA ha encontrado mecanismos para aprovechar esa apertura mediante mipymes que actúan como intermediarias.
En ese sentido, el informe explica que, aunque determinadas empresas privadas aparezcan como importadoras, el conglomerado militar conserva el control de elementos fundamentales del negocio. Las gasolineras pertenecen a CIMEX, los pagos se realizan mediante tarjetas Clásica administradas por FINCIMEX y los ingresos se depositan en el Banco Financiero Internacional (BFI).
Además, los elevados costos de estas operaciones dificultan que pequeños empresarios independientes puedan asumirlas sin respaldo de grandes estructuras financieras. Según Morales, importar combustible mediante diez isotanques requiere una inversión inicial de entre 500.000 y 1,4 millones de dólares.
Mientras tanto, las exportaciones estadounidenses de combustible y derivados hacia Cuba alcanzaron aproximadamente 232 millones de dólares entre enero y agosto de 2026, con un máximo mensual de 74,9 millones en agosto, según los datos citados por la investigación.
Para Cuba Siglo 21, la principal consecuencia de este escenario es que GAESA pierde parte de la autonomía que mantenía sobre el abastecimiento energético.









