MADRID, España.- Un bebé de apenas dos meses, abandonado y con un cuadro de desnutrición y deshidratación grave, murió después de haber sido atendido en el Hospital Pediátrico William Soler, en La Habana. Su caso fue documentado por el programa estadounidense 60 Minutes, de CBS News, en un reportaje emitido este domingo 1 de noviembre que muestra las dificultades que enfrentan médicos y pacientes en Cuba por la escasez de medicamentos, suministros y electricidad.
Cuando el equipo de CBS visitó el hospital en los últimos días, el pequeño acababa de ser trasladado a la unidad de cuidados intensivos por los servicios de protección de menores. Había sido abandonado, no tenía familiares que lo acompañaran y pesaba menos de cinco libras (unos 2,3 kilogramos). Su estado era crítico.
El doctor Alejandro Chong, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos del centro, explicó que el niño corría peligro inmediato de muerte. Los médicos consiguieron estabilizarlo. Sin embargo, la recuperación requería una alimentación especializada que no estaba disponible en el hospital. Chong explicó que, ante la escasez de fórmulas infantiles para pacientes en esas condiciones, los médicos deben recurrir a preparados elaborados con malanga y pollo.
El bebé logró salir inicialmente de cuidados intensivos, pero posteriormente sufrió complicaciones respiratorias y fue ingresado nuevamente. Antes de la emisión del reportaje, CBS contactó otra vez con el doctor Chong, quien confirmó que el niño había fallecido el jueves 29 de octubre.
Una niña llevaba 68 días esperando una pieza para su operación
El equipo de 60 Minutes también conoció el caso de una niña pequeña que llevaba 68 días esperando una pieza necesaria para un equipo de circulación extracorpórea, indispensable para la intervención quirúrgica que necesitaba.
Según explicaron los médicos, en condiciones normales el componente habría podido estar disponible en apenas dos días.
La espera se producía en un hospital donde los especialistas denuncian dificultades para acceder a anestésicos, medicamentos contra el cáncer y equipos de laboratorio.
Lórien Rodríguez, residente de segundo año de Cirugía Pediátrica, describió la frustración de tener que comunicar a los familiares que no pueden proporcionar los tratamientos necesarios a sus hijos.
La médica explicó que el personal sanitario se ha reducido y que la falta de recursos complica el trabajo cotidiano.
Cirugías iluminadas con celulares cuando fallan los generadores
Otro de los aspectos documentados por CBS es el riesgo que representan los apagones para los pacientes hospitalizados.
Durante la visita del equipo periodístico al Hospital Pediátrico William Soler, se produjo una interrupción del suministro eléctrico.
Aunque el centro dispone de generadores de emergencia, Chong explicó que incluso los segundos que transcurren entre el apagón y la entrada en funcionamiento del sistema de respaldo pueden resultar decisivos para pacientes conectados a ventiladores mecánicos o sometidos a anestesia general.
Los médicos relataron que, cuando también fallan los generadores, han tenido que concluir operaciones quirúrgicas utilizando la luz de sus teléfonos celulares.
En situaciones similares, cuando dejan de funcionar los ventiladores, el personal debe proporcionar ventilación manual a pacientes en estado crítico.
Estas prácticas, según los testimonios recogidos por CBS, forman parte de las soluciones de emergencia a las que recurren los profesionales para mantener la atención médica ante las limitaciones materiales.
Las dificultades también afectan a las mujeres embarazadas
Paloma Blanco, bailarina del Ballet Nacional de Cuba y embarazada de ocho meses cuando fue entrevistada, explicó que confía en la capacidad de los médicos, pero teme que el hospital no disponga de los materiales necesarios durante el parto.
Ante la posibilidad de necesitar una cesárea, pidió a amistades residentes en Estados Unidos que le enviaran suministros quirúrgicos.
Médicos obligados a buscar otros ingresos
La crisis del sistema sanitario también tiene consecuencias para los profesionales que permanecen trabajando en los hospitales.
Alejandro Chong, responsable de cuidados intensivos del William Soler, contó a CBS que obtiene más dinero de un puesto de venta de alimentos que de su salario como médico.
El reportaje señala que numerosos profesionales han abandonado el sector sanitario o emigrado, mientras otros recurren a trabajos adicionales para sostener económicamente a sus familias.
La situación afecta tanto a los especialistas experimentados como a los médicos en formación.
Lórien Rodríguez, quien combina su residencia de Cirugía Pediátrica con el trabajo como locutara en la radio, explicó que la escasez de personal y suministros dificulta cada vez más la atención a los pacientes.
CBS también mostró la venta informal de medicamentos en La Habana, en un contexto de desabastecimiento de las farmacias.
El Gobierno reconoce responsabilidades, pero señala a las sanciones estadounidenses
El reportaje incluyó una entrevista con Carlos Fernández de Cossío, viceministro cubano de Relaciones Exteriores, quien reconoció que el Gobierno tiene una responsabilidad en la situación que enfrenta la población.
El diplomático admitió que algunas decisiones de las autoridades podrían haber sido mejores, aunque insistió, como es habitual en la retórica del régimen, en atribuir una parte importante de la crisis a las sanciones estadounidenses.
Fernández de Cossío sostuvo que las restricciones impuestas por Washington dificultan las importaciones de combustible, alimentos y otros productos esenciales.
«La posición única de Cuba es que, además de cualquier responsabilidad que tenga el Gobierno, hay un factor externo muy poderoso que influye en la realidad de la población. Pero nuestro Gobierno tiene mucha responsabilidad porque podría haber habido decisiones que podrían haber sido mejores», dijo el viceministro.
El Gobierno estadounidense, por su parte, responsabiliza a las autoridades cubanas por décadas de problemas de gestión económica y deterioro de la infraestructura.









