MIAMI, Estados Unidos ― La enfermera Maribel Pupo, del departamento de Vacunación del Hospital Docente Aracelio Rodríguez, en Cumanayagua, Cienfuegos, murió este lunes tras pasar cuatro días en estado crítico por los golpes que le dio un hombre al que había pedido que llevara a su hijo a vacunar, según publicó la página de Facebook Nio Reportando un Crimen.
La Dirección General de Salud de Cumanayagua confirmó la muerte en la mañana de este lunes. En su perfil de Facebook, la institución transmitió “el más sentido pésame a familiares, hijas y esposo de la Licenciada en Enfermería Maribel Pupo tras su fallecimiento este lunes”.
El mensaje no menciona la agresión ni la causa de la muerte.
La agresión ocurrió el 29 de octubre, de acuerdo con Nio Reportando un Crimen. La página asegura que la enfermera reclamó a un hombre y a su esposa que llevaran a su hijo a recibir una vacuna pendiente, y que el hombre le dio un golpe que la hizo caer. Pupo sufrió lesiones graves en la cabeza y fue operada en Cienfuegos, donde permanecía ingresada.
Ninguna autoridad ha informado públicamente si el presunto agresor fue detenido o si existe un proceso penal abierto. Nio Reportando un Crimen exigió “una investigación rigurosa y transparente” y que el señalado como responsable, “de confirmarse su participación en los hechos”, responda ante la justicia.
Alianny Villazon Pupo, sobrina de la enfermera, se dirigió al agresor en los comentarios de esa publicación. “Mi tía no era una noticia, no era un nombre en una publicación. Era una hija, una madre, una hermana, una tía, una mujer trabajadora que dedicó su vida a cuidar de los demás ejerciendo como enfermera”, escribió.
Varios trabajadores de la salud usaron la misma publicación para denunciar la presión que reciben para cumplir el esquema de vacunación infantil. “Vi acoso constante de mis supervisores y jefes de área por la vacunación tardía de algunos niños, en ocasiones tenía que ir a las casas de los pacientes a vacunarlo y hasta esperar que lo recogieran del círculo infantil para vacunarlo porque los padres no lo llevaban al consultorio médico”, escribió Rosa America Castillo Ferrera, que relató su experiencia en la atención primaria. A su juicio, la enfermera cita a la familia y le explica la importancia de la vacuna, “pero [la] responsabilidad directa [de la vacunación] es de sus padres”.
Nailiet Chávez, que se presentó como médico, comentó que no presiona a ningún paciente para que siga una indicación. “Aquí cada cuál es responsable de sus actos”, escribió. Vivian Roque Llanes coincidió: “por eso no se le puede caer detrás a nadie para que asista a consultas[;] cada persona debe preocuparse por su salud y la salud de su familia”.
Otros comentarios pusieron el acento en la agresión y no en el sistema. “NADA justifica, repito ninguna acción o expresión justifica lo sucedido”, escribió Zenia Heredia, quien dijo trabajar también en el sector. En la publicación de la Dirección General de Salud, que superaba los 150 comentarios a primera hora de la tarde, decenas de colegas, vecinos y pacientes la recordaron como una profesional atenta y pidieron justicia.
Fue “una vida perdida sin estar enferma, porq[ue] una enfermedad se justifica, pero por responsabilidad de otra persona es imperdonable, es algo que pudo ser evitado”, escribió Idalmis Echevarria Bermudez, amiga de la fallecida.
¿Es un feminicidio?
Con lo que se sabe hasta ahora, no hay elementos para clasificar la muerte de Maribel Pupo como feminicidio. El término designa el asesinato de una mujer por razones de género. En este caso no hay noticia de que la víctima y el agresor tuvieran una relación de pareja o familiar, y el único móvil que se ha hecho público es una discusión por la vacuna de un niño.
Que no fueran pareja no descarta el feminicidio. El Observatorio de Género de la revista Alas Tensas (OGAT), que verifica estos crímenes en Cuba, incluye en su registro el feminicidio social: el asesinato de una mujer a manos de un hombre con el que no tenía vínculo de pareja ni familiar, como un desconocido, un vecino o un compañero de trabajo.
Para contarlo, sin embargo, su metodología exige al menos un indicio de que la víctima fue atacada por ser mujer.
El 6 de enero, la enfermera Magaly Aragón Aragón, de 59 años, fue asesinada en un cañaveral del campamento penitenciario Las Mulas, en Jatibonico, Sancti Spíritus, donde trabajaba. El OGAT la registró como el primer feminicidio verificado de 2026. Lo hizo porque las informaciones confirmadas apuntaban al “carácter sexual de la violencia” y a antecedentes violentos del agresor, un recluso que confesó el crimen.
El OGAT no se ha pronunciado sobre la muerte de Maribel Pupo. Hasta el 26 de octubre, el observatorio había verificado 60 feminicidios en Cuba este año. La legislación cubana no contempla esa figura: el Código Penal de 2022 incorporó referencias a la violencia de género, pero no tipificó el feminicidio como delito autónomo, según el observatorio.










