USS Abraham Lincoln: cómo es el portaaviones con el que Trump amenaza al régimen cubano

Con más de 330 metros de longitud y un desplazamiento cercano a las 100.000 toneladas, el USS Lincoln funciona como una base aérea flotante.
Portaaviones USS Abraham Lincoln
Portaaviones USS Abraham Lincoln (Foto: Flickr)

LIMA, Perú — El posible despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln cerca de las costas cubanas ha sido presentado este viernes por el presidente Donald Trump como parte de su retórica de presión contra la dictadura castrista. Es conocido que el buque de guerra es uno de los mayores del mundo, pero ¿qué representa dentro del poderío militar de Washington?

El navío pertenece a la clase Nimitz, una serie de portaaviones nucleares diseñados para proyectar fuerza militar a escala global. Con más de 330 metros de longitud y un desplazamiento cercano a las 100.000 toneladas, funciona como una base aérea flotante capaz de operar durante largos periodos sin necesidad de reabastecimiento.

Su propulsión depende de dos reactores nucleares, lo que le permite alcanzar velocidades superiores a los 30 nudos y operar prácticamente sin límite de autonomía. Además, puede transportar alrededor de 90 aeronaves, entre cazas, helicópteros y aviones de alerta temprana, lo que constituye su principal capacidad ofensiva.

A bordo viajan más de 5.000 tripulantes, incluyendo personal de la nave y del ala aérea, lo que convierte al portaaviones en una especie de “ciudad flotante” con infraestructura propia para operaciones militares sostenidas.

El buque, comisionado en 1989 y con base en San Diego, ha participado en múltiples operaciones militares de Estados Unidos, incluyendo conflictos en Afganistán e Irak, o más recientemente Irán, lugares donde sus aeronaves realizaron cientos de misiones de combate. También ha intervenido en operaciones humanitarias y despliegues estratégicos en Asia y Medio Oriente.

Más allá de sus dimensiones, el verdadero peso del USS Abraham Lincoln radica en su integración dentro de un grupo de combate naval, que incluye destructores, submarinos y sistemas de defensa avanzados. Este conjunto permite ejecutar ataques aéreos, vigilancia, defensa antimisiles y control marítimo en amplias regiones.

En escenarios de tensión, la presencia de un portaaviones como este suele interpretarse como una señal de disuasión. Su capacidad para lanzar operaciones aéreas sostenidas lo convierte en una herramienta clave de presión estratégica, sin necesidad de desplegar tropas en tierra.

En ese sentido, el USS Abraham Lincoln no solo representa una plataforma militar, sino también un instrumento político: su movilización envía mensajes de fuerza en conflictos internacionales, incluidos aquellos en los que Washington busca influir sin escalar directamente a un enfrentamiento abierto.

¿Qué dijo Trump?

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que podría “tomar el control” de Cuba “casi de inmediato”, durante un discurso ofrecido como invitado principal en una cena privada del Forum Club, celebrada en West Palm Beach, Florida. En su intervención, aseguró que antes concluiría el “trabajo” en Irán.

En ese contexto, el mandatario planteó que, una vez terminada esa fase, podría ordenar el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln hacia el Caribe y situarlo “a unos 100 metros de la costa” cubana, desde donde —según describió— el régimen de la isla reaccionarían con un “muchas gracias, nos rendimos”.

El evento tuvo lugar en un encuentro cerrado de carácter político y empresarial, organizado por el Forum Club, un espacio habitual en Florida que reúne a líderes, empresarios y figuras públicas.

Las declaraciones de Trump coinciden con un endurecimiento de la política de Washington hacia La Habana. Este mismo viernes, el mandatario firmó una orden ejecutiva que amplía el alcance de las sanciones contra el régimen cubano. La medida autoriza acciones contra personas, entidades, afiliados e incluso bancos extranjeros vinculados al aparato de seguridad del Estado, así como a casos de corrupción o violaciones graves de derechos humanos en la isla.

El decreto, divulgado por la Casa Blanca el 1 de mayo, permite bloquear bienes bajo jurisdicción estadounidense, prohibir transacciones y restringir la entrada a Estados Unidos de los sancionados. Además, contempla sanciones para actores extranjeros que operen en sectores estratégicos de la economía cubana, como energía, defensa, minería, servicios financieros o cualquier otro que determinen el Departamento del Tesoro y el Departamento de Estado.

También incluye a quienes actúen en nombre del Gobierno cubano, le proporcionen apoyo financiero, material o tecnológico, ocupen cargos de dirección o participen en abusos de derechos humanos o prácticas corruptas. El alcance se extiende incluso a familiares adultos de los designados.

Asimismo, la orden faculta a las autoridades estadounidenses a imponer restricciones a instituciones financieras extranjeras que faciliten operaciones relevantes con entidades sancionadas, incluyendo limitaciones para mantener cuentas en Estados Unidos o el bloqueo de activos.

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