MADRID, España.- El actor cubano Roberto Perdomo habló abiertamente sobre las dificultades económicas que enfrenta después de décadas de trabajo en la televisión y el teatro de la Isla, y reveló que recibe una jubilación de apenas 6.000 pesos mensuales.
Durante una reciente entrevista concedida a la actriz Maikel Amelia en el espacio Sin Filtros, de La Familia Cubana, Perdomo explicó que se jubiló hace unos cuatro o cinco meses, aunque continúa vinculado profesionalmente como recontratado.
“¿Sabes cuánto cobro? 6 mil pesos”, contó el actor, quien aseguró que esa cantidad responde a la forma en que fue calculada su jubilación a partir de regulaciones aplicadas desde 2021.
Para ilustrar el escaso poder adquisitivo de sus ingresos, Perdomo puso un ejemplo cotidiano: “Hace cuatro días compré 10 huevos a mil pesos. Me quedan 4 mil”.
El actor sostuvo que la situación no solo le resulta difícil desde el punto de vista material, sino que la percibe como una falta de reconocimiento después de toda una vida dedicada a su profesión.
“Me ofende y me duele”, afirmó. “Porque hay carreras en el mundo entero, en cualquier país, que cuando usted llega a un nivel, usted se merece tener una estabilidad, una economía, una bonanza, un bienestar. Y aquí es todo lo contrario”.
La conversación derivó entonces hacia una pregunta frecuente para muchos cubanos en medio de la crisis: por qué no abandona el país. “¿Por qué no te vas?”, le preguntó Maikel Amelia.
Perdomo respondió que una decisión de ese tipo dependería de las condiciones que pudiera tener fuera de Cuba y dejó claro que no quiere convertirse en una carga para otras personas.
“Tengo que ver a dónde caigo, cómo caigo, de qué lado caigo del cuerpo y qué voy a hacer. Ni le voy a dar lata a nadie, ni voy a hacer carga de nadie”, señaló. Y agregó: «No me he ido de Cuba porque no tengo dinero».
“Nos pagan muy mal en este medio”
Más adelante, Perdomo volvió sobre las condiciones económicas de los artistas cubanos y fue categórico sobre la remuneración que reciben. “Nos pagan muy mal en este medio”, lamentó.
Al hacer balance de su carrera, reconoció que el cariño de sus colegas y del público ha sido una de sus principales recompensas, pero admitió que ese reconocimiento no se ha traducido en bienestar material. “Eso es lo mejor que me ha pasado en esta carrera. Porque no tengo dinero. Materialmente no tengo nada”, expresó.
Según explicó, ese respaldo de los espectadores ha sido una de las razones que lo han mantenido vinculado a la actuación incluso en condiciones adversas.
También lanzó una crítica más amplia sobre el trato recibido históricamente por los artistas en Cuba. “No nos quieren. Nunca nos han querido”, aseguró, antes de mencionar casos de actores, actrices y cantantes que fueron relegados pese a contar con el cariño popular.
Una vida marcada por las partidas
Durante la entrevista, el actor recordó asimismo algunos de los momentos más difíciles de su vida, entre ellos la muerte de su hermana, a quien describió como “mi otra mitad”, y el impacto que su carrera tuvo en su matrimonio y en la relación con su hija.
“Ojalá y pudiera echar el tiempo atrás un poquito”, dijo. Si pudiera hacerlo, explicó, habría estado “un poco más presente” en la vida de su hija.
Perdomo también rememoró su salida hacia España en 1995, en pleno Período Especial. Según contó, entonces decidió marcharse debido a las enormes dificultades que atravesaba el país, aunque aseguró que le gustaba Cuba.
Regresó en 2002, después de la muerte de su esposa, y desde entonces desarrolló una intensa trayectoria profesional, con numerosos trabajos e invitaciones. “He tenido la suerte (…) de tener montones de trabajo”, reconoció.
Sin embargo, décadas de presencia en la escena y la televisión cubanas no le han garantizado la estabilidad económica que esperaba cuando, siendo joven, decidió dedicarse a la actuación.
Perdomo recordó con ironía que una de las razones por las que escogió la profesión fue la idea de que los actores ganaban bien. “Yo cogí esta carrera porque digo: ‘Oye, para ser actor gana bastante dinero. Voy a ser actor porque voy a ganar bastante dinero’”, rememoró.
Años después, su balance es radicalmente distinto: una jubilación de 6.000 pesos, trabajos ocasionales y la certeza de que el reconocimiento profesional no se ha traducido en seguridad material.








