LIMA, Perú — El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel defendió este sábado el reciente aumento del salario mínimo y de las pensiones más bajas al asegurar que las medidas forman parte de un programa económico orientado a proteger a los sectores más vulnerables, en medio de las críticas de economistas que advierten que la inflación ya ha neutralizado gran parte de esos incrementos.
Durante una visita al Consejo de Defensa Municipal de La Habana del Este, con motivo del Día Nacional de la Defensa, Díaz-Canel sostuvo que las disposiciones aprobadas por el Gobierno reflejan el carácter social de las reformas económicas impulsadas por el régimen.
«Eso demuestra que el programa de transformación es un programa de transformaciones económico, social y que protege a las personas que estén en situación más difícil», afirmó, según declaraciones difundidas por Canal Caribe.
El mandatario añadió que la prioridad de las autoridades fue elevar los ingresos de quienes perciben las remuneraciones más bajas.
«Empieza precisamente por eso, por una reforma salarial en el sector presupuestado donde lo primero que se hizo fue subir el salario mínimo y la pensión mínima para los jubilados», declaró.
Las afirmaciones se producen un día después de que el régimen oficializara el incremento del salario mínimo y una nueva escala salarial para los trabajadores del sector presupuestado mediante varias resoluciones publicadas en la Gaceta Oficial.
La Resolución 14/2026 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social elevó el salario mínimo mensual de 2.100 a 3.210 pesos, un aumento nominal del 52,8 %, con efecto retroactivo desde el 1 de julio y cuyo pago comenzará a reflejarse en agosto. La norma también fijó una remuneración mínima de 16,84 pesos por hora para quienes cobran bajo ese sistema.
Sin embargo, especialistas han puesto en duda el impacto real de la medida sobre el poder adquisitivo de la población.
El economista cubano Elías Amor Bravo consideró que el incremento salarial responde principalmente a una decisión política y llega después de varios años de inflación acumulada que ronda el 200 % desde la implementación de la llamada Tarea Ordenamiento.
«Lo que aumentan ahora los salarios ya se lo devoró la inflación pasada», afirmó en un análisis publicado tras la entrada en vigor de las nuevas disposiciones.
Amor también advirtió que el incremento podría alimentar nuevas presiones inflacionarias en una economía afectada por la caída de la producción, los prolongados apagones y la escasez de combustible.
Asimismo, cuestionó que el beneficio se limite únicamente a los trabajadores del sector presupuestado y alertó sobre el costo fiscal de la medida, estimado en más de 42.000 millones de pesos anuales.
A su juicio, financiar ese gasto adicional podría obligar al Gobierno a recurrir nuevamente al déficit presupuestario y a la emisión monetaria, mecanismos que identifica entre las causas del deterioro del poder adquisitivo de la población.
«Lo que aumentan ahora los salarios ya se lo devoró la inflación pasada», insistió, antes de advertir que futuras alzas salariales podrían volver a perder su efecto si persisten el alza de los precios y la crisis estructural que atraviesa la economía cubana.
El aumento salarial forma parte del programa de «Transformaciones Económicas y Sociales» anunciado por el régimen castrista a inicios de julio, una estrategia que las autoridades presentan como un intento por corregir desequilibrios económicos, mientras el país continúa sumido en la peor crisis de las últimas décadas.










