LIMA, Perú — El régimen cubano anunció una nueva estrategia para distribuir las pensiones en efectivo que trasladará parte de esa responsabilidad a comercios y otros actores económicos privados, en un intento por aliviar la creciente escasez de dinero circulante que afecta a miles de jubilados en la Isla.
La medida fue presentada este viernes por la presidenta del Banco Central de Cuba (BCC), Juana Lilia Delgado Portal, durante una conferencia de prensa difundida por el canal estatal Canal Caribe.
Según explicó, los establecimientos que reciben pagos en efectivo podrán entregar directamente las pensiones a los beneficiarios que residan en sus alrededores, en coordinación con las entidades bancarias.
«Buscando alternativas, hemos evaluado con los gobiernos locales la posibilidad de que los actores económicos asuman el pago de los jubilados de su demarcación», afirmó la funcionaria.
Delgado Portal precisó que el mecanismo contempla una alianza entre bancos y comercios para que estos últimos utilicen parte del efectivo que reciben diariamente en sus ventas para cubrir el pago de las jubilaciones, evitando así que deban trasladar todo ese dinero a las sucursales bancarias.
«Estamos acercando a los jubilados al cobro de sus jubilaciones más cerca de su casa, sin necesidad de hacer esas colas en los bancos. Y, por otro lado, también estamos dando facilidad a esos comercios que no tienen que acudir al banco a depositar esas cantidades de efectivo», justificó.
La decisión llega en medio de una prolongada crisis de liquidez que ha dificultado el acceso al efectivo en todo el país y que golpea especialmente a las personas mayores, muchas de las cuales dependen exclusivamente de sus pensiones para cubrir gastos básicos.
El problema quedó expuesto el pasado mes en la provincia de Granma, donde las propias autoridades castristas reconocieron que no contaban con el dinero suficiente para pagar puntualmente a más de 111.000 jubilados.
En un programa especial de la televisión oficial, la Comisión Provincial de Atención a la Seguridad Social admitió que no había “sido posible llegar a los más de 400 millones de pesos en efectivo que se requieren» para cubrir esas prestaciones, lo que obligó a escalonar los pagos y priorizar a los pensionados considerados más vulnerables.
El régimen entonces atribuyó parte de la falta de efectivo a las dificultades para captar dinero dentro del sistema financiero. Según el reporte estatal, numerosos negocios privados incumplen los compromisos asumidos para depositar diariamente sus ingresos en los bancos y continúa existiendo resistencia al uso de medios electrónicos de pago, lo que mantiene importantes volúmenes de efectivo fuera del circuito bancario.
Como parte de la respuesta oficial, el Gobierno anunció que intensificaría los controles sobre los establecimientos privados que no realicen los depósitos acordados en Granma y mantendría representantes permanentes en sucursales bancarias y oficinas de Correos de Cuba para informar a los pensionados sobre la disponibilidad de efectivo y el cronograma de pagos.
En Cuba durante los últimos años se han multiplicado las denuncias de ancianos obligados a esperar durante horas o incluso días para cobrar sus pensiones, en medio de apagones, cajeros automáticos fuera de servicio y limitaciones operativas en las instituciones bancarias.










