Otro paquetazo económico para ganar dinero rápido y fácil

Estamos a las puertas de otro paquetazo, quizás el quinto o el décimo (si agregamos al Ordenamiento y Reordenamiento las veces en que han soltado un decreto para abolir otro).
Manuel Marrero Cruz
Manuel Marrero Cruz (Foto: Estudios Revolución)

LA HABANA, Cuba ― Cuando se escucha que implementarán un conjunto de 176 medidas (no una ni dos, sino todo un paquetazo aún más grande que los “lineamientos” del 2007), “agrupadas en 23 ejes fundamentales de la vida económica y social de la nación”, obligatoriamente uno piensa no solo en que el famoso “Programa de gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía” no sirvió para nada, sino en que la economía cubana la destruyeron quienes gobiernan con toda mala intención, y que solo ahora cuando no pueden más por las presiones internas y externas se deciden a “suavizar” el bloqueo interno, con lo cual confirman que no solo este es real sino que es mucho más perverso de lo que sospechábamos.

Son 176 medidas pero posiblemente lleguen más en unos días, cuando los “ideotas” —de “ideas”, y no de “idiotez”, aunque en sus casos son muy afines los términos— comiencen a generar más “iniciativas”. Hay que tener muy claro que, como en las otras ocasiones (“Ordenamiento” y “Reordenamiento”, por ejemplo), no se trata de una apertura sino apenas de una estrategia para ganar tiempo y dinero, enviando falsas señales a la opinión pública y la comunidad internacional, buscando que otra hornada de tontos entusiastas con capital caigan en la trampa. 

Tengamos en cuenta, además, un razonamiento desde la lógica más elemental: si después de casi 20 años de lanzados los “lineamientos” para la “actualización del modelo económico y social cubano” nada se actualizó, que incluso en 2021 la mayoría se eliminó, ¿cómo confiar en que, cinco años después, el nuevo paquetazo de 176 medidas tendrá la cualidad de corregir lo que no pudieron cuando realmente podían? Y aquí no vale aquello de “los golpes enseñan” sino lo otro de “piensa mal y acertarás” porque han sido suficientes las tomaduras de pelo como para creerles que ahora sí la cosa va en serio, solo porque lo dicen o porque han repescado al exministro de Economía José Luis Rodríguez García y a uno de los arquitectos de la Tarea Ordenamiento, Omar Everleny Pérez Villanueva, entre otros desechados y renegados que ahora solo regresan no porque estén dispuestos a escucharlos sino porque sus nombres son como el fino envoltorio donde ocultan el pastel envenenado.

Ciertamente, la repesca de José Luis Rodríguez —encargado de diseñar y  ejecutar la “apertura” de Fidel Castro en los años 90, cargada de exclusiones y segregaciones, y en la práctica un plan de preservación del bloqueo interno que llega a la actualidad— es una de las más preocupantes, en tanto representa los intereses de las facciones más conservadoras del Partido Comunista; y su presencia es la confirmación de que todo cuanto decidan hacer para simular apertura será totalmente reversible, absolutamente coyuntural, y que cuando las condiciones se los permitan recularán hacia su “zona de confort” (el control absoluto) y dejarán “quema’o”, como han hecho siempre, a quienquiera que crea en las lágrimas del cocodrilo.

De todo cuanto se ha dicho por estos días solo quisiera llamar la atención sobre un par de esas “medidas” que, como escondidas entre la pura maleza que son las otras, pudieran ofrecernos pistas sobre cuáles son los verdaderos propósitos del nuevo paquetazo, más allá de los objetivos de ganar tiempo y dinero rápido.

Por un lado, estaría la orden de aprobar otra oleada de mipymes que quizás supere aquel entusiasmo inicial donde escondieron a sus compinches y familiares entre col y col, aprovechando el río revuelto, y donde volverán a colar las suyas, las que verdaderamente les interesan (en manos de todo un ejército de prestanombres, la mayoría provenientes de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior), ahora que muchas de las otras han quedado al descubierto como el verdadero esquema de empresas de una élite siempre dispuesta a transformarse en cuanto le sea útil para sobrevivir.

Ahora a ese camino ya abierto llega para fortalecerlo la autorización para que puedan evolucionar de micro, pequeñas y medianas empresas a verdaderas empresas privadas con todas las facultades que anteriormente fueran reservadas a la empresa estatal socialista, otro de los esquemas empresariales de la dictadura cuyas únicas “utilidades” radican en proporcionar al régimen una fuerza política movilizable, ideológicamente manipulable, y a la vez sostener el complejo entramado de corrupción sobre el cual se alza eso que llaman “fidelidad” y “unidad”, pero que no son otra cosa que oportunismo y mediocridad “políticamente correctos”.

Hasta aquí, es obvio que la orden de privatizar ha sido dado, aunque esta “privatización” real y duradera se revele con los días en privilegio de los mismos “privilegiados”, es decir, en facultad exclusiva para esos “mipymeros” que, como de corcho, han logrado casi como milagro de la “continuidad”, sobrevivir a las tantas campañas emprendidas por el régimen para cerrar todo lo que deba ser cerrado, y en este grupo de fatalidad caen todas las empresas privadas que, no habiendo pactado con la dictadura, le hagan sombra.

Igualmente, tras la autorización de la compra de acciones de empresas estatales por parte de personas jurídicas y naturales, tanto nacionales como extranjeras, y la compra de activos estatales están camuflando el despliegue de una de las últimas fases de transformación de los militares en empresarios (expertos en hallar oportunidades en la adversidad), una vez que GAESA ha quedado atada de pies y manos, sin otra escapatoria que desmembrarse para reconstituirse, siempre operando en las sombras, en una constelación de empresas “privadas” capaces de sortear las sanciones de Estados Unidos sin llamar demasiado la atención. De este modo, la diferencia con el pasado apenas será de maquillaje, pero siempre habrá quienes en Washington y en Europa estén dispuestos a pasar por alto ese detalle.

Entre las 176 medidas hay suficientes para sospechar lo que en realidad se proponen más allá de lo bonito que parezcan algunas para los mismos ingenuos de siempre, pero en ese par que refiero hay suficiente para convencernos de que se alistan para concretar lo que sí pudiera hacerse irreversible si nadie les dice nada, si les creemos que esta vez sí harán las cosas de buena fe y no para perpetuarse en el poder por los siglos de los siglos.

“Aquí tienes tu casa y la puerta abierta”, ha dicho Miguel Díaz-Canel, pero lo que no te dice es que está abierta para que tú, empresario a punto de caer en la trampa, entres y te vayas (si es que logras hacerlo). Estamos a las puertas de otro paquetazo, quizás el quinto o el décimo (si agregamos al Ordenamiento y Reordenamiento las veces en que han soltado un decreto para abolir otro, o para “complementarlo”). Esto es otro paquetazo diseñado a toda prisa para ganar tiempo, que para el castrismo significa ganar dinero rápido y fácil. 

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