MIAMI, Estados Unidos — El artista y activista cubano Luis Manuel Otero Alcántara responsabilizó al régimen de La Habana de la crisis que atraviesa la Isla y calificó de “genocidio” las condiciones de vida provocadas, a su juicio, por la falta de agua, alimentos, medicinas y electricidad.
Otero Alcántara aseguró a El Nuevo Herald que más de nueve millones de personas sufren las consecuencias de la crisis. Describió a cubanos que deben cavar pozos para conseguir agua y afirmó que la enseñanza se ha reducido porque los maestros imparten clases durante unas horas y regresan a sus casas para buscar alimentos, agua o electricidad. También denunció que en numerosos hogares el servicio eléctrico llega apenas durante breves periodos.
El creador rechazó que el embargo estadounidense y otras presiones externas eximan al Gobierno cubano de su responsabilidad de administrar el país y buscar soluciones. Como ejemplo, mencionó la reconstrucción y el desarrollo de Japón después de la Segunda Guerra Mundial, y argumentó que los gobernantes tienen la obligación de gestionar sus relaciones con las potencias internacionales sin trasladar el costo de sus decisiones a la población.
El Gobierno cubano mantiene una interpretación opuesta sobre el origen y la dimensión de la crisis. El canciller del régimen, Bruno Rodríguez Parrilla, atribuyó en julio los apagones y las carencias de agua, alimentos y medicinas a las sanciones de Estados Unidos, al tiempo que negó que el país enfrente una crisis humanitaria de grandes proporciones.
Otero Alcántara sostuvo, en cambio, que las restricciones externas no justifican la incapacidad del sistema político para resolver los problemas internos.
Al referirse a los cinco años que pasó en prisión, Otero Alcántara afirmó: “El único delito es querer otro sistema político, querer hablar”. El artista relacionó su condena con su activismo, su obra crítica y su aspiración a que Cuba tenga otro liderazgo y otro proyecto político y económico. Aclaró que no pretende convertirse en político y cuestionó que esas posiciones fueran castigadas con su separación de la familia durante cinco años.
Las autoridades cubanas informaron el 24 de junio de 2022 que Otero Alcántara había sido condenado a cinco años de privación de libertad por ultraje a los símbolos de la patria, desacato y desórdenes públicos. Amnistía Internacional, sin embargo, concluyó que el proceso estaba vinculado con su expresión artística, sus publicaciones críticas y el ejercicio pacífico de sus derechos, por lo que lo reconoció como preso de conciencia.
El activista había sido detenido el 11 de julio de 2021, después de anunciar que participaría en las protestas antigubernamentales de aquella jornada y antes de que pudiera incorporarse a ellas.
Otero Alcántara llegó a Estados Unidos el 18 de julio, después de cumplir íntegramente su condena. Amnistía Internacional consideró que su salida de Cuba constituyó una prolongación del castigo mediante el exilio. El artista se estableció en Miami tras varios años en los que rechazó propuestas de excarcelación condicionadas a abandonar el país.
El proceso de Otero Alcántara estuvo unido al del rapero contestatario Maykel Castillo Pérez, conocido como Maykel Osorbo, condenado en la misma causa a nueve años de cárcel y aún preso.










