LA HABANA.- Varios anuncios en redes sociales ofrecen gasolina importada a precios en el rango entre 1.43 y 3.45 USD por litro. Los hay que no especifican el origen del combustible o que, en cambio, dicen que son una empresa china u otra cualquiera radicada en Panamá, pero que nos hacen sospechar que son estafa o broma porque las personas detrás del anuncio jamás responden cuando los llaman. O sí lo hacen pero dejan claro que no ofrecen garantías, que los tiempos de importación pudieran superar los 30 días, o que sería una “compra de riesgo”, lo cual es suficiente para decidir no “arriesgar”.
También los hay, en cambio, que sin anunciarse en redes sociales, pero llegando a ellos a través de “contactos” y “recomendaciones”, ofrecen tiempos de importación de menos de una semana, días, o que prometen una entrega inmediata una vez realizado el pago desde el exterior o en efectivo. Incluso ofrecen todas las garantías que el cliente exija puesto que, como ha insistido un “gestor” con el que pudimos hablar en persona, “esto no es un negocio particular, esto es cien por ciento estatal”, que involucra desde entidades en la Zona Especial del Mariel hasta importadoras como la Empresa de Servicios Integrales (EMSERPET), perteneciente a la Empresa Cubana de Petróleo (Cupet).
Si nuestro interés como medio hubiese sido el de un cliente real, interesado en adquirir combustible en grandes cantidades y de manera inmediata, y no una estrategia para simplemente recabar información que el régimen debería hacer pública, es muy seguro que en cuestión de horas hubiéramos contado para nuestro uso, con algunos de los isotanques de más de 20 mil litros de diesel o gasolina que ya se comercializan en el Mariel. O, a falta de un emplazamiento propio, con el inmediato alquiler de un depósito estatal, en alguna de las gasolineras del país que Cupet ha destinado exclusivamente para el arrendamiento al sector privado, una vez que dejaron de abastecerlas para la venta en moneda nacional a la población.
De hecho, y como parte de nuestra indagatoria, diversas fuentes relacionadas con el proceso de contratación de depósitos en Cupet, han confirmado que, a solo unos días de anunciada la autorización a las mipymes para que puedan importar el combustible, ya existen al menos unos 12 servicentros de la entidad contratados (en toda la Isla), casi la totalidad por empresas transportistas y por negocios de logística (distribución de mercancías, paquetería, compras desde el exterior). Lo que obligatoriamente conduce a sospechar sobre si el régimen cubano —experto tanto en “bloquear” hacia lo interno de la economía como en aprovechar las oportunidades que ofrece la narrativa de los “bloqueos” externos—, no estaría sacando provecho de la situación actual para justificar no solo la dolarización total de la venta de combustible sino, además, para ensayar con esta un nuevo esquema de negocio con el cual reemplazar aquel otro, igual de tráfico y trasiego de carburantes, que terminó bruscamente con la caída de Nicolás Maduro.


Igualmente, habría que preguntarse si, más que la venta de combustible “recién importado”, el régimen estaría echando mano a sus reservas y, lejos de emplearlas, por ejemplo, en la generación de electricidad —lo que sería lo más humano en medio de la crítica situación en la que estamos desde hace años—, las invierte en intentar sacarnos la mayor cantidad de dólares posible, previendo que sean estos los días finales como dictadura.
Como comentan algunos en las redes sociales, alrededor del asunto de los combustibles importados para la venta a mipymes “todo está muy raro”. Más cuando los tanqueros de Rusia y México —con destino a la alimentación de las termoeléctrica, al transporte público y demás servicios subsidiados— no logran llegar pero, al parecer, sí los isotanques de China o de donde vengan, vía Panamá.
De modo que se ha hecho evidente por estos días de “bloqueo de verdad” que el problema de los apagones no radicaba tanto en la falta de carburantes para generar electricidad como en la perversa decisión de no destinar dólares a un servicio subsidiado cuyos clientes pagan, para colmo, en la inservible moneda nacional. En fin, que es más rentable para el castrismo dejarnos a oscuras, y mucho más obligarnos a gastar salarios, ahorros y remesas en adquirir (siempre en dólares) plantas eléctricas domésticas, paneles solares y combustibles que nadie sabe cómo logran burlar el “bloqueo” tan felizmente.


En tal sentido, como certeramente se dice en las calles cubanas, el “bloqueo” de Trump, lejos de perjudicar, ha venido a destrabar muchos de los tantos y viejos bloqueos del castrismo. No solo los “privados” han sido autorizados a importar combustibles sino que, de momento, como de la nada, han aparecido desde una nueva empresa del MITRANS para la transportación de personal médico (un reclamo largamente postergado por años) hasta miles de lotes de paneles solares sacados de la «reserva estatal”, ya para la venta a trabajadores destacados, a médicos y maestros o ya para ser instalados de inmediato en hospitales, policlínicos, funerarias, escuelas y bancos, cuando durante años estos, como la población en general (con excepción de la élite castrista) estuvieron hundidos en el más criminal abandono.
Está claro, sin ningún tipo de duda, que el régimen cubano ha mantenido al país en la miseria para preservar el control total. Que no es que no hubiera recursos para mejorar las vidas de todas esas personas sino que nada los obligaba a atender sus viejos reclamos. Ni huracanes devastadores ni “contingencias energéticas” les hicieron compadecerse al punto de tocar unas “reservas” que jamás debieron ser tales, no cuando vemos que hubieran rendido muy bien para sacar a miles de personas de la oscuridad, para aliviarles el sufrimiento por tanto sacrificio en vano.









