SANTA CLARA, Cuba ― A principios de septiembre, sobre las 10:30 de la noche, Carlos Payrol conducía la motorina con la que se dedica a hacer entregas a domicilio con destino a la zona de El Gigante, frente a la Escuela Vocacional de Ciencias Exactas de Villa Clara. Cerca de un barrio ubicado al bajar el puente elevado de la carretera a Camajuaní, tropezó con una cuerda gruesa que, según describe, “parecía haber salido de la nada”. Al momento perdió el control del vehículo y quedó tendido sobre el pavimento.
“Vi salir a tres de la oscuridad corriendo para arriba de mí con palos en las manos, y dos más rumbo a la motorina que fue rodando tres metros para el borde”, cuenta, aún sobresaltado. “Me salvé de milagro, porque venía un carro que alumbró la carretera y se fueron corriendo”.
Aunque intentó alertar a la policía de lo sucedido, para que al menos enviaran una patrulla a la zona, no logró hallar cobertura esa misma noche para comunicarse con el 106. “En ese hueco, cuando hay apagones, no se puede ni llamar por celular. Vaya a saber si detrás de mí, algún infeliz cayó en la trampa”, lamenta.
Con la crisis de combustible y las dificultades para desplazarse en zonas urbanas, las motorinas pasaron a convertirse en un símbolo de supervivencia cotidiana. Los testimonios recogidos en Santa Clara describen engaños, amenazas con armas blancas y ataques en grupo para despojar a sus propietarios de los vehículos.
En el mismo taller de motos de la carretera a Sagua donde Payrol espera a que le arreglen un ponche, otros dos clientes aseguran conocer a víctimas de asaltos recientes que fueron despojadas de sus vehículos. “A mi sobrino lo paró una muchacha por la doble vía para que la ayudara a prender su motorina que supuestamente estaba fallando”, asegura uno de ellos, que se identifica como Orlando Gómez. Especifica que la joven “no parecía sospechosa” porque “iba bien vestida y perfumada”, según le describió el familiar.
Según Gómez, de unos árboles cercanos a la cuneta irrumpieron dos personas con pasamontañas que golpearon a su sobrino en la cabeza y lo amenazaron con un cuchillo para que les entregara la llave de la moto.
Una tercera persona que se sumó a la conversación dice haber vivido en carne propia una “agresión mucho más dura” hace más de seis meses. Aunque no ofrece detalles, afirma que jamás apareció la moto ni se identificó a los responsables del ataque. Según su relato, los asaltantes llevaban el rostro cubierto y no pudo dar señas exactas en la denuncia.
La prensa oficial también ha reconocido robos violentos de estos vehículos. El primero de enero de 2022, Cubadebate replicó una nota del Ministerio del Interior (MININT) que atribuía algunos de los hechos difundidos en redes a “sucesos ocurridos en años anteriores o noticias falsas”, con la “pretensión de generar un clima de impunidad e inseguridad ciudadana en medio de las festividades de fin de año”. El mismo texto reconocía que había personas detenidas y otras pendientes de investigación o juicio por estos robos, incluidos casos con violencia, así como receptadores procesados.

En noviembre de 2023, el MININT informó de 18 imputados por 21 hechos delictivos relacionados con la sustracción de ciclomotores eléctricos y motos de combustión, en su mayoría en los municipios habaneros de Cerro y Boyeros. Según la nota, los implicados emplearon “armas, objetos contundentes y otros medios idóneos para delinquir”.
Ese mismo año, el Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC) situó a Villa Clara entre las tres provincias con más reportes de hechos delictivos en el segundo trimestre de 2023. Su informe del 22 de septiembre de 2026 registra 67 asaltos en Cuba durante el primer semestre, frente a 61 en igual período de 2025. El observatorio advierte, además, que los apagones y las dificultades de conexión limitaron la posibilidad de documentar otros casos. Sus registros no miden específicamente robos de motorinas ni representan la totalidad de delitos ocurridos.
Encapuchados a la luz del día
En grupos de compraventa de Facebook, usuarios piden ayuda a la comunidad para recuperar sus motos robadas. Varias víctimas dicen haber sido intimidadas con armas blancas, incluso de día, y otras describen lesiones y golpizas.
Una publicación del 1 de octubre de 2026 relata que dos asaltantes jóvenes con pasamontañas empujaron a una pareja que circulaba en una moto y se la robaron a las 7:10 de la mañana.
Una mujer que pidió el anonimato debido a las secuelas psicológicas de los hechos relata un episodio ocurrido cuando apenas anochecía, también al bajar el puente elevado de la carretera a Camajuaní. Cuenta que los agresores vestían abrigos con gorro y pasamontañas, y que le propinaron varios golpes para obligarla a bajar del vehículo.
Según su testimonio, otro motorista que venía detrás, y que ella creyó que iría a socorrerla, habría actuado en complicidad con los asaltantes. Afirma, además, que otras dos personas que pasaban en otra moto presenciaron lo ocurrido y aceleraron. La entrevistada supone que lo hicieron por temor a ser también atacadas.
A mediados de agosto, un seguidor del perfil de denuncia ciudadana “Nio reportando un crimen” que solicitó mantener su identidad en reserva notificó un asalto violento ocurrido sobre las seis de la tarde, en las inmediaciones de Paseo de la Paz y Circunvalación. De acuerdo con el testimonio, tres individuos de complexión fuerte habrían interceptado a la víctima para robarle su motorina eléctrica y le propinaron una golpiza, al punto de que el agredido aún llevaba puesto el casco cuando le arrebataron el vehículo.
Dos de los asaltantes huyeron en la moto y el tercero escapó corriendo, sin que ninguno de los testigos que presenciaron los hechos intentara detenerlos.
Otra persona narró en Facebook un incidente en las inmediaciones del hospital pediátrico de Santa Clara y alertó a la comunidad sobre el peligro de transitar al oscurecer por el tramo del puente colindante. Relató que circulaba acompañada de un familiar, ambos en sus respectivas motorinas, cuando observó a dos hombres en una moto de combustión de color verde limón cubiertos con pasamontañas negros. Al percatarse, gritó a su acompañante que corriera.
Poco después, afirmó que otro conductor que circulaba detrás de ellos habría sido atacado. La denunciante aseguró que no vio policías en el área.
En los comentarios de la publicación citada, varios motoristas pidieron que la policía concentrara su atención en quienes transitan, sobre todo de noche, con el rostro cubierto, y no tanto en los que circulan con el escape modificado sin silenciador, los llamados “resonadores”.
Una persona identificada como Alfredo Ortiz contó que la semana anterior a su comentario lo retuvieron un día completo en la Tercera Unidad por ese motivo, mientras, según él, zonas céntricas de Santa Clara permanecen a oscuras y sin patrullaje policial.





