LIMA, Perú – La salida del gobernante cubano Miguel Díaz-Canel ha sido planteada por la Administración de Donald Trump como un factor clave para destrabar las conversaciones bilaterales en curso, según informó The New York Times, que cita a cuatro fuentes vinculadas al proceso.
De acuerdo con el medio, Washington ha trasladado a los negociadores cubanos que Díaz-Canel “debe irse”, aunque sin plantearlo como un ultimátum formal, sino como “un paso positivo” que facilitaría “acuerdos productivos” entre ambas partes.
De concretarse, la eventual salida de Díaz-Canel representaría una sacudida política relevante, aunque “más simbólica que sustancial”, dado que no supondría un desmantelamiento del sistema de poder vigente en la Isla. En ese sentido, Washington no estaría enfocando sus presiones en la familia Castro, considerada aún como «los principales actores de poder» en el país.
La estrategia de la Casa Blanca apuntaría a inducir ajustes en el comportamiento del Gobierno cubano más que promover “un cambio de régimen», combinando incentivos económicos graduales y «sentando las bases para un estado cliente», con objetivos políticos concretos que puedan ser presentados ante la opinión pública estadounidense.
Funcionarios estadounidenses consideran que Díaz-Canel mantiene una postura poco favorable a reformas de fondo, lo que, a su juicio, limita las posibilidades de entendimiento entre Washington y La Habana. «No puede haber acuerdo con él al frente», subrayan desde la Casa Blanca.
Además del relevo presidencial, la Administración Trump también estaría interesado en la salida de otros dirigentes asociados al núcleo histórico del poder en Cuba, así como en avances en la liberación de presos políticos.
Por parte del régimen cubano, interlocutores habrían admitido dificultades en la gestión de Díaz-Canel, aunque enfrentan el desafío de articular cualquier transición sin que se perciba como resultado de presiones externas.
Asimismo, las fuentes apuntan que figuras cercanas al entorno de Raúl Castro, entre ellas su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, podrían conservar la influencia real en el poder, incluso si se produce un cambio formal en la presidencia.
Régimen castrista reconoce el diálogo con Washington
El dictador cubano Miguel Díaz-Canel confirmó el último viernes que funcionarios de La Habana han sostenido recientemente conversaciones con representantes del gobierno de Estados Unidos, durante una comparecencia transmitida por canales oficiales que comenzó de forma inesperada a las 6:30 a.m.
Según explicó, estos contactos se realizan “en correspondencia con la consistente política que ha defendido la Revolución Cubana en su historia”, y aseguró que están dirigidos por “el General de Ejército Raúl Castro Ruz como líder de la Revolución”, junto al propio Díaz-Canel y las principales estructuras del Partido, el Estado y el Gobierno.
El mandatario también defendió el silencio oficial que había rodeado estas gestiones y evitó ofrecer detalles sobre el contenido de las conversaciones.
“Hay que recordar que no ha sido ni es práctica del liderazgo de la Revolución Cubana responder a las campañas especulativas sobre este tipo de tema”, afirmó.
Añadió que se trata de “un proceso muy sensible” que se maneja con “seriedad y responsabilidad” porque, según dijo, afecta las relaciones bilaterales entre ambos países y requiere “enormes y arduos esfuerzos para encontrar solución y crear espacios de entendimiento que nos permitan avanzar y alejarnos de la confrontación”.
Durante semanas, las autoridades cubanas habían evitado confirmar cualquier contacto formal con Washington e incluso negaban que existieran negociaciones en curso. Sin embargo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había asegurado públicamente en varias ocasiones que su administración mantenía conversaciones con La Habana y que estas se realizaban con representantes del más alto nivel del aparato castrista.









