Guillermo del Sol podría morir

La huelga de hambre por la excarcelación de presos políticos que un patriota cubano ha mantenido durante meses en Santa Clara merece respaldo.
Periodista independiente cubano Guillermo del Sol
Periodista independiente cubano Guillermo del Sol (Foto: Adrián del Sol Alfonso - Facebook)

LA HABANA.- Este miércoles, correspondió al órgano digital Diario de Cuba alertar sobre la situación extrema que enfrenta el compatriota villareño (y, además, colega nuestro, dada su condición de director de la agencia independiente de noticias Santa Clara Visión) que lleva varias semanas en huelga de hambre como reclamo de la libertad de presos políticos. El titular resume lo esencial de la información: “Guillermo del Sol llega a 70 días en huelga de hambre con ‘una fuerte descompensación’”.

El texto, invocando datos recibidos del hijo del activista, precisa que se trata de “una fuerte descompensación de la presión arterial, con registros que han alcanzado valores extremos”; también “niveles bajos de glucosa, temblores, intenso malestar general y dolor en la zona lumbar”. El vástago del huelguista señaló por último que su padre “presenta además dolor al orinar y cambios en la apariencia de la orina, mientras sigue teniendo grandes dificultades para hidratarse”.

Ese trabajo periodístico se suma a la crónica escrita por el compatriota exiliado Pedro Corzo del día 23, que tuve la ocasión de leer en el diario 14yMedio. En este otro texto, el autor, refiriéndose a ese tipo de protesta cívica, nos alerta: “Es una decisión sumamente peligrosa en la que se pone en riesgo la propia vida o se corre el peligro de padecer consecuencias muy lastimosas”.

A esos textos periodísticos recientes se suma a la “nota de opinión” publicada con fecha 21 por el Foro Antitotalitario Unido (FANTU). Este documento, firmado por el fundador y líder de la citada organización, el licenciado Guillermo Fariñas Hernández, señala con gran acierto diversas actividades que pudieran realizar entidades y personas que en todo el planeta se solidaricen con Del Sol.

Entre las sugerencias están: muestras de solidaridad de funcionarios importantes de la Administración Trump, al menos una vez por semana; apoyo de la Unión Europea; que el Vaticano “se ofrezca públicamente como mediador”; y, “dado el cambio de correlación de fuerzas políticas en América Latina”, involucración en el asunto de la OEA.

Otras medidas que proponen los hermanos del FANTU: amplia difusión del estado de salud del huelguista en los medios de habla hispana; información a todos los presos políticos que hagan llamadas telefónicas, para que sepan que Guillermo del Sol “está muriendo por ellos”; actividades de apoyo de organizaciones anticastristas, tales como ayunos cortos o vigilias.

En el caso específico del hermano Fariñas, no está de más recalcar aquí algo que es bien conocido, aunque él mismo, por modestia, haya optado por no recordarlo ahora: el combativo Coco puede decir que él ha predicado con el ejemplo (¡y de qué modo!); la epopéyica huelga de hambre y sed mantenida por él fue —estoy convencido— uno de los factores determinantes en la excarcelación de los presos de la “Primavera Negra” de 2003.

Esa protesta desembocó en la liberación de esos destacados compatriotas que permanecían presos de manera injusta; para el mismo licenciado en psicología, ese largo sacrificio desembocó en el otorgamiento a él, por parte del Parlamento Europeo, del prestigioso premio de derechos humanos que lleva el nombre del académico ruso anticomunista Andréi Sájarov.

Pero hay una diferencia fundamental en la actitud que observó el régimen castrocomunista ante aquella protesta cívica (también santaclareña) y la que ahora está escenificando Guillermo del Sol: la radical desemejanza en la atención que sus personeros han prestado a aquella huelga y a la actual.

Conviene recordar que la escenificada por el Coco era de hambre y sed. Si no hubiese sido ingresado en un hospital y no hubiese recibido hidratación mediante los correspondientes sueros, difícilmente su vida hubiese podido rebasar de una semana. La de Del Sol no; esta es sólo de hambre. Pero llama la atención el olímpico desinterés mostrado ante ella por las autoridades castrocomunistas.

¿A qué puede obedecer esa enorme diferencia! Me inclino a atribuirla a la evidente involución que, desde que se luchaba por excarcelar a Los 75 al presente ha sufrido el régimen impuesto a nuestra sufrida Cuba. Parece ser que las actuales autoridades del habanero “Palacio de la Revolución”, ante la falta generalizada de fluido eléctrico, combustible, alimentos, servicios asistenciales, transportes… y esperanzas, consideran no estar obligadas a ingresar a Del Sol, pese a su grave estado, en un centro hospitalario…

Pero los cubanos de ideas democráticas no podemos aceptar tranquilamente ese criminal desentendimiento del régimen. Es menester que protestemos, que reclamemos por esa falta de atención. Que respaldemos la humanitaria petición que esa huelga de hambre pretende justificar y fundamentar: la liberación de conciudadanos que están presos injustamente, sólo por reclamar públicamente que se realicen los cambios que el país entero pide a gritos.

Es necesario que el régimen de La Habana, de una vez por todas, se convenza de que el inmovilismo a ultranza (confiarlo todo a “la Continuidad”) no va a resolver ni uno solo de los innumerables problemas que enfrenta nuestra Patria hoy. Ni “175 medidas” —¡ni mil!— van a comenzar a sacar a Cuba de la furnia en que la tienen metida la infinidad de decisiones contraproducentes y absurdas implantadas durante decenios por el sistema castrocomunista.

Pero mientras esperamos la solución del problema general, es menester que no perdamos de vista casos puntuales, como el que ahora mismo representa Guillermo del Sol con su larga abstención en la ingesta de alimentos. Hagamos lo que humanamente esté a nuestro alcance para que su preciosa vida se conserve. Ese es mi llamado concreto a todos los amigos de buena voluntad.

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