LA HABANA, Cuba.- Ángel Serrano Hernández, preso político del 11J, sufrió una brutal golpiza en el campamento de trabajos forzados La Lima, en Guanabacoa, en los últimos días. La denuncia fue realizada vía telefónica por los también prisioneros Harlen Oropesa Carrero y Osvaldo Lugo Pita.
De acuerdo con ambos, el pasado 26 de agosto Serrano Hernández protestó por las pésimas condiciones en que era obligado a trabajar en la finca La Guayaba. Al protestar Serrano Hernández fue esposado, encerrado en un calabozo y golpeado brutalmente por el director de La Lima, el teniente coronel Jorge Parada Stanley. Los presos políticos denunciaron que el militar tiene por costumbre maltratar a los reclusos a su cuidado.
Según se afirma entre la población penal, La Guayaba es una especie de campamento propiedad del general Abelardo Jiménez, Jefe de Órgano, y de un oficial nombrado Yunior Lázaro Santana Figueroa, segundo jefe de Cárceles y Prisiones a nivel nacional.
Lugo Pita y Oropesa Carrero recalcaron que en la finca particular hay cochiqueras, criaderos de gallinas ponedoras, ganado, árboles frutales y cultivos. Serrano Hernández era obligado a realizar duras tareas de sol a sol, tales como chapear los terrenos y limpiar las cochiqueras, sin recibir salario y sin una alimentación adecuada. Le daban un precario almuerzo, mal elaborado y con frecuencia echado a perder.
De igual modo indicaron que tras la golpiza Serrano Hernández fue aislado e incomunicado y posteriormente, alrededor de las 6:00 de la tarde del mismo día, fue trasladado al campamento de prisioneros número 16 de San Miguel del Padrón, adjunto a la prisión El Pitirre.
El traslado se efectuó en secreto. No obstante, por una fuente bajo condición de anonimato pudieron conocer que Serrano Hernández “estaba tan hinchado (a causa de los golpes) que no se le distinguían las facciones”.
Ángel Serrano Hernández tiene 59 años y es natural del barrio La Güinera, en el municipio Arroyo Naranjo. Antes de ser apresado trabajaba como empleado gastronómico en el restaurante Sofía, en El Vedado. Tras su participación en las históricas protestas de julio de 2021, fue condenado a 20 años de cárcel por el presunto delito de “sedición”.
Inicialmente estuvo encarcelado en la prisión de máximo rigor Combinado del Este, donde sufrió agresiones y aislamiento en celda de castigo, según denunció su hijo, Anry Serrano, en marzo de 2022.









