General americano de cuatro estrellas en Guantánamo: ¿diálogo o contención?  

La noticia de militares estadounidenses y cubanos posando profesionalmente, casi cuales par, le dio la vuelta al mundo con opiniones chocadas.
Los generales Roberto Legrá Sotolongo y Francis L. Donovan (segundo y tercero de izquierda a derecha, respectivamente) en la Base Naval de Guantánamo, este viernes
Los generales Roberto Legrá Sotolongo y Francis L. Donovan (segundo y tercero de izquierda a derecha, respectivamente) en la Base Naval de Guantánamo, este viernes (Foto: Comando Sur - X)

PUERTO PADRE. _ Un general de ejército, de cuatro estrellas, con botas y uniforme de combate aterrizó el viernes 29 de mayo en Guantánamo. En una de las fotografías publicadas se ve al general con un amplio mapa topográfico doblado bajo el brazo, escuchando a oficiales en una línea de defensa, mientras que en otra imagen, con la manigua cubana de fondo, aparece posando en un sendero, junto a varios oficiales cubanos, entre ellos, el general de cuerpo de ejército Roberto Legrá Sotolongo, viceministro del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR) y jefe de su Estado Mayor.

La noticia de militares estadounidenses y cubanos posando profesionalmente, casi cuales par, le dio la vuelta al mundo con opiniones chocadas según debieron vaticinar sus protagonistas, y escribí “casi cuales par”, porque en realidad no lo son: en Cuba sólo hay un general de cuatro estrellas, Raúl Castro, pero que ya este miércoles cumple 95 años y no está para moverse como vimos en Guantánamo a su par, _aunque sólo en grados militares. Porque académicamente es un intelectual el general Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur, ex vicejefe de una de las estructuras de dirección operativa más complejas de las Fuerzas Armadas, el Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos, luego cabe preguntar:

¿Por qué el general Donovan vino a Guantánamo a reunirse con el viceministro del MINFAR Roberto Legrá?

La respuesta aparente a esa interrogante, cual “mentira piadosa”, apareció en redes sociales: Donovan y los oficiales cubanos sostuvieron “un breve intercambio sobre asuntos de seguridad operacional”, dijo en X el Comando Sur, afirmando también que el general Donovan realizó “una evaluación de la seguridad del perímetro de la Estación Naval”, apreciación extendida a “la protección de la fuerza, la seguridad de los militares y sus familias” y a la preparación “operacional”, teniendo en cuenta que, la Estación Naval de la Bahía de Guantánamo, es un “centro operativo y logístico” de apoyo a “los esfuerzos militares de Estados Unidos para contrarrestar amenazas contra su seguridad”. Correcto. Aunque a esa información quizás faltó decir que la evaluación de seguridad también obedecía al incremento de los riesgos sobre la propia Estación Naval.

Démosle crédito a lo dicho por el Comando Sur, pero sólo haciendo una aclaración. Resulta que a través de los años, periódicamente, _creo que sólo interrumpida por la administración Trump_ los jefes de la Estación Naval de la Bahía de Guantánamo y los de la Brigada de la Frontera han mantenido líneas de comunicación. Lo han hecho no sólo mediante medios técnicos, para situaciones perentorias, sino reglamentarias, personal, verbal, “el contacto de cerca en la cerca”, me diría un ex condiscípulo que dirigió esa unidad, pues, cada jefe, lo hacía desde su territorio para intercambiar información operativa sobre la “seguridad operacional” o simplemente “comentar el parte meteorológico por decir algo”, me comentó hace años el coronel de marras.   

Es útil entonces preguntar: ¿Qué es la “seguridad operacional”? ¿Cómo han cambiado sus circunstancias específicamente en Guantánamo? O… ¿Se está produciendo un acercamiento entre las fuerzas armadas de Estados Unidos y las de Cuba?

Personalmente, no creo que en el actual contexto en que el presidente Trump no ha tomado, o, no ha hecho pública una decisión respecto a Cuba, que será una determinación que en las venideras elecciones de medio término tendrá consecuencias políticas para el partido republicano, pues, inusitadamente, los militares estadounidenses estén produciendo un acercamiento amistoso con el mando castrense cubano. Pero sí creo que se está realizando un reconocimiento y no sólo táctico sino también estratégico y con las botas y los oídos puestos sobre el terreno. Y recuérdese que el general Donovan es, como suele decirse, “gato viejo” _experimentado_ en esas tareas.  

Así, véase como recordándonos una situación de peligro concreto, las razones de las interrogantes antes formuladas están dadas porque en este caso, repentinamente, el análisis operacional pasó del jefe de la Estación Naval de la Bahía de Guantánamo y el jefe de la Brigada de la Frontera de las FAR, al rango del jefe del Comando Sur de Estados Unidos, compréndase del Pentágono, y por la otra parte, al del viceministro del MINFAR, jefe del Estado Mayor General, entiéndase, del Estado cubano, _¡claro!, luego del visto bueno del general Raúl Castro_ lo que nos muestra un nivel de evaluación de situación operativa del teatro de operaciones que nunca existió en ese enclave, valga decir, ni cuando la Crisis de los Misiles, lo que ya es muchísimo decir.

Entonces debe haber una situación de peligro y no abstracto sino muy concreto que no conocemos, y por situación de peligro entiéndase, la existencia objetiva de una conducta peligrosa, y de magnitud tal, como para hacer que personalmente, el jefe del Comando Sur viniera a Guantánamo a un “intercambio sobre asuntos de seguridad operacional”. La que no es una mera frase comunicacional, sino un concepto operativo básico, elemental, de operaciones ya fueren militares, de inteligencia, contrainteligencia o investigación criminal, o, combinadas todas, con un propósito penal, como vimos fue la extracción de Nicolás Maduro.

Porque “seguridad operacional”, operativamente hablando, son acciones proactivas y predictivas, o dicho de otro modo es la apreciación detallada de un entorno _ como vimos en el terreno al general Donovan con un mapa bajo el brazo_ y es esa lectura la que permite una toma de decisiones oportuna, que son las que pueden evitar en su etapa de ideación y planificación, conflictos, incidentes o eventos no deseados, por lo que de este razonamiento emana otra interrogante:

¿Qué riesgos corre la Estación Naval de la Bahía de Guantánamo si Estados Unidos ejecutara sobre territorio cubano una operación como la realizada el pasado enero sobre Caracas para capturar a Nicolás Maduro, o las acciones que posteriormente vimos sobre Irán para eliminar el liderazgo político y militar y la infraestructura de ese régimen?

Evidentemente, ante acciones análogas a las de Venezuela o Irán, los riesgos de un ataque a la Estación Naval de Estados Unidos en la Bahía de Guantánamo son altos. Y no es como dicen algunos un suicidio para los militares cubanos, pues, con economía de medios y utilizando sólo los más letales, ellos procederían a dislocarse en un terreno que le es propicio antes de emprender una acción sobre la Estación Naval. Ataque que se produciría sorpresivamente y con lo mejor de su arsenal, quizás modernizado y acorde al combate actual. No es secreto que la Brigada de la Frontera dentro del caos logístico que hace comer cañas a los reclutas y andar en chancletas en cualquier otra unidad, es la de la frontera una de las unidades mejor armada, entrenada y abastecida por el MINFAR, porque es la “primera trinchera contra el imperialismo yanqui”, según el discurso oficial, aunque ahora vimos al general Legrá y al general Donovan fotografiándose junto a jefes y oficiales fronterizos, que son los que aparecen con uniformes de enmascaramiento a la izquierda del jefe del Comando Sur.

Y, más que un éxodo masivo de balseros que la Guardia Costera deba interceptar y asistida por el Comando Sur internar en la Estación Naval de Estados Unidos en la Bahía de Guantánamo, como ya ocurrió, a ese acto hostil, súmele a la posibilidad de un ataque artillero una acción de zapadores, pero no haciendo explotar campos minados, no, sino retirando explosivos. Abriendo corredores desminados por el que irían cientos de miles de cubanos corrida la voz de “a la base naval de Guantánamo”, no serían ingenieros militares sino expertos en ingeniería social y de la propaganda los que propiciarían no un ataque militar sino sociopolítico, cuando por la “hambruna provocada por el bloqueo”, según la agitación y propaganda del Partido Comunista, llegaran hordas de cubanos arreadas hasta los soldados estadounidenses, pidiéndoles “ayuda”.

Y si se trata de propiciar el caos, por supuesto que la Brigada de la Frontera ya se habría retirado hacia la profundidad de la retaguardia en “previsión de un ataque enemigo”. Ya ocurrió una vez: en1980. Aquella vez las cárceles fueran abiertas para que miles de delincuentes convictos fueran a Estados Unidos.

Razonado así el panorama del teatro de operaciones militares y de guerra psicológica que es Cuba desde hace muchísimos años, donde es el propio régimen quien ha atacado contra la población civil como vimos el 11J, y ahora esto del “baño de sangre” más que la última frase inspirando miedo es continuidad del lema “socialismo o muerte”, entonces pienso que, más que para “un breve intercambio sobre asuntos de seguridad operacional”, el general Donovan vino a Guantánamo para llevar la seguridad operacional a hechos concretos, compréndase, en una acción de liderazgo proactivo, de contención, diciendo claramente ante cada acción hostil, la reacción del Comando Sur para lo que puede suceder no suceda; así, ha sido predictivo mostrándose con uniforme de combate en el lugar que no debe transformarse en campo de batalla. Porque ya lo dijo Clausewitz: “La guerra es un acto de razón y no de mera fuerza.”

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