Una vez más el régimen cubano saca músculo… contra el pueblo

Cada día se hace más evidente que el único lenguaje que entiende el régimen es el de la fuerza.
Jerarcas del régimen cubano
Jerarcas del régimen cubano (Foto: Estudios Revolución)

LA HABANA.- Después de recibir y darle un apretón de manos al director de la CIA, de reunirse y comer Mc Donalds con una representación del ejército estadounidense en la Base Naval de Guantánamo (que ya no es ilegal, sino un enclave militar como cualquier otro), de excarcelar a un par de presos políticos en estado cadavérico, de que la viceministra de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal -reactivada con el objetivo de hacer fructíferas las negociaciones con la administración Trump-, dijera por lo claro que el diálogo no avanza, de que la Alta Comisionada de la Unión Europea advirtiera que más vale una reforma negociada que una invasión a la isla, de que Marco Rubio lanzara al ruedo a GAESA y un tribunal estadounidense imputara a Raúl Castro por el asesinato de los tripulantes de las avionetas de Hermanos al Rescate, la dictadura cubana ha vuelto a sacar músculo contra el pueblo cubano.

La seguridad del estado arrestó a Eddy Ceballos, creador del canal Despingovery Channel y colaborador de Cubanet, supuestamente por revelar información sensible luego de que el youtuber mostrara el estado ruinoso de una base militar abandonada. En el video puede apreciarse el montón de chatarra de fabricación soviética que, a juzgar por la reacción del régimen, sería utilizado para repeler el ataque quirúrgico y con tecnología de última generación que los americanos presuntamente lanzarán contra Cuba. La instalación de seguro era secreta y el Comando Sur, que tantos drones ultramodernos ha enviado a sobrevolar la isla, se enteró de su existencia justo por el video de Eddy. Según declaraciones de su esposa, el joven está detenido y será procesado por “invasión a la propiedad militar”, un delito que ni siquiera está tipificado como tal en el Código Penal.   

En un video realizado con anticipación, Eddy había confesado la posibilidad de ser arrestado en algún momento, separado de su familia y enviado a prisión por producir audiovisuales que no contienen un discurso crítico frontal contra el régimen. Su caso se suma al de los jóvenes de El 4tico, presos desde el pasado mes de febrero, y guarda ciertas similitudes con el de la influencer Anna Bensi y los muchachos de Fuera de la Caja Cuba. Todos han sido hostigados, amenazados y/o encarcelados, en primer lugar, por hacer uso de su derecho a expresarse en el espacio virtual, y luego por denunciar, sin ambages o de manera indirecta, el alcance de la crisis multisectorial en Cuba, la falsedad del discurso oficial y la violación constante de los derechos civiles.   

Eddy se dedicaba a mostrar, con una saludable dosis de humor e ironía, el abandono de lugares emblemáticos o que en algún momento tuvieron relevancia. Probablemente su trabajo llevaba tiempo en la mira de la seguridad del estado, pero no fue hasta el episodio sobre la dizque base militar que identificaron el pretexto para meterlo en la cárcel. Otro preso político para una lista que no deja de crecer, mientras el secretario general de la ONU pide diálogo y los habituales ciegos a conveniencia hablan de soberanía, derecho internacional y otras perlas que, para ellos y en países que no sean los suyos, son más importantes que los derechos ciudadanos y el bienestar social.

Cada día se hace más evidente que el único lenguaje que entiende el régimen es el de la fuerza. En el transcurso de las conversaciones iniciadas luego de que Trump decretara el cerco energético no ha habido una sola concesión a las peticiones de la sociedad civil. Las tibias medidas que se han tomado, a toda prisa y, contrario a la costumbre, sin necesidad de tantas reuniones, tienen la misión de aparentar cierta apertura económica y relajamiento de la burocracia; pero nada que apunte al desmontaje de un sistema que solo ha servido para generar indigencia, miedo y éxodos.

De los dos mil diez reos excarcelados como presunto gesto de “buena voluntad”, solo dos son presos políticos. La única presa política que salió de la cárcel fue Sissi Abascal y bajo la condición de exiliarse con su familia. La dictadura persiste en violar derechos humanos cuando debería estar dando señales de mesura. Injusticias como esta, perpetradas para sembrar terror, logran su cometido, pero también exacerban el rechazo de la ciudadanía y fortalecen la certeza de que la única manera de extirpar al castrismo es mediante la intervención estadounidense, toda vez que el pueblo cubano, cuyo malestar en los últimos días ha alcanzado niveles estratosféricos, no se decide todavía a hacer causa común y echarlos del poder con una movilización nacional más grande que la del 11 de julio de 2021.   

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