MIAMI, Estados Unidos ― Un grupo de empresarios cubanoamericanos se reunió este martes en Miami para articular una propuesta de apoyo a la reconstrucción económica de Cuba, pero dejó claro que cualquier desembolso de capital estaría supeditado a un cambio político en la Isla y a la existencia de reglas jurídicas estables para la actividad privada.
El encuentro, reportado por Telemundo 51, reunió a hombres de negocios que firmaron una proclama dirigida a autoridades federales de Estados Unidos para expresar su disposición a participar en una eventual reconstrucción de Cuba, siempre que antes se produzcan cambios en el sistema político y existan condiciones legales claras, infraestructura financiera y otro marco de funcionamiento para la economía.
La cita se produjo en medio de un renovado activismo del exilio republicano de Miami alrededor del futuro de Cuba y en sintonía con la línea que ha venido marcando el secretario de Estado, el Marco Rubio. El pasado viernes, el cubanoamericano sostuvo que, para que la situación cubana cambie, había que cambiar a las personas que estaban al mando. Cuba tiene “una economía que no funciona en un sistema político y gubernamental”, dijo.
La reunión ocurre apenas dos semanas después de que el régimen cubano anunciara una apertura formal a la inversión de cubanos residentes en el exterior y sus descendientes. El 16 de marzo el vice primer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga ―sobrino nieto de Fidel y Raúl Castro― dijo que para esos cubanos no había limitaciones y que la apertura abarcaría no solo pequeños negocios, sino también proyectos de mayor escala.
Un día después, el propio Rubio alegó que el sistema político y económico de la Isla tenía que “cambiar drásticamente” y descartó que las medidas anunciadas por La Habana fueran suficientes para resolver la crisis: “Lo que anunciaron ayer [lunes 16 de marzo] no es lo suficientemente drástico. No va a arreglarlo [el problema]”.
Preguntado por la posibilidad de flexibilizar el embargo si hubiera mayor cooperación, Rubio evitó adelantar escenarios concretos. “No voy a discutir de qué hablaríamos o no. Baste decir que el embargo está vinculado al cambio político en la Isla. El embargo está codificado. Pero, en última instancia, su economía no funciona. Es una economía no funcional”.
Por otro lado, la supuesta apertura del régimen no ha despejado la desconfianza del exilio empresarial. Antes incluso de la reunión de Miami, empresarios cubanos en el sur de Florida veían la maniobra del régimen como insuficiente mientras no existan garantías reales para la propiedad, el capital y la operación independiente de negocios en Cuba.
El encuentro coincidió además con otra polémica que ha crispado al exilio: la exportación de combustible desde Estados Unidos al sector privado cubano. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) mantiene una política favorable para autorizar la reventa de petróleo de origen venezolano para uso en Cuba cuando esas operaciones “apoyen al pueblo cubano, incluido el sector privado cubano”, pero excluye cualquier transacción que involucre o beneficie a entidades militares, de inteligencia, instituciones gubernamentales cubanas o bancos de propiedad cubana.
De acuerdo con el diario español El País, hasta el 30 de marzo habían salido del sur de Florida cargamentos por unos 30.000 barriles destinados a empresas privadas de la Isla, una cifra muy por debajo de las necesidades reales del país. Aunque las mipymes son las destinatarias finales del combustible, la importación se realiza a través de empresas estatales cubanas, un dato que ayuda a explicar por qué la operación ha generado rechazo entre sectores del exilio.









