MIAMI.- La administración de Donald Trump habría dado un plazo de dos semanas al Gobierno de Cuba para liberar a varios presos políticos considerados de alto perfil, como señal de buena voluntad en medio de contactos bilaterales recientes. La exigencia se planteó durante una reunión celebrada el pasado 10 de abril en La Habana, según reportó USA TODAY citando fuentes cercanas a las conversaciones.
Entre los nombres de presos mencionados figuran los artistas disidentes Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo, ambos vinculados al Movimiento San Isidro. Un portavoz del Departamento de Estado confirmó a USA TODAY que Washington mantiene su exigencia de liberar a todos los presos políticos, reiterando declaraciones recientes de Trump sobre un posible “nuevo amanecer para Cuba” si se producen cambios concretos.
El encuentro en La Habana —confirmado también por funcionarios estadounidenses— marcó un hecho poco común: fue la primera vez desde 2016, durante la visita de Barack Obama, que un avión del Gobierno de Estados Unidos aterriza en la isla. Durante esa visita, la delegación estadounidense sostuvo intercambios con autoridades cubanas y también con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, a quien Washington identifica como una figura cercana al núcleo de poder.
Según la información divulgada por USA TODAY, los funcionarios estadounidenses transmitieron un mensaje directo: la economía cubana atraviesa una caída acelerada y las élites gobernantes tienen un margen limitado para aplicar reformas antes de que la crisis se vuelva irreversible. En paralelo, la Casa Blanca ha dejado claro que, aunque apuesta por una salida diplomática, no permitirá que la situación derive en una amenaza para la seguridad nacional.
En la mesa también se discutieron propuestas concretas, como la posibilidad de introducir internet satelital de alta velocidad mediante Starlink, así como demandas tradicionales de Washington: compensaciones por propiedades confiscadas tras 1959, apertura económica y mayores libertades políticas. Estas condiciones han sido históricamente parte del marco estadounidense para revisar el embargo.
Tras ese encuentro, se produjo un episodio inusual: Rodríguez Castro habría intentado hacer llegar una carta a la Casa Blanca a través del empresario cubano Roberto Carlos Chamizo González, quien fue interceptado en Miami, según reportes de Martí Noticias que lyefo confirmaron otros medios. Investigaciones previas de CubaNet han señalado vínculos de Chamizo con estructuras empresariales asociadas a GAESA, el conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas cubanas, así como a la familia Castro.
El episodio ocurre en medio de una escalada de tensiones. En las últimas semanas, la administración Trump ha endurecido sanciones, especialmente en el sector energético, limitando el acceso de Cuba al combustible y agravando la ya profunda crisis interna, marcada por apagones, escasez y un aumento sostenido de la migración. A esto se suma el componente geopolítico: Washington busca frenar la influencia de aliados del régimen y presionar por cambios estructurales.
Según USA TODAY, incluso se han intensificado de forma discreta preparativos dentro del Pentágono ante distintos escenarios en la isla, mientras sobrevuelos de vigilancia cerca del territorio cubano han alimentado las especulaciones. Preguntado recientemente sobre una posible acción militar, Trump evitó dar detalles, aunque dejó abierta la puerta a distintas opciones, en un contexto donde la relación bilateral vuelve a situarse en uno de sus momentos más tensos en años.






