MIAMI.-El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que “Cuba es la siguiente” durante un foro de inversiones celebrado en Miami, una declaración que ha generado fuertes reacciones por su tono y las posibles implicaciones sobre el futuro de la isla.
Trump hizo el comentario mientras destacaba lo que describió como éxitos recientes de la acción militar estadounidense en países como Venezuela e Irán, dejando entrever que Cuba podría ser el próximo escenario de presión o intervención.
NOW – Trump: "Cuba is next, by the way. But pretend I didn't say that, please." pic.twitter.com/At31aFe6So
— Disclose.tv (@disclosetv) March 27, 2026
Aunque no precisó a qué se refería exactamente, el mandatario ha insistido en varias ocasiones en que el gobierno cubano atraviesa una crisis profunda y se encuentra “al borde del colapso”, en medio de una severa escasez de combustible, alimentos y electricidad.
En tono aparentemente distendido, Trump expresó después: “Pero finjan que no dije eso. Por favor, medios de comunicación, ignoren esa declaración”, dijo entre risas, sin disipar del todo la incertidumbre generada.
Las declaraciones se producen en un momento de alta tensión entre Washington y La Habana. La actual crisis en Cuba se ha agravado tras la interrupción del suministro de petróleo proveniente de Venezuela, lo que ha derivado en apagones prolongados y un deterioro acelerado de la economía.
En paralelo, el secretario de Estado, Marco Rubio, también abordó este viernes la situación de la isla durante una reunión del G7 en París. Rubio fue enfático en que cualquier solución pasa por cambios estructurales en el sistema político cubano.
“El sistema económico no puede cambiar sin un cambio en el sistema de gobierno”, afirmó el jefe de la diplomacia estadounidense, quien descartó la posibilidad de acuerdos limitados al ámbito económico sin transformaciones políticas profundas.
Rubio también cuestionó la viabilidad de atraer inversión extranjera bajo el modelo actual y atribuyó la crisis energética y migratoria a fallas estructurales del sistema. En ese sentido, sostuvo que la libertad económica y política “van de la mano” y que un cambio real en Cuba implicaría modificar tanto el modelo económico como la estructura de poder.
Las posiciones de Trump y Rubio reflejan una estrategia más amplia de presión sobre el régimen cubano, que en los últimos meses ha incluido sanciones, restricciones al suministro de combustible y mensajes cada vez más directos sobre un eventual cambio político en la isla.
Mientras tanto, la dictadura ha rechazado públicamente cualquier intento de imponer transformaciones políticas, aunque ha reconocido contactos y conversaciones con Washington en medio de la crisis.






