MIAMI.- Funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos sostuvieron recientemente encuentros en La Habana con representantes del régimen cubano, en los que insistieron en la necesidad de avanzar hacia mayores libertades políticas y cambios económicos, de acuerdo con información publicada por Axios.
Según ese medio, la delegación estadounidense también planteó la posibilidad de apoyar la restauración del acceso a internet en la isla mediante servicios satelitales como Starlink, en medio de la crisis de conectividad que enfrenta el país.
El contacto diplomático marca un hecho poco habitual: es la primera vez en aproximadamente una década que un avión del Gobierno estadounidense aterriza en Cuba, desde la visita del entonces presidente Barack Obama en 2016. Sin embargo, el contexto actual es distinto. Con Donald Trump nuevamente en la Casa Blanca y Marco Rubio al frente del Departamento de Estado, la postura hacia La Habana es considerada más rígida.
De acuerdo con Axios, en las reuniones participó, entre otros, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, a quien Washington identifica como una figura cercana al círculo de poder de Raúl Castro. Funcionarios estadounidenses habrían transmitido un mensaje directo: la economía cubana atraviesa un deterioro acelerado y las autoridades tienen un margen limitado para implementar reformas antes de que la situación empeore de forma irreversible.
En ese sentido, Estados Unidos reiteró condiciones que históricamente ha vinculado a un eventual levantamiento del embargo, como la liberación de presos políticos, la compensación por propiedades confiscadas tras la Revolución de 1959 y la apertura a un sistema político con mayores garantías, incluyendo elecciones libres.
Las conversaciones también incluyeron preocupaciones de seguridad. Según Axios, Washington advirtió sobre la presencia de actores extranjeros —incluidos servicios de inteligencia y estructuras militares— operando en territorio cubano con autorización del Gobierno, a escasa distancia de Estados Unidos.
Aunque no hubo amenazas explícitas, el mensaje final fue claro: la administración de Trump apuesta por una salida diplomática, pero no descarta actuar si la crisis en la isla deriva en un escenario que represente un riesgo para la seguridad nacional estadounidense, concluye la información.
En los últimos meses, la política hacia el régimen de Cuba impulsada por Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio ha estado marcada por una estrategia de “máxima presión”, centrada en asfixiar económicamente al régimen para forzar cambios políticos. Washington ha endurecido sanciones y, sobre todo, ha limitado el acceso de la isla al combustible, una medida que ha agravado la crisis energética, provocando apagones prolongados, escasez de transporte y un deterioro acelerado de la economía . Desde la Casa Blanca se ha insistido en que el sistema cubano “no funciona” y que debe transformarse de manera profunda, elevando el tono de las exigencias públicas.







