Arzobispo de Santiago de Cuba reclama que los cubanos puedan vivir “con decencia” y “con dignidad”

"Muchas veces no vemos el futuro, no lo vemos, no se percibe", afirmó el arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Dionisio García Ibáñez.
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Dionisio García. (Foto: Facebook / Arzobispado de Santiago de Cuba)

LIMA, Perú — El arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Dionisio García Ibáñez, volvió a referirse a la crisis que atraviesa la Isla y reclamó condiciones que permitan a los cubanos llevar una vida digna, en una homilía en la que también aludió a la incertidumbre que existe sobre el futuro del país.

Durante la misa por el XIX Domingo del Tiempo Ordinario, celebrada en la Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, en El Cobre, el prelado trasladó las enseñanzas de las lecturas bíblicas a la realidad cotidiana de los cubanos.

García Ibáñez describió el escenario actual como marcado por «situaciones tan dramáticas» y reconoció la dificultad que enfrentan muchas personas para imaginar lo que ocurrirá en el futuro.

«Muchas veces no vemos el futuro, no lo vemos, no se percibe», afirmó al reflexionar sobre el pasaje del profeta Elías y las circunstancias que pueden generar desconcierto entre los creyentes.

El arzobispo puso entonces el énfasis en las necesidades básicas de la población y en la posibilidad de vivir con condiciones materiales y espirituales adecuadas.

«Necesitamos vivir con decencia, vivir con lo necesario, pero lo que todo el mundo necesita para vivir con dignidad», expresó.

La reflexión también incluyó una crítica implícita a los discursos grandilocuentes como respuesta a las dificultades. Al explicar el significado del «susurro de Dios», García Ibáñez llamó a prestar atención a mensajes que no estén sustentados en «el alarde» o en «la voz alzada».

«No el alarde, no es la voz alzada, no las promesas falsas», señaló el religioso.

Las declaraciones se producen mientras Cuba atraviesa una prolongada crisis económica y social, con dificultades para acceder a alimentos, medicinas y otros bienes esenciales, además de una crisis energética que ha provocado extensos apagones en distintas zonas del país.

El arzobispo santiaguero ha incrementado durante los últimos meses sus referencias públicas a la situación nacional. En julio expresó su preocupación por el «agobio» de una población en la que «hay tanta gente pidiendo ayuda» y advirtió que los recursos disponibles «no bastan».

Sin embargo, sus criticas vienen de incluso años atrás. En julio de 2022, un año después de las protestas del 11 de julio de 2021pidió en la Basílica de la Virgen de la Caridad del Cobre que se revisaran las condenas impuestas a los manifestantes encarcelados. En esa ocasión, afirmó que las jornadas de protesta habían dejado “secuelas” y se refirió especialmente a los detenidos. Asimismo, rogó que se revisaran “de nuevo todas las penas” y que salieran en “libertad todos aquellos que quisieron expresar su opinión sobre la situación”.

En ese mismo mensaje, García vinculó además la crisis política y social con el deterioro del tejido nacional y con la fractura entre cubanos. “Hay que hacer los cambios necesarios, hay que hacerlos”, dijo entonces, antes de pedir que las diferencias pudieran resolverse “a través del diálogo y de la misericordia, y del perdón, y nunca con la violencia y la intolerancia”. 

Meses después, en diciembre de 2022, el arzobispo volvió sobre otro de los grandes dramas del país: la emigración. Durante una misa en El Cobre pidió rezar “por las familias divididas” y para que llegara el momento en que los cubanos no tuvieran ni quisieran salir de su patria. 

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