De las mipymes a la calle: la cadena que encarece la gasolina en Holguín

Parte de la gasolina que importan las mipymes desde EE.UU. termina en manos de intermediarios en Holguín.
Venta de gasolina y diésel en Holguín (Foto: CubaNet)

HOLGUÍN, Cuba. — “La gasolina que venden las mipymes se gasta demasiado rápido; es tan clara que no rinde nada. El motor funciona ligero, pero el tanque se vacía rápido”, se queja el holguinero Ernesto Padrón.

Parte de la gasolina que se vende actualmente en la provincia es importada desde Estados Unidos por micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes). Sin embargo, muchas veces el combustible pasa a manos de intermediarios que lo revenden.

“Los revendedores están mezclando la gasolina que compran en las mipymes para tener más ganancia. Eso acaba con el motor. El dinero que ganas en el negocio después lo gastas reparando la mecánica por la gasolina mala”, dice Carlos, un holguinero que trabaja como chofer de mototaxi y prefirió identificarse solo por su nombre.

La cadena de reventa tiene, sin embargo, una explicación: “Compramos la gasolina a los revendedores porque en las mipymes casi nunca hay”, dice Alejandro Ruiz. Según explica, a las mipymes les conviene vender en grandes cantidades a los revendedores, pues así despachan el combustible con mayor rapidez y evitan las molestias de venderlo al detalle.

Esa reventa, señala Ruiz, va más allá del municipio cabecera. “Hay gente que viene de otros lugares a comprar gasolina para venderla en sus municipios, donde no hay nada. Allá la revenden muchísimo más cara”, apunta.

Venta de gasolina especial en Holguín (Foto: CubaNet)

El mercado informal admite el pago en efectivo con pesos cubanos, algo que no aceptan las gasolineras estatales. “En las gasolineras del Gobierno es muy complicado [comprar]; casi nunca hay y cuando venden solo puedes pagar con tarjeta magnética. Para ponerle dólares a esa tarjeta es un problema porque hay que hacer colas larguísimas, pero antes hay que comprar los dólares en la calle y te pueden estafar o dar billetes falsos”, explica un taxista particular que se identificó como Manuel.

La diferencia entre lo que cuesta importar la gasolina y lo que paga finalmente el cliente da la medida real del negocio. El litro se importa a un costo de entre 1,90 y 2,10 dólares. Las mipymes lo venden al por mayor a un precio de entre 2,60 y 2,80 dólares, según el pago se efectúe desde Cuba o desde el exterior, y los intermediarios lo revenden en la calle por entre tres y cuatro dólares el litro, equivalentes a entre 1.995 y 2.660 pesos cubanos si se aplica la tasa del mercado informal de 665 pesos.

Cada eslabón de la cadena añade su margen, y el costo acumulado termina recayendo en el comprador.

Luis Acuña, quien hace cola para comprar gasolina en una vivienda donde se revende el combustible, detalla cómo varía el precio. Según explica, dependiendo del lugar, el litro cuesta desde 2.900 hasta más de 3.000 pesos cubanos, casi cinco dólares al cambio que utiliza. Acuña calcula el dólar a 665 pesos cubanos.

La política estadounidense detrás de las importaciones

Detrás de ese flujo hay una decisión política. El 29 de enero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó la Orden ejecutiva 14380, que declaró una emergencia nacional respecto de Cuba y creó un mecanismo para imponer aranceles adicionales a las importaciones procedentes de países que vendieran o suministraran petróleo a la Isla. El 20 de febrero, sin embargo, la Casa Blanca dejó sin efecto las medidas arancelarias adoptadas bajo esa orden, aunque mantuvo vigente la emergencia nacional y las acciones no arancelarias.

Venta de gasolina en Holguín (Foto: CubaNet)

A finales de febrero, la Oficina de Industria y Seguridad (BIS) del Departamento de Comercio publicó una guía que aclaró que determinadas exportaciones y reexportaciones de gas y productos petrolíferos de origen estadounidense a entidades privadas cubanas y a particulares podían acogerse a la excepción de licencia “Support for the Cuban People” (SCP), siempre que cumplieran sus condiciones. La OFAC precisó por separado que las operaciones amparadas por esa excepción no requerían una autorización adicional de esa oficina.

El secretario de Estado, Marco Rubio, precisó que la estrategia estaba “diseñada íntegramente para situar al sector privado y a los cubanos particulares —no vinculados al Gobierno ni al Ejército— en una posición privilegiada”.

Las cifras muestran la magnitud de esas exportaciones: entre enero y junio de 2026, Estados Unidos exportó a Cuba combustibles y aceites por valor de 95.744.767 dólares, de acuerdo con el U.S.-Cuba Trade and Economic Council, Inc.

En mayo, la cifra fue de 24 millones de dólares y en junio subió hasta cerca de 48 millones, casi el doble en un solo mes.

En La Habana, el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva Fraga, anunció que se autorizaría a las mipymes con capacidad financiera a comprar combustibles en el exterior. “Estamos facilitando y autorizando que cualquier empresa que tenga posibilidad de adquirir combustible lo compre”, declaró el ministro en el programa oficialista Mesa Redonda.

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