PUERTO PADRE, Las Tunas.- La “República” de Cuba cumple este martes 74 años de dictadura en una situación de ruina económica y moral. Pero las esperanzas de libertad para los cubanos son dudosas. Las conversaciones secretas entre la administración Trump y el nonagenario dictador Raúl Castro y su familia, poder real en Cuba, a cambio de suavizar el embargo de Estados Unidos pudieran originar cambios económicos dentro de la Constitución de 2019, algo ya previsto desde su redacción original, pero sin cambiar el sistema socialista que es “irrevocable”, compréndase, la llamada “dictadura del proletariado” del Partido Comunista. La cleptocracia en Cuba parece no tener fin. Es, según el refrán, “tanto nadar para ahogarse en la orilla”.
La cleptocracia en Cuba, entiéndase, el gobierno ininterrumpido de ladrones, y no sólo del erario público sino también en su versión “socialista” del robo de los poderes del Estado y de la propiedad privada toda, comenzó la madrugada del 10 de marzo de 1952, deshaciendo, el ya por enderezar torcido camino democrático, con el golpe de estado de Fulgencio Batista, un sargento taquígrafo del Ejercito devenido general, cuyo desgobierno, 1952-1958, concluyó con su huida, la madrugada del 1ro de enero de 1959. Así fio paso a la llamada “revolución cubana”, de raíz democrática, pero transformada por Moscú y los servicios secretos del Kremlin en “dictadura del proletariado”, entiéndase, el régimen totalitario de los hermanos Fidel y Raúl Castro, prolongado ya por más de 67 años hasta el presente, con simulación de transformaciones económicas cuando en realidad es dueño absoluto de todos los poderes y criminaliza hasta los primarios derechos universales.
Es triste, tristísima, la reducción de Cuba en feudo y de los cubanos a la condición siervos.
Cuba, concluida la guerra hispano-cubano-estadounidense en 1898, y tras un gobierno militar de Estados Unidos _aunque con la Enmienda Platt_ nació república constitucional con poderes públicos y un presidente electo, Tomás Estrada Palma, quien tomó posesión de su cargo el 20 de mayo de 1902, iniciándose así un nuevo Estado en Las Américas, fruto de la nación cubana en guerra contra el colonialismo español desde 1868, organizada como República en Armas y con una Constitución a partir del 11 de abril de 1869.
Sí, ¡triste!, con ese pasado de sangre, sudor y lágrimas, Cuba es un país de mierda y no pido perdón por el exabrupto. En todo caso, que me disculpe el idioma y mis difuntos padres que me enseñaron a expresarme con decencia. Y digo lo del estiércol en mi tierra y en mi raza, porque luego de 30 años de beligerancia contra el colonialismo español, de 1868 a 1898, no fue de España, “la madre patria”, de quienes los cubanos obtuvimos la independencia en 1902, sino de Estados Unidos, de manos de un gobierno interventor. Y, de mayo de 1902 a marzo de 1952, en esos casi 50 años, Cuba tuvo nueve presidentes democráticamente electos, una intervención de Estados Unidos (1906-1909), una dictadura (Gerardo Machado), y ocho presidentes interinos. Así llegamos a la madrugada del 10 de marzo que ahora cumple 74 años, cuando Fulgencio Batista robándose los poderes del Estado, incapaz de sostenerse en el atraco, terminó cediendo el pillaje a los hermanos Fidel y Raúl Castro, muerto el primero en su cama y el segundo todavía mandando en su ancianidad a través de sus hijos y nietos.
Así llegamos a las conversaciones secretas Trump-Castro. Perfectamente posibles por sus antecedentes: Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush, Clinton, G W. Bush, Obama, Biden, y ahora Trump, todos, absolutamente todos los presidentes estadounidenses desde 1959 y hasta el presente, pública o secretamente han conversado con los hermanos Castro, y, nadie se asombre si ahora el interlocutor de Trump con Raúl Castro, es alguien a quien llaman El Cangrejo; no, si ya antes, algunos de esos enviados “especiales” de Fidel Castro, se robaron las sábanas de la habitación del hotel mexicano en que pernoctaron, sabanas que los diplomáticos estadounidenses debieron pagar de su bolsillo, aunque no sé si la Casa Blanca retribuyó a los del Departamento de Estado por esos gajes del oficio, el de oficiales diplomáticos tratando con ladrones profesionales, contrabandistas y traficantes de drogas por obediencia debida.
Ahora, según USA Today, la administración Trump “podría anunciar pronto” un posible acuerdo económico con el régimen castrocomunista, suavizando el embargo mediante acciones ejecutivas presidenciales, que permitirían hacer lícito el turismo estadounidense a Cuba, así como licitar acuerdos comerciales en puertos, energía y la industria turística. A cambio y según las fuentes periodísticas, el régimen castrocomunista estaría considerando una presunta “vía de salida” para el “gobernante” Miguel Díaz-Canel, _y el entrecomillado de gobernante es mío_ mientras la familia Castro permanece en Cuba.
Dicho de otro modo, si la información de USA Today se ajusta a la realidad, a la realidad también estaría acercándose el artículo publicado por El País el pasado 7 de marzo, El petróleo, la losa que aplasta a Cuba y da alas a Trump, donde citando palabras de la entrevista concedida a Bloomberg, y refiriéndose a Cuba, el secretario de Estado Marco Rubio dice: “Dejen de lado por un momento el hecho de que no hay libertad de expresión, ni democracia, ni respeto por los derechos humanos”. Pero si tenemos que dejar “de lado”, según Rubio, aunque sea por un mínimo instante “el hecho de que no hay libertad de expresión, ni democracia, ni respeto por los derechos humanos” en Cuba, para que a cambio Cuba, el régimen dictatorial, tenga con Estados Unidos comercio, entiéndase negocios multimillonarios entre la “empresa estatal socialista” y mujeres y hombres de empresas estadounidenses, entonces, quizá no estamos hablando de conversaciones entre Estados Unidos y Cuba. Estamos hablando de un gato pardo, de gatopardismo puro según la novela El gatopardo, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, y, en ciencias políticas la literatura de Lampedusa significa “cambiar todo para que nada cambie”. Y si fuera así, ahora que cumplimos 74 años de dictadura, podría afirmarse que la cleptocracia en Cuba será reforzada con miles de millones de dólares sin esperanzas de la libertad.







