Contraespionaje cubano en EE.UU.: cómo, por qué y para qué la desinformación

El régimen cubano estaría utilizando la desinformación como herramienta de contraespionaje para influir en la opinión pública —especialmente en Estados Unidos— y ganar margen político en un contexto adverso.
Miguel Díaz-Canel en entrevista con Meet the Press
Miguel Díaz-Canel en entrevista con Meet the Press (Captura de pantalla: NBC News - Youtube)

PUERTO PADRE, Cuba. _ Están intoxicando la opinión pública sin distinción si amigable o adversa para recrear su propia imagen, “heroica”, “fraternal”, de “justicia” y “democracia”, o induciendo a sus adversarios políticos a errores de cálculo, creando falsas expectativas con información incierta, deformada o construida específicamente para fines operativos y ser difundida por medios internacionales. Están produciendo los llamados envenenamientos mediáticos por desinformación o intoxicación de la información, en unos casos por efecto sinérgico, y en otros por error de los destinatarios al apreciar esos mensajes fuera de su contexto real, por estos días hemos visto desfilar en Cuba pero como en fotografías de frente y de perfil, mirando hacia Estados Unidos, a un circo de acróbatas y de prestidigitadores de toda laya.

Vimos a Miguel Díaz-Canel por Newsweek y NBC News; a Sandro Castro, nieto del difunto Fidel Castro, por CNN; supimos de Alejandro Castro Espín, alías El Tuerto, hijo de Raúl Castro, y del nieto y escolta de éste, de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alías El Cangrejo, por medios internacionales. Incluso, según Martí Noticias El Cangrejo, pretendió hacer llegar al presidente Trump una carta secreta, utilizando un mensajero anodino cual símil de una paloma mensajera, que para nada nos recuerda aquella vez del Premio Nobel cartero en que se convirtió Gabriel García Márquez llevando mensajes secretos de Fidel Castro a la administración Clinton. Demasiado chato lo de El Cangrejo y su desguarnecido mensajero ante Trump para ser tal y como nos lo cuentan, ¿no?

Y, como si esta fauna discursante en sus parloteos o parca en sus mutismos no fuera ya suficientemente venenosa, también vimos la publicidad dada a una yunta de bueyes, que fue noticia internacional por ir tirando de un carretón platanero artillado con una ametralladora antiaérea.

Alías Sandro en CNN, _por sólo citar un ejemplo de información tóxica_ aparentemente es la antítesis de la yunta de bueyes-soldados. Pero, ¡cuidado! Aunque uno con una cerveza y el otro con un arma antiaérea, ambos, el bullanguero de la cerveza y el boyero artillero, están difundiendo un único mensaje _que en el caso de los bueyes es un mensaje expreso de sublimación y no de mendicidad_ porque aunque en formatos diferentes y para distintos destinatarios, aquí tenemos un único remitente que es el régimen totalitario. El que hace a títeres y a titiriteros por igual, ¡sí, más, mucho más, que el mismo Raúl Castro!, quien aunque ciertamente es la única persona con mando real en Cuba, también no deja de ser cierto que ya es un ancianito que pronto cumplirá 95 años.

Así y todo, y entiéndase tal cual es, gracias a la manipulación de las plebes, la muerte de Raúl Castro o su extracción imputado por delitos de lesa humanidad, y todavía menos la de Díaz-Canel, significa la caída del totalitarismo comunista en Cuba y de la nueva clase de “comunistas-empresarios”, enriquecida a costa de la miseria paupérrima de los cubanos.

Max Weber conceptuó al líder carismático como “una persona a la que se pone aparte de los individuos corrientes y se le trata como a quien está investido de poderes o cualidades sobrenaturales, sobrehumanas, o por lo menos, específicamente excepcionales”. Y esto ha ocurrido con Fidel Castro, a quien tras su muerte, con la rutinización del carisma prosiguió rindiendo rédito político, y aunque sin la personalidad ególatra de su hermano, ahora con Raúl Castro al que llaman “Líder Histórico de la Revolución” está ocurriendo igual, produciendo plusvalía política.

Sin liderazgo natural en ninguno de los jefes del Partido Comunista de Cuba (PCC), ni en los mandos superiores de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), ni del Ministerio del Interior (MININT), ni en ninguna otra institución u organización gremial, social o cuasi fraternal de una nación en ruina moral y de un Estado atrincherados en los poderes clásicos del Estado totalitario _la ideología milenarista, el partido único, el sistema de terror político y policial, el monopolio de la información oficial, el control de todas las armas ya fueren de combate o deportivas y el control burocrático de la economía_ el régimen está haciendo uso del contraespionaje ofensivo mediante agentes de influencias con alto perfil y manadas de tontos útiles, ejerciendo tareas de agentes de ruta aunque no hubieran sido reclutados formalmente, y no sólo esta ofensiva se produce en y ante la administración Trump, sino también en el poder legislativo y según hemos visto en los medios de comunicación estadounidense, para crear en la opinión pública internacional matrices de opinión e inducir al error respecto a políticas concernientes a Cuba.

Utilizada en ese propósito de ejercer influencia, la desinformación como método de trabajo operativo y como táctica socio-psicológica para “apagar”, “neutralizar”, o, al menos, hacer menos desfavorable la ya de por sí muy compleja situación operativa que enfrenta el régimen en el terreno económico, político, militar y social frente a la administración Trump, a saber, deberá, para llegar o al menos aproximarse a un pronóstico según la modelación operativa que hemos visto por estos días, realizada mediante desinformación de contraespionaje ofensivo y basada en presupuestos socio-psicológicos del panorama político adverso. Esa actividad operativa debería conducir a estas tres hipótesis que, él régimen, acaso esté apreciando con sus analistas mejor preparados:

  1. La caracterización de las tendencias y sus perspectivas deben responder a una interrogante que es: ¿Qué dirección tomaran el desarrollo de las acciones?
  2. La caracterización más verosímil posible de la situación operativa en curso, la que determine el clímax de las acciones en una fecha futura próxima, debe responder a la pregunta concerniente a: ¿Qué y cuándo es posible?
  3. La caracterización de la situación operativa óptima deberá responder desde el punto de vista lógico, tanto del raciocinio propio como del adversario, a la pregunta cuya respuesta quizás no se consiga nunca por parte del régimen: ¿Qué es lo más deseado?  

Las dos primeras caracterizaciones en Dirección Operativa suelen llamarse “pronósticos inquisitivos”, mientras que a la tercera hipótesis acostumbra a llamarse “pronósticos normativos”, y para llegar a un vaticinio lo más fidedigno posible, ya fuere en términos políticos, administrativos, sociológicos o militares. Tales acciones obedecen a un único propósito: el proceso de toma de decisiones _siempre difícil_ compuesto por dos accionar que son la apreciación o estudio de la situación operativa y la toma de decisión que viene a ser el resultado de confrontar la idea de un sujeto de dirección con las condiciones reales en el terreno de dirección. Y, ante esa disyuntiva, hoy, se encuentra La Habana frente a Washington.

Y visto así, para mover todo ese entramado de incógnitas, el régimen recurrirá a un arsenal para el que cuenta con recursos de sobra, la desinformación, que ellos mismos conceptuaron de “globos”, los que unos de forma personal y otros llevándolos al Estado todo, han empleado siempre para sobrevivir como lo han hecho durante 67 años. Muchos de ellos navegando con vientos contrarios y entre escollos, pero siempre, buscando un tiempo mejor y un puerto de abrigo.

De tal suerte, introduciendo o influyendo para la difusión internacional de información premeditadamente falsa, incompleta, distorsionada y en suma tóxica, como la que hemos tenido a la vista y de forma repetida por estos días, debemos aclarar que no es preciso ser un experto ni un analista en actividad operativa para distinguir lo cierto de lo falso, sino que sólo es preciso poseer sentido común, el de alguien con oído y ojo avizor en lo que se escucha, lee u observa para hacer, como hace un criminalista ante un asesinato, preguntándose: ¿Quién tiene interés en la muerte de esta persona y por qué?

Pero ante un medio y no importa cuán importante sea ese periódico, _recuerde que el primero de todos que sirvió de pala a Fidel Castro fue precisamente The New York Times y en 1957_  publicitando una noticia, una imagen, una entrevista o un artículo de opinión, en tiempos de desinformación, entendida como envenenamiento o intoxicación de la información, la pregunta obligada es: ¿Quién tiene interés en esta publicación y por qué?

Y no lo dude. Detrás de esas publicaciones y en contextos conflictivos como los que hoy vivimos, suele haber alguien haciendo para que usted no piense con su propia cabeza, sino para que imagine lo que otros concibieron para usted y en consecuencia actúe.    

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