LIMA, Perú — El dictador cubano, Miguel Díaz-Canel, anunció este viernes que su Gobierno prevé implementar antes de mediados de 2026 un amplio proceso de reorganización del aparato estatal, administrativo y empresarial con el objetivo declarado de “reducir la burocracia” y hacer más eficiente la gestión pública.
El anuncio fue realizado durante una entrevista concedida al canal ruso RT, en el contexto del V Coloquio Internacional Patria de Comunicación Digital, que concluye este sábado en La Habana.
“Nos estamos planteando también un redimensionamiento de todo el aparato estatal, administrativo y empresarial, o sea, reducir burocracia”, afirmó Díaz-Canel.
Según explicó, la propuesta contempla la reducción del número de ministerios, la eliminación de estructuras intermedias entre el Gobierno central y los territorios, así como una revisión del tamaño de algunas empresas estatales consideradas excesivamente grandes.
“Hay que trabajar en las dos direcciones”, dijo el gobernante, al señalar que no solo se trata de disminuir estructuras, sino también de transformar prácticas administrativas que generan lentitud en la gestión pública.
El plan, agregó, busca construir instituciones “más planas y más eficientes, más dinámicas”, capaces de facilitar “una gestión de gobierno más dinámica”.
Díaz-Canel detalló que actualmente se estudian las funciones de los organismos de la Administración Central del Estado para determinar cuáles pueden integrarse o fusionarse.
El objetivo, precisó, es que exista un “menor número de ministerios” y menos eslabones intermedios entre las provincias, los municipios y el poder central.
“Reducción del número de ministerios y reducción de la magnitud de algunas empresas estatales que son muy grandes”, reiteró.
El gobernante señaló además que la iniciativa se encuentra todavía en fase de concepción y consulta, con una propuesta preliminar ya elaborada y actualmente bajo revisión por especialistas y expertos.
Como parte del rediseño institucional, mencionó también una mayor autonomía municipal, con la intención de dotar a los territorios de mayor capacidad para gestionar recursos y decisiones administrativas.
El anuncio se produce en medio de la profunda crisis económica y energética que atraviesa la Isla, con prolongados apagones, escasez de combustible y crecientes presiones externas (especialmente desde Washington) e internas sobre el régimen cubano.
De acuerdo con información publicada por Axios, funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos sostuvieron recientemente encuentros en La Habana con representantes del régimen cubano, en los que insistieron en la necesidad de avanzar hacia mayores libertades políticas y cambios económicos.
Según ese medio, la delegación estadounidense también planteó la posibilidad de apoyar la restauración del acceso a internet en la Isla mediante servicios satelitales como Starlink, en medio de la crisis de conectividad que enfrenta el país.
El contacto diplomático marca un hecho poco habitual: es la primera vez en aproximadamente una década que un avión del Gobierno estadounidense aterriza en Cuba, desde la visita del entonces presidente Barack Obama en 2016. Sin embargo, el contexto actual es distinto. Con Donald Trump nuevamente en la Casa Blanca y Marco Rubio al frente del Departamento de Estado, la postura hacia La Habana es considerada más rígida.










