LIMA, Perú — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que “muy pronto” llegará un “nuevo amanecer para Cuba”, en declaraciones realizadas durante un acto organizado por Turning Point USA en Phoenix, Arizona.
Durante su intervención en el evento político celebrado en la iglesia Dream City, el mandatario vinculó el mensaje con la fuerza militar y política de Estados Unidos.
“Muy pronto esta gran fuerza hará realidad un día que llevamos setenta años esperando; se llama un nuevo amanecer para Cuba. Vamos a ayudarles con Cuba”, declaró Trump ante miles de simpatizantes.
El presidente también hizo referencia a la comunidad cubanoamericana, especialmente la asentada en el sur de Florida, y evocó el impacto de décadas de confrontación política entre ambos países.
“Tenemos muchos cubanoamericanos maravillosos”, dijo. “Si van a Miami, allí tenemos personas que fueron tratadas con brutalidad, cuyas familias fueron asesinadas y brutalizadas”, añadió.
Aunque no ofreció detalles concretos sobre posibles medidas, sus palabras fueron interpretadas como una nueva señal de endurecimiento del discurso hacia el régimen cubano, en un contexto marcado por recientes contactos diplomáticos.
La declaración pocos días después de que funcionarios del Departamento de Estado sostuvieran reuniones en La Habana con representantes del Gobierno cubano, incluido Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, según reportó Axios y confirmaron fuentes del Ejecutivo estadounidense a medios especializados.
Las conversaciones habrían abordado asuntos como la liberación de presos políticos, reclamaciones sobre propiedades confiscadas tras la Revolución de 1959 y posibles vías para ampliar libertades políticas en la Isla.
En los últimos meses, la política hacia el régimen de Cuba impulsada por Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio ha estado marcada por una estrategia de “máxima presión”, centrada en asfixiar económicamente al régimen para forzar cambios políticos. Washington ha endurecido sanciones y, sobre todo, ha limitado el acceso de la isla al combustible, una medida que ha agravado la crisis energética, provocando apagones prolongados, escasez de transporte y un deterioro acelerado de la economía.
Desde la Casa Blanca se ha insistido en que el sistema cubano “no funciona” y que debe transformarse de manera profunda, elevando el tono de las exigencias públicas.










