MADRID, España.- La activista cubana Rosa María Payá respondió a los señalamientos de la presidenta Claudia Sheinbaum y aseguró que su visita a México tuvo “carácter académico”, realizada “en capacidad personal” y fuera de una misión oficial.
Rosa María Payá, hija del opositor cubano Oswaldo Payá, forma parte de la CIDH y su visita a México derivó en cuestionamientos del Gobierno mexicano sobre si actuó en un marco institucional o a título personal.
En un mensaje difundido en redes sociales, la fundadora de Cuba Decide añadió que “defender la democracia no es militar”, es un derecho que ejerce «con transparencia y una responsabilidad a la que ha dedicado su vida».
Mi reciente visita a México fue de carácter académico en capacidad personal y no en una misión oficial.
— Rosa María Payá A. (@RosaMariaPaya) February 12, 2026
Defender la democracia no es es militar es un derecho que ejerzo con transparencia y una responsabilidad a la que he dedicado mi vida.
En ocasión de la pregunta realizada a…
Las declaraciones de Payá se producen después de que Sheinbaum criticara públicamente, este miércoles, la presencia en el país de una integrante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para participar —según dijo— en acciones “contra Cuba”. La mandataria sostuvo que, si alguien acude “a nombre” del organismo, su función debería limitarse a recibir quejas y revisar denuncias, no a “militar” por una causa política.
Sheinbaum afirmó que pidió a la Secretaría de Relaciones Exteriores información sobre el viaje, tras conocer reportes de prensa sobre la participación de Payá en actividades relacionadas con Cuba sin que existiera constancia oficial de una agenda institucional de la CIDH.
En su intervención, la presidenta mencionó el artículo 33 de la Constitución mexicana, que prevé la posibilidad de expulsión de extranjeros por realizar actividades políticas. No obstante, subrayó que no es partidaria de aplicarlo y enmarcó su postura en la necesidad de “informar” sobre lo ocurrido.
Sheinbaum también aludió a la existencia de plataformas digitales vinculadas —según su versión— a organizaciones de derecha que difunden descalificaciones e informaciones falsas contra su gobierno.
A finales de enero, el diario oficialista Granma publicó un artículo en el que cuestionaba el rol de Payá como integrante de la CIDH y su participación en foros sobre Cuba, alegando que ese tipo de apariciones podría comprometer la “apariencia de independencia” del organismo y presentando su trayectoria como alineada con intereses de Washington. Con sus recientes declaraciones sobre la visita de Payá, Sheinbaum vuelve a colocarse en una posición de sintonía con el discurso del Gobierno cubano, al asumir como problemático el activismo público de una figura crítica del régimen.
En junio pasado, Rosa María Payá fue elegida como nueva integrante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), durante la 55 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada en Antigua y Barbuda. Su elección se produjo tras una votación para cubrir tres de los siete escaños del órgano.
Durante esa Asamblea, Christopher Landau, entonces designado por el presidente Donald Trump como subsecretario de Estado, intervino públicamente para respaldar su candidatura. En su discurso previo a la votación, exhortó a los países miembros a apoyarla y subrayó que la CIDH debía priorizar “los abusos y violaciones de derechos humanos más graves y apremiantes, en especial donde los recursos internos no estén disponibles”.








