LIMA, Perú — La Casa Blanca elevó esta semana su tono contra el régimen cubano luego de que Stephen Miller, subjefe de gabinete y uno de los principales asesores del presidente Donald Trump, describiera a Cuba como “el último bastión del comunismo” y “el último puesto avanzado de la Guerra Fría.
Miller aseguró que, pese al paso de las décadas, Cuba ha seguido funcionando como una “base de operaciones” de adversarios de Estados Unidos, a escasa distancia de las costas estadounidenses, y sostuvo que la actual administración busca cerrar ese capítulo.
“Estamos más cerca que nunca del día en que Cuba sea libre”, afirmó el funcionario, quien vinculó esa declaración con la reciente acusación presentada por el Departamento de Justicia contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
“El presidente Trump, a través de su liderazgo y su visión, nos ha acercado más que nunca al día en que Cuba será libre”, añadió Miller, al defender la estrategia de Washington para poner fin a lo que calificó como “décadas de opresión comunista” en la Isla.
El pronunciamiento se produce días después de que fiscales federales estadounidenses formalizaran cargos criminales contra Raúl Castro por el derribo de dos aeronaves civiles de la organización Hermanos al Rescate sobre aguas internacionales, un hecho en el que murieron tres ciudadanos estadounidenses y un residente permanente legal.
El exgobernante cubano enfrenta cuatro cargos de asesinato, dos de destrucción de aeronaves y uno de conspiración para asesinar ciudadanos estadounidenses, en una de las acciones judiciales más significativas emprendidas por Washington contra una figura histórica del régimen cubano.
La imputación forma parte de un nuevo endurecimiento de la política estadounidense hacia La Habana, en momentos de crecientes tensiones diplomáticas y de seguridad entre ambos gobiernos.
En las últimas semanas, la administración Trump también amplió las sanciones contra el conglomerado militar GAESA, considerado el principal brazo económico de las Fuerzas Armadas cubanas y con amplio control sobre sectores estratégicos como el turismo, el comercio minorista, las remesas y la infraestructura financiera del país.
Washington sostiene que las restricciones buscan cortar fuentes de financiamiento del aparato represivo cubano, mientras La Habana denuncia que las medidas agravan la crisis económica que atraviesa la Isla.
El endurecimiento de la presión estadounidense ha coincidido con un aumento de la retórica confrontativa entre ambos gobiernos. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha insistido en que el régimen cubano representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, mientras funcionarios de inteligencia han advertido sobre la presencia de operaciones rusas y chinas en territorio cubano.










