El preso político Adrián Curuneaux Stivens permanece recluido actualmente en la prisión de Melena del Sur, en la provincia de Mayabeque, luego de haber sido trasladado el pasado 18 de abril desde el penal de máxima seguridad Combinado del Este, en La Habana. En un principio, un recluso había informado que el opositor había sido enviado presuntamente a una prisión en la provincia de Pinar del Río, pero luego se confirmó su ubicación en el centro penitenciario mayabequense.
Según denuncias recibidas, el traslado habría ocurrido como represalia por una publicación difundida en Cubanet. Curuneaux Stivens es vicepresidente del Movimiento Opositores por una Nueva República (MONR).
De acuerdo con el testimonio enviado a este medio en una carta por un preso que pidió mantener el anonimato por temor a represalias, Curuneaux Stivens presenta un deterioro considerable en su estado de salud. El recluso aseguró que el opositor se encuentra descompensado por la diabetes y la presión arterial debido a las deficientes condiciones dentro del penal.
Precisamente, mientras permanecía en el Combinado del Este, el activista sufrió un desmayo provocado por la escasa alimentación que reciben los internos. Durante la caída se golpeó la frente y necesitó dos puntos de sutura.
El denunciante describió además las condiciones de la prisión de Melena del Sur como extremadamente precarias. “Es un lugar deprimente al que todos llaman ‘destino final’ o ‘la última parada’”, expresó en la misiva.
El preso relató que los reclusos son víctimas frecuentes de violencia física por parte de los guardias penitenciarios. “Por cualquier causa te dan golpes. La alimentación es mucho peor que en otras prisiones, la atención médica prácticamente no existe y las condiciones de las barracas son pésimas. Cuando llueve, el agua inunda todo. Los baños permanecen sucios y húmedos, lo que representa un peligro constante. El 90 por ciento del penal está desnutrido”, afirmó.
Asimismo, señaló que la dirección de la cárcel conoce las condiciones en las que viven los internos, pero, lejos de solucionarlas, las utiliza como método de castigo y presión contra ellos.
La carta también denuncia un presunto episodio de violencia ocurrido el pasado 4 de mayo, alrededor de las 5:00 de la tarde, en el destacamento número dos de la prisión. Según el testimonio, una pelea entre cuatro reclusos provocó la intervención de la guarnición del penal. Después de inmovilizar y esposar a los presos con las manos hacia atrás, varios oficiales presuntamente los golpearon de forma violenta.
El denunciante identificó entre los implicados al capitán Kindelán, al primer teniente Cobas y al teniente Parra. De acuerdo con el relato, los oficiales propinaron golpes y patadas a los reclusos antes de trasladarlos a un área conocida dentro del penal como “el túnel”, donde continuaron las agresiones.
“Los cuatro presos permanecen en celda y en estado crítico”, aseguró el recluso en su denuncia.
Las condiciones de reclusión en las cárceles cubanas han sido objeto de constantes denuncias por parte de familiares, activistas y organizaciones defensoras de derechos humanos. Hacinamiento, mala alimentación, deficiente atención médica, falta de higiene y violencia física figuran entre las principales quejas relacionadas con el sistema penitenciario de la Isla.
La prisión de Melena del Sur no escapa a estas denuncias. Personas recluidas allí aseguran que las condiciones materiales son cada vez más precarias y que la escasez de alimentos y medicamentos agrava la situación de salud de muchos internos, especialmente de aquellos que padecen enfermedades crónicas.










