Pedro Luis Boitel, el primer preso político cubano muerto en una huelga de hambre

Hoy se cumplen 54 años de la muerte, en 1972, de Pedro Luis Boitel, el primer preso político cubano muerto en una huelga de hambre.
Pedro Luis Boitel
Pedro Luis Boitel (Foto: Martí Noticias)

Este 25 de mayo se cumplen 54 años de la muerte, en 1972, de Pedro Luis Boitel, el primer preso político cubano muerto en una huelga de hambre.

Doce días antes, Boitel había cumplido 41 años de edad. Cuando lo encarcelaron, en 1961, tenía 30. Era católico practicante, había sido radiotécnico, líder estudiantil y, en sus ratos libres, escribía poesía.

Boitel, que había sido un activo miembro del Movimiento 26 de Julio en la lucha contra la dictadura de Batista, se convirtió en un estorbo para el castrismo a partir de que empezó a criticar la deriva hacia el comunismo del régimen revolucionario.

En noviembre de 1959, Boitel ganó las elecciones para presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) en la Universidad de La Habana, pero Fidel Castro lo destituyó e impuso al frente de la organización estudiantil a Rolando Cubelas.

Tanto Boitel como Cubelas serían víctimas de la revolución por la que un día lucharon. Cubelas sería encarcelado en 1966 y condenado a 30 años de prisión (de los cuales cumpliría trece), acusado de “alta traición” por estar involucrado en un atentado contra Fidel Castro. Para entonces, Boitel, que había sido su contrincante en las elecciones de la FEU, llevaba cinco años en la cárcel. Lo condenaron en 1961, en un juicio sumario, a diez años de cárcel, acusado de conspiración contra el Estado por haber creado la organización clandestina Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR).

Ya en la cárcel, primero en Isla de Pinos y luego en el Castillo del Príncipe, en La Habana, le alargaron la condena con cargos adicionales.

Boitel se declaró en huelga de hambre el 3 de abril de 1972, en protesta por el arbitrario alargamiento de su condena y para denunciar el trato inhumano a que estaba sometido. Pasó 53 días en huelga, sin ingerir alimentos, en el Castillo del Príncipe. Cuando ya estaba agonizando, lo trasladaron a la enfermería de la prisión. Las autoridades, antes que atender sus demandas, prefirieron dejar que muriera de inanición.

Lo ocurrido con Pedro Luis Boitel se ha repetido con posterioridad varias veces en las cárceles cubanas. El caso de Orlando Zapata Tamayo, fallecido el 25 de febrero de 2010, y de Wilman Villar Mendoza, que murió en enero de 2012, son los más conocidos, pero no los únicos.

En las cárceles cubanas, cuando un reo se declara en huelga de hambre, los carceleros esperan siempre doblegar al preso y hacer que deponga la huelga. Si no consiguen quebrantarlo, cuando ya está muriéndose, es que lo envían al hospital. Y quedan satisfechos porque “no cedieron y no se dejaron chantajear por un contrarrevolucionario”.

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