LA HABANA.- Finalmente, este miércoles, ¡tras 17 días de espera!, un órgano periodístico de prestigio se ha animado a dar a Keiko Fujimori por ganadora del balotaje presidencial celebrado en Perú el 7 del corriente. La candidata de Fuerza Popular lideraba el escrutinio por 42,097 votos y solo faltan por contabilizarse 38,200, referenció la prensa.
Aún no hay un pronunciamiento definitivo de la ONPE (Oficina Nacional de Procesos Electorales), la entidad que organiza y realiza los comicios en el Perú. Tampoco del Jurado Nacional de Elecciones (que es el órgano al que la Constitución encomienda el anuncio oficial de los resultados). Quienes dominan ese mundillo afirman que, para conocer ese dictamen final, será necesario esperar todavía hasta bien entrado julio..
Otros órganos de prensa, aunque más comedidos que PanamPost (pues no se animan a adelantar un resultado final) sí coinciden en señalar la ventaja de la señora Fujimori. Es la cuarta vez que la hija del antiguo presidente y dictador Alberto, del mismo apellido japonés, concurre a un balotaje pero la única ocasión en que ha alcanzado el triunfo.
El derrotado ha sido Roberto Sánchez, candidato del partido Juntos por el Perú. Este señor, un izquierdista de los “del siglo XXI” logró figurar esta contienda definitiva tras superar por estrecho margen, en la lucha por el segundo puesto de la vuelta inicial, al político derechista Rafael López-Aliaga, del partido Renovación Popular.
Ese paso al balotaje ha sido muy discutido, pues los partidarios del candidato recién mencionado han denunciado con insistencia que, en sus bastiones de la ciudad de Lima, los simpatizantes de su líder se vieron impedidos de sufragar debido a problemas diversos que impidieron que los colegios electorales correspondientes se instalaran en tiempo. ¡Nada menos que en la capital!…
Pero ese aspecto de la contienda es ya historia antigua. Lo cierto es que el ONPE (en el que, al parecer, predominan las simpatías izquierdistas) hizo caso omiso de las denuncias formuladas por los seguidores de López-Aliaga, y dio por triunfadores en la primera vuelta a Fujimori y Sánchez, que son los que se enfrentaron entre sí el pasado 7 del corriente.
Durante todo este tiempo hemos tenido que estar pendientes de las revisiones de las actas de los colegios electorales peruanos. El primitivo sistema comicial del país incaico no permite que los resultados de la contienda se conozcan, digamos, un par de horas después del cierre de la votación. Así sucede en países que cuentan con un sistema razonablemente eficiente; entre estos se cuentan algunos de Nuestra América, como no hace mucho hemos podido constatar en Chile y Colombia.
Pero el Perú no es uno de estos. Los interesados en el resultado hemos tenido que mantenernos pendientes de los partes diarios de la ONPE. Y con la agravante de que las preferencias del electorado parecieron haber cambiado de bando más de una vez: de inicio aparecía al frente la señora Fujimori; después, en esa posición puntera, la reemplazó Sánchez, y por último, en la recta final, de nuevo gozó de ventaja la candidata de Fuerza Popular.
En la realidad, por supuesto que no ha habido tales vaivenes del electorado. Los altibajos se producen a medida que avanzan los lentos escrutinios. En un comienzo, la ONPE examinó mayoritariamente las actas de la capital (en la que los votantes prefieren a doña Keiko), después comenzaron a llegar los documentos de provincias en las que el favorito era Sánchez. Hacia el final, a punto de terminar el conteo, llegaron las actas provenientes del extranjero y (aunque parezca insólito) de otros distritos de la misma Lima que quedaron para el final. En estos, una vez más, las preferencias retornan al lado de Fujimori. De ahí los anuncios de victoria.
Hay que decir que nuestros colegas peruanos han denunciado la situación excepcional en que, en este orden de cosas, se encuentra su país. Hace apenas unas horas, por ejemplo, un editorial del prestigioso diario El Comercio, de Lima, finalizaba con un párrafo inobjetable: “¿Tendremos que esperar días o semanas más para que acaben de procesar las actas que les faltan? Por la salud de la democracia, ojalá que no sea así”.
Como señalé con anterioridad, es la cuarta vez que doña Keiko contiende en un balotaje por la presidencia peruana. Creo que, tras ese triple resultado adverso, ella y sus partidarios bien pudieron haber pensado en ceder la estafeta a algún otro dirigente de su partido con mejores perspectivas para obtener el respaldo de la mayoría del electorado.
No lo hicieron así, pero esta vez podemos parafrasear el conocido refrán y exclamar: “¡A la cuarta va la vencida!”… El venidero 28 de julio la señora Fujimori tomará posesión de la Presidencia de su país y dará comienzo a un gobierno que promete respetar y amparar los derechos de los ciudadanos. Para ello no contará con mayoría congresional (el sistema proporcional empleado en Perú hace muy improbable tal resultado), pero parece razonable que, mediante alianzas políticas, ella logre que el Legislativo no torpedee su gestión.
¡De buena se han librado los hermanos peruanos! Aunque por un margen reducidísimo (lo que no deja de causarnos inquietud), han evitado que de nuevo se alce con el poder un izquierdista empedernido, de esos que aplican, como si fuese un Evangelio, el estatismo burocrático que ahoga las fuerzas productivas y arrasa con la economía del país, como en nuestra sufrida Cuba (¡que ya no exporta ni azúcar!) o en Venezuela.
Porque hay que decir que Roberto Sánchez confiaba en escenificar en su país una nueva versión, “corregida y aumentada”, de la efímera presidencia de Pedro Castillo. El ahora derrotado no esconde sus simpatías por el perpetrador del intento de autogolpe de diciembre de 2022, felizmente separado del poder por las fuerzas armadas peruanas, que no se plegaron a la su intentona para disolver el Congreso y convertirse en dictador.
¡Si es que Sánchez hasta ha concurrido el penal de Barbadillo, donde Castillo responde ante la justicia, para visitar a su predecesor y compañero de ideas funestas! ¡Y hasta cubre su cabeza con un sombrerón similar al que puso de moda el ahora recluso! ¡Y proclama que nada de eso es casualidad, sino formas concretas de expresar su solidaridad e identificación con Castillo (cuyo indulto incluso anunció para cuando asumiera la presidencia)!
Nada, amigos lectores, lo dicho: ¡De buena se han librado los hermanos peruanos! Y, de paso, también nosotros, quienes no comulgamos con las ideas castrocomunistas y observamos con satisfacción cómo los candidatos izquierdistas están de capa caída en los países de Nuestra América. Hace pocos días le correspondió a Colombia. ¡Ahora le tocó a Perú!









