Introducción
La revista Linden Line Magazine comenzó a publicarse en marzo de 1982 desde Princeton, New Jersey, lugar de residencia de los poetas cubanos Heberto Padilla y Belkis Cuza Malé, sus directores fundadores. Con una tirada de cuatro números al año, se ha mantenido con regularidad y periodicidad hasta nuestros días, lo que la convierte en una de las publicaciones periódicas literarias más longevas del exilio cubano y de la literatura cubana en general.
Si bien es cierto que la revista ha estado signada por las figuras de sus dos directores históricos –y sobre todo Cuza Malé, quien se ha encargado de mantenerla con vida–, poco se ha hablado de la concurrencia de Reinaldo Arenas como colaborador, y, aún menos, de su paso breve como “editor consejero”. Según la propia Cuza Malé, Arenas fue invitado a sumarse al matrimonio para servir de puente entre la revista y la comunidad de escritores y artistas exiliados que junto a él habían arribado como parte de los eventos asociados a lo que se conoce como el éxodo del Mariel.
Durante los cuatro números que salieron a la venta en 1982, Arenas desarrolló entonces labores de coordinación de textos y participó en algunas de las decisiones editoriales. A la par, contribuyó con sus propios trabajos, en ocasiones, llegando a publicar más de uno en un solo número. Sin embargo, este triunvirato vendría a durar apenas ese primer año de la revista, pues las constantes fricciones debidas a diferencias de criterios y juicios en materia editorial condujeron a la expulsión de Arenas del proyecto. Para el primer número de 1983, su nombre había desaparecido del machón de Linden Lane.
Siendo una de las figuras más reconocidas de la literatura cubana y uno de los símbolos de la lucha anticastrista en el exilio, la escasa presencia de Arenas en la revista, después de la ruptura con Padilla y Cuza Malé, resulta coincidentemente escandalosa. En 1985, no obstante, una posible tregua permite que aparezca el poema “Aportes”, presumiblemente debido a la reciente publicación del poemario El central en inglés. En la nota de autor que consignan los editores en la sección de colaboradores, a Arenas se le concede haber “sido uno de los fundadores de la revista Mariel”, pero se omite cualquier referencia a sus funciones de asesor en la génesis de Linden Lane. Para fines de 1990, esta postura cambiaría totalmente. Arenas se había suicidado en su apartamento de Nueva York el 7 de diciembre. Pero antes había accedido a entregar un fragmento de su novela por entonces inédita El color del verano, para un número especial que Linden Lane había estado preparando con el propósito declarado de celebrar la vitalidad con que la literatura cubana del exilio se adentraba en la última década del siglo.
En la nota editorial de la primera entrega de ese número, que terminó saliendo en dos partes, Heberto Padilla rindió luctuoso homenaje al “gran escritor” dedicándole varios párrafos en los que hacía referencia a la disputa que los había enemistado más de una década atrás: “Nos causa mucha satisfacción saber que el escritor cubano Reinaldo Arenas, que fue invitado a colaborar con nosotros desde la fundación de este magazine, en calidad de asesor, a petición nuestra, envió un capítulo de su novela inédita El color del verano. Nos satisface que este gran escritor, que no hace mucho nos acusara públicamente de agentes de Fidel Castro, rectificara de esta manera sus injustos ataques. La política, que siempre ha sido y parece que será sucia, apasiona a los seres humanos, al extremo de hacerles perder la cordura. Reinaldo está muerto, acaba de suicidarse, pero Linden Lane Magazine quiere expresar su duelo por esa pérdida enorme para la literatura cubana, y dejar claro que sentimos como nuestra su tragedia. Fue un amigo de muchos años, nos conocíamos bien allá y acá, pero el exilio es, como decía el poeta turco Nazim Hitmet, un duro oficio” (vol. IX, n. 4, 1990, p. 2).
Este expediente busca recordar la escasa pero activa presencia de Reinaldo Arenas en Linden Lane Magazine, al menos hasta 1990. Se recogen aquí los textos de su autoría, un artículo académico sobre su obra, y una entrevista. Como material adicional, se añade el número monográfico que la revista le dedicó en 2015, coordinado ya en solitario por Belkis Cuza Malé, con el título de “Recordando a Reinaldo Arenas”.
Documentos
- Reinaldo Arenas: “La cultura popular en la narrativa latinoamericana”, vol. 1, no. 1, enero-marzo, 1982, pp. 3-4.
- Reinaldo Arenas: “Labrador infatigable”, vol. 1, n. 2, abril-junio, 1982, p. 15.
- Reinaldo Arenas: “El sol racionado”, vol. 1, n. 2, abril-junio, 1982, p. 22.
- Alfredo J. McAdam: “La vocación literaria en Arenas”, vol 1, n. 4, octubre-diciembre, 1982, pp. 9-10.
- Reinaldo Arenas: “Aportes”, vol. 4, n. 1, enero-marzo, 1985, p. 19.
- Reinaldo Arenas: “El jardín de las computadoras”, vol. 9, n. 4 (número especial), octubre-diciembre, 1990, p. 5-6.
- Paulo Octaviano Terra: “Entrevista exclusiva a Reinaldo Arenas”, vol. 11, n. 3, septiembre, 1992, pp. 19-20.
- Linden Line Magazine: “Recordando a Reinaldo Arenas”, vol. 4, n. 4, invierno, 2015.


Wow, RIALTA at its best! Este debería ser el propósito de la revista, ya que lo saben hacer tan bien. Gracias queridos amigos.
Faltó algo importante: el artículo satírico de Reinaldo sobre el incidente en Linden Lane, Princeton, en que la «esposa carateca del poeta» le entró a golpes y lo lanzó por una puerta hacia la calle. La desavenencia terminó en golpes y patadas. Creo que el artículo salió en Diario de las Américas en aquella época. Completaría la visión de esa troika from hell.
Aquí está:
Reinaldo Arenas, “Golpeado bárbaramente por una poetisa”, El Miami Herald, jueves 21 de abril de 1983