“Me arrestan por el único «crimen» que una dictadura no tolera: atreverse a mirar de frente y decir en voz alta lo que todos notamos: sus faltas garrafales, sus ineficiencias crónicas, sus injusticias sistemáticas y la opresión que aplasta la dignidad de un pueblo entero”, se lee este sábado en un texto de denuncia escrito por el activista y creador de contenido Kamil Zayas Pérez, quien –junto a su colega Ernesto Ricardo Medina– fue detenido la víspera en la oriental provincia de Holguín por la Seguridad del Estado cubano.
Este viernes trascendió el arresto de los creadores del podcast audiovisual El4tico, con más de 60 mil seguidores en Instagram y autodefinido como “un espacio disidente dentro de Cuba”.
De acuerdo con Ciudadanía y Libertad, organización no gubernamental por “los derechos civiles y políticos” en la isla, ambos realizadores “fueron trasladados a la sede de Instrucción Penal de la provincia, conocida como «Todo el mundo canta», un centro conocido por torturas, interrogatorios violentos, tratos degradantes y denuncias reiteradas de abusos contra detenidos”.
Asimismo, los agentes de seguridad habrían confiscado durante el operativo “computadoras, teléfonos, cámaras y equipos de trabajo utilizados por los jóvenes para grabar y documentar su labor”, mientras que en la casa allanada “quedó Doris Santiesteban Batista [esposa de Medina] junto a la hija pequeña de la pareja, en una situación de absoluta vulnerabilidad tras el despliegue represivo”.
En su alegato, redactado hace unos días en previsión de los acontecimientos, Zayas Pérez advierte que se trata de un intento de ponerle “la mordaza temporal”, e insiste en la ilegalidad y la injusticia de su detención: “Es preciso que se sepa, que no me arrestan por robar, por agredir, por traficar ni por ningún delito común”, escribió. “He hablado siempre sin odio, sin polarización, porque la idea central ha sido fomentar el pensamiento crítico. Solo he señalado lo incorrecto, lo humillante, lo que degrada al ser humano. Y eso, al parecer, es imperdonable”.
A continuación, repara en el hecho de que la maquinaria estatal decida “apretar más el tornillo, cerrar la narrativa hasta asfixiarla y, aumentar el nivel de represión” justamente en “el peor momento de crisis que jamás ha enfrentado este país”.
En efecto, el gobierno cubano acaba de anunciar una serie de medidas –justificadas en televisión nacional el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga– para llevar a mínimos varias actividades económicas y servicios sociales; ello incluye reducción al mínimo del transporte público, el cierre de universidades y la cancelación de la Feria del Libro de La Habana, que tradicionalmente se celebra cada mes de febrero. De igual manera, se reporta el cierre de hoteles en los principales destinos turísticos de la isla, el retraso de vuelos (a Rusia) por falta de combustible, y la suspensión hasta nuevo aviso de la venta de gasolina y diésel en moneda nacional, así como la racionalización de la gasolina en dólares.
La reciente agudización de las circunstancias cubanas –una crisis multidimensional que desde hace bastante tiempo ha llevado a hablar de “colapso” a muchos analistas– responde a acciones implementadas por el gobierno de Donald Trump: a saber, el bloqueo del tránsito de combustible en el Caribe, el cambio de rumbo político en Venezuela tras el ataque estadounidense a Caracas y la “extracción” de Nicolás Maduro (el 3 de enero), así como las presiones de la Casa Blanca sobre México, otro gran proveedor de combustible hacia la isla en los últimos años.
En ese contexto, el régimen cubano ha decidido una vez más acallar a quienes lo adversan pública y pacíficamente: “Yo no soy nadie especial, ni líder, ni imprescindible. Soy solo un cubano más, una pieza pequeña en una causa inmensa: la de querer vivir con dignidad, la de poder decir la verdad sin miedo. La de una Cuba, donde decir lo que se piensa no cueste la libertad ni la vida”, sostuvo Zayas Pérez. “Miles —millones de cubanos— sienten lo mismo, aunque callen por ahora. Y callarme a mí, no calla la marea. Porque una celda no apaga una conciencia colectiva que ya despertó”.
E insistió antes de finalizar: “Declaro que esta detención es arbitraria, cobarde, previsible. Exijo respeto al debido proceso, información inmediata sobre dónde estoy y cómo estoy, y mi liberación sin condiciones, porque no he cometido crimen alguno más que el de pensar con cabeza propia”.
A travpes de redes sociales, la Embajada de Estados Unidos en La Habana se sumó este sábado al reclamo de libertad para los creadores de El 4tico por parte de activistas, personalidades públicas y organizaciones de la sociedad civil independiente.

