Bestiario Miserable #22: Chupacausas

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Chupacausas

Chupacausa dibujo de Camila Lobon | Rialta

Así como en México el PRI utilizó el mito del chupacabras para distraer la atención popular de la crisis política, la bestia que caracterizamos hoy utiliza cualquier causa para distraer a potenciales seguidores de su verdadero objetivo: ser y vivir a costa de la fama política. Por sutil que parezca, no es lo mismo trabajar por una causa que querer encarnar la causa misma. Hay una diferencia importante entre ofrecer propuestas para encauzar la aspiración colectiva y ofrecerse solo –o en primer lugar– a sí mismo como apuesta de esas esperanzas.

El chupacausas es un bicho al asecho de cualquier problemática humana, social o política que vampirizar. Una vez que logra hacerse representante de alguna, la convertirá, no en una misión de vida, sino en un cadáver a saquear. Digo cadáver, porque ninguna batalla avanzará, ningún proyecto o empresa podrá llegar a buen puerto, en tanto su éxito no tribute directamente a la celebridad del chupacausas. Como un pez abisal, por grotesco que sea su egocentrismo, encantará a las audiencias con su lucecita de tierra prometida hasta arrastrarla a las profundidades de su estafa. Y una vez ahí, se dedicará a chupar del trabajo y las ilusiones del contribuyente, a hacer safari de los derechos humanos.

Hay maneras de reconocer estos bichos; uno solo tiene que estudiarlos. Como el chupacabras folclórico, hará todo por mitificarse y no lucir como el simple coyote desaliñado que es. Se venderá como el gran resolutor de propósitos con palabras y retóricas más elevadas que el propósito en sí. Publicitará cada uno de sus esfuerzos con la intención evidente de recibir reconocimiento. Es más, el chupacausas exigirá constantemente agradecimiento y pleitesía por su labor, sin asomo de la humildad y el pudor que acompaña a quienes actúan por una vocación real de servicio. Su activismo será un performance personalista detrás del cual no habrá colegas de trabajo, sino subordinados o competencia. Venderá sus gestiones, por inútiles que sean, como grandes conquistas, secuestrará iniciativas ajenas y se las adjudicará como propias, nunca cederá crédito de manera justa al trabajo de los demás y echará mano de cualquier discusión o trauma trending, aunque no tenga nada nuevo que aportar, para simular que hace algo.

Cuando crea estar en presencia de una de estas criaturas, para evitar convertirse en víctima de su oportunismo, pregúntese siempre si el provecho que saca de la causa, y esto muchas veces es verificable, es mayor que lo que le aporta.


Bestiario Miserable es un catálogo de los excesos, miserias, deformaciones que las contorsiones circenses del panorama político cubano, global y virtual han ido pariendo. Como decía Leónidas Lamborghini, la verdad del modelo es su propia caricatura. Pues este quisiera ser un retrato realista de los arquetipos de conducta que florecen en toda su monstruosidad por el extremismo ideológico, la antipatía, la deshonestidad intelectual, o la pura estupidez, ahora abonados en ese terreno de la pseudo ética que puede ser ciberespacio. En un mundo que se parece cada vez más al que describiría Weill, donde la espera de lo que vendrá ya no es esperanza, sino angustia, quizás bosquejar nuestros monstruos, los que todos en menor o mayor medida somos, pueda hacer los mitos más lógicos, dar alguna pizca de sensatez.

CAMILA LOBÓN
CAMILA LOBÓN
Camila Lobón (Camagüey, Cuba, 1995). Artista. Graduada de la Academia de Arte de Camagüey en 2014 y del Instituto Superior de Arte de La Habana en 2019. Ha sido coordinadora del Instituto de Activismo Hannah Arendt (INSTAR), fundado por la artista Tania Bruguera. Su trabajo como artista visual está enfocado en la narración e ilustración de un imaginario social y político que desde la memoria individual subvierte la narrativa totalitaria cubana. Entre sus exposiciones personales se encuentran Epizootia (Zapata Gallery, Miami, 2024) y El país perdido (Aveces Art Space, La Habana, 2019). Su trabajo ha sido expuesto en La Habana, New York, Montreal, Buenos Aires, Berlín, Kassel y Praga.

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