Ana Mendieta, la artista multidisciplinaria cubanoamericana que hechizó los circuitos del arte contemporáneo tras su muerte prematura en septiembre de 1985, volverá este verano a ser el centro de una gran exhibición en otro de los recintos más prestigiosos del mundo.
En esta ocasión, la Tate Modern londinense revisará, por supuesto, sus obras más icónicas –muchas de ellas correspondientes a su serie Silueta (1973-1980)– al tiempo que mostrará películas recientemente remasterizadas, pinturas de sus inicios, esculturas de su última etapa, instalaciones resecenificadas, muchas de las cuales nunca se han expuesto antes en el Reino Unido”.
Ana Mendieta estará abierta del 15 de julio próximo al 17 de enero de 2027, y, según anunció la institución británica, la exposición –que reúne más de 150 piezas en total– trascenderá los límites físicos de la galería como reflejo de “la profunda relación de Mendieta con el mundo natural”.
Considerada la primera muestra exhaustiva de su trabajo en las islas británicas en más de una década, la misma destacará “la práctica pionera de Mendieta, reforzando su posición como una de las artistas más importantes del siglo XX”, sostiene el museo.
“Activa en las décadas de 1970 y 1980, la innovadora práctica de Mendieta desafió las nociones tradicionales de la escultura, la fotografía y el cine. Utilizando sus propios términos para describir su arte, es más conocida por sus obras «cuerpo-tierra», en las que perfila su cuerpo en el paisaje con elementos naturales como la tierra, el fuego y las flores”, señala la curaduría. “La búsqueda de los orígenes y el deseo de conectar con la naturaleza de Mendieta estuvieron impulsados por su experiencia de desplazamiento”.
En efecto, Mendieta nació en La Habana, pero a los 12 años se vio exiliada –bajo la conocida Operación Peter Pan– junto a su hermana, y separada de su hermano y sus padres, en Estados Unidos.

Se formó en arqueología y arte en la Universidad de Iowa, y desde entonces se propuso retomar el nexo con su tierra natal.
“Su película Ochún (1981) presenta una figura esculpida en arena en la costa de Key Biscayne, Florida, que canaliza las aguas entre Estados Unidos y Cuba”, reseña la Tate Modern. Al regresar a su patria a lo largo de la década de 1980, creó sus Esculturas rupestres (1981), figuras inspiradas en su serie Silueta, en constante evolución, y en formas que había encontrado en yacimientos neolíticos talladas directamente en roca caliza, con títulos tomados de las tradiciones afrocubanas y la cultura indígena taína. […] Estas obras ilustran el deseo de la artista de crear imágenes poderosas y perdurables conectadas con la historia y su experiencia del mundo”.
“Mi obra se inscribe básicamente en la tradición del arte neolítico”, decía en 1984 Mendieta, a quien cita el museo, “no me interesan las cualidades formales de mis materiales, sino las emocionales y sensuales”.
Su trabajo artístico, a un tiempo raigal y rupturista, la convirtió probablemente en la creadora de origen cubano más influyente en la historia del arte contemporáneo; ese espesor estético, unido a su muerte inesperada y enigmática, la han hecho en un mito.
Ana Mendieta murió en circunstancias oscuras tras caer del piso 34 de su casa en Greenwich Village, Nueva York, tras una pelea con su esposo, el artista estadounidense Carl Andre. Si fue suicidio o accidente resulta aún una pregunta abierta para familiares, amigos, estudiosos y admiradores luego de que el juicio por asesinato contra Andre terminara con una exculpación por falta de pruebas.


