Cine argentino despidió a Adolfo Aristarain, director de ‘Un lugar en el mundo’ y ‘Martín (Hache)’

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El cine argentino despidió este lunes a uno de sus artífices más venerados, el director Adolfo Aristarain (1943-2026), director de filmes clásicos del acervo iberoamericano como Un lugar en el mundo (1992) y Martín (Hache) (1997), quien falleció el domingo a los 82 años en su natal Buenos Aires.

Durante esta jornada, la prensa argentina mostró imágenes del velatorio en el barrio de Palermo, adonde asistieron gente como el músico Fito Páez y la actriz Cecilia Roth, quien trabajó con el cineasta.

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“Se ha muerto el vencedor de las batallas perdidas. Pero quedan su whisky, su cigarrillo, las palabras que dijo, sus verdades, su esencia. En el aire están, esta mañana de otoño tardío en la que te vas como llegaste alguna vez, desnudo de equipaje, solo vos, el último de los creyentes”, escribió antes Roth en redes sociales. “Qué suerte la mía, Adolfo, guardar algún que otro secreto de esto que hemos llamado vida hasta ahora y que tendrá otro nombre cuando te hayas ido del todo, cuando ya no estés, cuando ya no importe nada porque nadie lo dirá. Ya no habrá nadie que diga nada. Mi tan querido, ya envuelto en el misterio de la muerte, te acaricio el alma, compañero de sueños, hasta siempre”.

“Adolfo se fue y nos dejó esa obra monumental en el cine y un agujero inmenso en el corazón. Un hombre entero, digno, con una ética inquebrantable. Patriarca anarquista, hermano sabio, melómano empedernido, compañero de noches salvajes en la casa que compartió con Kathy, su pareja por más de 50 años, en Villa del Parque”, dijo, por su parte, el cantautor, a quien se vio junto al féretro.

La muerte de Aristarain sigue en menos de una semana a la de otro gran director bonaerense, Luis Puenzo (La historia oficial; 1985), y la del actor y político Luis Brandoni.

“Aunque uno intente esconder lo que uno es, tarde o temprano el director desnuda su alma sin quererlo en primer plano. El cine que uno hace es lo que uno es”, dijo Aristarain al recoger la Medalla de Oro de la Academia de cine española en 2024, una de sus últimas apariciones públicas, según reseña El País.

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Hace más de una década, a propósito de una retrospectiva sobre su obra en el festival de cine Bafici, había dicho: “Mis películas tenían un objetivo claro, que era muy visible en La parte del león o en Tiempo de revancha: atacar al capitalismo, que es un sistema que considero salvaje. Hoy pienso lo mismo, este sistema nos destruye sin la más mínima piedad y hay que cambiarlo, no queda otra”.

Rodada en años de la dictadura militar argentina, Tiempo de revancha (1981) es otro de los clásicos de su filmografía, que comenzó a fines de los setenta con La parte del león (1978).

Antes de regresar a Buenos Aires había terminado de formarse en España, donde vivió entre 1967 y 1974. Fue asistente de dirección de realizadores como Mario Camus, Sergio Leone,​ Vicente Aranda, Lewis Gilbert, Gordon Flemyng y Sergio Renán. 

Su último largometraje fue Roma (2004), protagonizada por Diego Botto, quien este lunes lo definió como “un tipo único, inquebrantable, insobornable, íntegro, generoso y brillante”.

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“Recuerdo que días antes de empezar a rodar Martín H le pregunté qué quería contar con esa película. Adolfo movió el vaso de whisky que tenía en la mano agitando los hielos, se tomó un segundo para pensar y me dijo: «Mi película habla de que merece la pena vivir por la gente que queremos»”, escribió el actor. “Jamás he olvidado su respuesta y su lección de vida. Si existiera un cielo para los ateos me gustaría imaginar que esta noche Adolfo entrará en un bar celestial para tomarse un whisky con [Federico] Luppi y [Eusebio] Poncela, gente a la que él quiso”.

La discoteca del amor (1980) –con un muy joven Ricardo Darín–, Últimos días de la víctima (1982) –con un Luppi que pondría rostro y carne una y otra vez a sus proyectos fílmicos–, The Stranger (1987), La ley de la frontera (1995) y Lugares comunes (2002) completan una filmografía admirada a ambos lados del Atlántico.

“Chau Adolfo. Gracias por todo. Descansa en paz. Lo mereces”, se despidió Darín en X nada más conocer la noticia del deceso.

Según dijo él mismo hace un par de años a El País, Aristarain recibió propuestas para filmar en las últimas dos décadas de su vida, pero o bien fueron demasiado las dificultades financieras o bien no contó con la suficiente libertad para emprender el trabajo en sus términos.

En el año 1992, Un lugar en el mundo mereció los premios a Mejor película y Mejor guion en el Festival de San Sebastián; también conquistó el Goya a Mejor película extranjera de habla hispana. Una década más tarde, Aristarain ganó asimismo un Goya a Mejor guion adaptado por Lugares comunes.

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RIALTA STAFF
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Rialta, Alianza Iberoamericana para la Literatura, las Artes y el Pensamiento es una asociación civil con sede en Querétaro, México, de carácter no lucrativo, que tiene por objeto principal la promoción y fomento educativo, cultural, artístico, científico y tecnológico.

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