
Fidel Castro es el personaje más funesto del siglo XX cubano
De no haber sido por la prédica y la acción revolucionarias de Fidel Castro, quizás el régimen de Batista hubiese transcurrido con menos represión.

De no haber sido por la prédica y la acción revolucionarias de Fidel Castro, quizás el régimen de Batista hubiese transcurrido con menos represión.

Jean-Paul Sartre y C. Wright Mills llegaron a La Habana fascinados por la revolución de Fidel Castro y ayudaron a difundir su imagen internacional.

Ramiro Valdés Menéndez, el tipo que podía pisotear al jefe de una brigada constructora porque, al visitar una obra, se ensució el uniforme en un charco de agua o que castigó con cárcel a un jardinero que, por accidente, cortó el cable de fibra óptica que daba servicio de internet a la mansión familiar, no pidió un colchón ni una teja de zinc sino un mausoleo restaurado.

La frase “Dentro de la Revolución, todo” marcaría durante décadas la relación entre el poder y la cultura cubana.

Mientras el régimen presenta un nuevo paquete de reformas como solución a la crisis, el autor recuerda que muchas de las distorsiones actuales ya habían sido denunciadas por Fidel Castro durante la campaña de «rectificación de errores».

Repitiendo continuamente que “con Fidel estas cosas no pasarían”, aferrados a su dogmatismo y a sus prejuicios anticapitalistas y antiburgueses, apenas consiguen ocultar su repugnancia por las desigualdades e impurezas del capitalismo de compadres.

Drones militares rusos e iraníes en Cuba han vuelto a poner sobre la mesa antiguos planes de Fidel Castro para atacar objetivos en Florida, como la base de Homestead y la planta nuclear de Turkey Point.

El MINREX de Cuba difundió el fragmento de un antiguo discurso del fallecido Fidel Castro sobre las concesiones políticas de la Isla.

Las expropiaciones en Cuba no tienen raíz jurídica sino son fuente de venganza política.

“Fidel no es comunista. Es un dictador, como yo”, aseguró Turner tras conocer al gobernante cubano.

De no haber sido por la prédica y la acción revolucionarias de Fidel Castro, quizás el régimen de Batista hubiese transcurrido con menos represión.

Jean-Paul Sartre y C. Wright Mills llegaron a La Habana fascinados por la revolución de Fidel Castro y ayudaron a difundir su imagen internacional.

Ramiro Valdés Menéndez, el tipo que podía pisotear al jefe de una brigada constructora porque, al visitar una obra, se ensució el uniforme en un charco de agua o que castigó con cárcel a un jardinero que, por accidente, cortó el cable de fibra óptica que daba servicio de internet a la mansión familiar, no pidió un colchón ni una teja de zinc sino un mausoleo restaurado.

La frase “Dentro de la Revolución, todo” marcaría durante décadas la relación entre el poder y la cultura cubana.

Mientras el régimen presenta un nuevo paquete de reformas como solución a la crisis, el autor recuerda que muchas de las distorsiones actuales ya habían sido denunciadas por Fidel Castro durante la campaña de «rectificación de errores».

Repitiendo continuamente que “con Fidel estas cosas no pasarían”, aferrados a su dogmatismo y a sus prejuicios anticapitalistas y antiburgueses, apenas consiguen ocultar su repugnancia por las desigualdades e impurezas del capitalismo de compadres.

Drones militares rusos e iraníes en Cuba han vuelto a poner sobre la mesa antiguos planes de Fidel Castro para atacar objetivos en Florida, como la base de Homestead y la planta nuclear de Turkey Point.

El MINREX de Cuba difundió el fragmento de un antiguo discurso del fallecido Fidel Castro sobre las concesiones políticas de la Isla.

Las expropiaciones en Cuba no tienen raíz jurídica sino son fuente de venganza política.

“Fidel no es comunista. Es un dictador, como yo”, aseguró Turner tras conocer al gobernante cubano.
