LIMA, Perú – Estados Unidos autorizó a cinco compañías a explotar y refinar petróleo y gas en Venezuela, a la vez que vetó sus transacciones con buques sancionados o relacionados con varios países, incluido Cuba.
Un reporte de Euronews señala que las empresas con luz verde de la Administración Trump son la española Repsol, la italiana Eni, las británicas Shell y BP, y la norteamericana Chevron, las cuales también contarán con potestad de suministrar bienes, servicios o tecnología a las plantas o plataformas dentro de la industria petrolera en Venezuela.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) publicó un documento que prohíbe a las compañías el desbloqueo de bienes en manos del Gobierno chavista, hacer negocios con buques sancionados por Washington o con entidades vinculadas con Rusia, China, Irán, Corea del Norte o Cuba.
Asimismo, la Casa Blanca emitió otra licencia que permite a empresas de todo el mundo firmar contratos para nuevas inversiones en el sector petrolífero y gasístico venezolano.
Los hechos suceden inmediatamente a una visita oficial en Caracas del secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, quien se reunió conrepresentantes de Chevron y de la cúpula chavista, entre ellos, la propia presidenta interina, Delcy Rodríguez.
Los acuerdos recrudecen todavía mas el aislamiento energético impuesto por el presidente estadounidense al régimen de La Habana, hasta fechas recientes dependiente del crudo aliados como Venezuela y México.
El pasado 29 de enero, el presidente de Estados Unidos declaró “emergencia nacional” con respecto a Cuba, al considerar que “las políticas, prácticas y acciones” de La Habana constituyen “una amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior del gigante norteamericano.
En la orden ejecutiva, Trump sostiene que La Habana “se alinea” y “apoya” a países y actores hostiles, además de señalar a organizaciones como Hamás y Hezbolá, entre otros.
Una información publicada por la Casa Blanca detalla que Cuba alberga la mayor instalación de inteligencia de señales en el extranjero de Rusia centrada en robar información confidencial de seguridad nacional de los Estados Unidos y proporciona refugio seguro para grupos terroristas transnacionales.
Como respuesta a la emergencia, la orden establece un “sistema arancelario” que permitiría imponer un gravamen adicional a importaciones procedentes de países que “vendan” o “proporcionen” petróleo a Cuba, de forma directa o indirecta.
El documento señala que, “a partir de la fecha de entrada en vigor”, “podrá imponerse” esa tasa adicional a bienes importados que sean “productos” de cualquier país que suministre petróleo a la Isla.
Asimismo, contempla que, si el Gobierno de Cuba u otro país afectado “da pasos significativos” para abordar la emergencia y “se alinea suficientemente” con Estados Unidos en materia de seguridad nacional y política exterior, el presidente “podrá modificar” la orden.








