“Nos van a matar en masa”: pacientes denuncian suspensión de hemodiálisis en Camagüey

La interrupción de los servicios comenzó el pasado 14 de junio cuando se agotaron recursos indispensables para las hemodiálisis.
Un paciente recibiendo hemodiálisis en un hospital de Cuba
Un paciente recibiendo hemodiálisis en un hospital de Cuba (Foto: Radio Ciudad del Mar)

LIMA, Perú — Decenas de enfermos con insuficiencia renal atendidos en el Hospital Provincial Manuel Ascunce Domenech, de Camagüey, permanecen desde hace varios días sin recibir tratamientos de hemodiálisis debido a la escasez de los productos químicos necesarios para el funcionamiento de los equipos.

Según denunció este sábado el periodista independiente José Luis Tan Estrada, la interrupción de los servicios comenzó el pasado 14 de junio, cuando se agotaron el concentrado ácido y el bicarbonato, sustancias indispensables para preparar el líquido dializante utilizado en las máquinas.

Uno de los pacientes afectados describió con dramatismo la situación. “Sigue el problema del concentrado ácido y el bicarbonato. Nos van a matar en masa a todos”, afirmó.

Tan Estrada alertó sobre la gravedad del escenario y recordó que quienes dependen de este tratamiento no pueden soportar largos periodos sin recibirlo. “Un paciente renal sin hemodiálisis no espera. Su cuerpo colapsa en horas”, escribió el periodista, originario de Camagüey y actualmente radicado en México.

Asimismo, cuestionó la respuesta de las autoridades sanitarias ante la emergencia. “¿Dónde está la dirección del hospital? ¿Dónde está la Salud Pública provincial? ¿Dónde están las autoridades mientras los enfermos esperan turno para morirse?”, preguntó.

La denuncia se produce en medio de crecientes preocupaciones sobre la atención a las personas con insuficiencia renal crónica en Cuba. Cifras oficiales indican que alrededor de 3.000 pacientes se encuentran en situación de vulnerabilidad debido a la combinación de apagones y la escasez de recursos médicos.

Ya en febrero pasado, pacientes y familiares habían advertido sobre las dificultades para acceder a los tratamientos por la paralización del transporte sanitario a causa de la falta de combustible y las deficiencias en el suministro de materiales médicos.

Aunque el Ministerio de Salud Pública aseguró entonces que los servicios esenciales estarían protegidos, varios testimonios recogidos por medios independientes pusieron en duda esas garantías.

“El Ministerio de Salud Pública dijo que todo estaba asegurado y no es así”, declaró el médico Abel Molina, cuya esposa requiere hemodiálisis desde hace un año.

Según explicó, la falta de combustible dejó fuera de servicio los vehículos destinados al traslado de estos enfermos. “Los taxis que llevan a estos pacientes no tienen combustible, están parados. Sin embargo, hay guaguas de algunos centros de trabajo que no son servicios priorizados, igual que los taxis de turismo, que están funcionando y los pacientes de hemodiálisis tienen que ir por sus medios”, señaló.

Molina también criticó que, pese a los anuncios oficiales, los pacientes continúan enfrentando gastos adicionales y limitaciones en la atención. “Eso es mentira, no hay suficientes insumos, ni personal sanitario”, afirmó. El médico añadió que tuvo que desembolsar 4.000 pesos en transporte para que su esposa pudiera recibir el tratamiento y aseguró que las sesiones se realizan “un día sí y un día no”.

Las autoridades sanitarias han sostenido que la atención a los pacientes sometidos a hemodiálisis está garantizada, pero las denuncias de los afectados y sus familiares apuntan a un deterioro creciente de las condiciones para la prestación de este servicio en varias provincias del país.

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