LIMA, Perú – Uno de los seis sobrevivientes del enfrentamiento armado entre militares cubanos y una embarcación civil procedente de Florida, ocurrido en Corralillo, provincia de Villa Clara, falleció este jueves a causa de complicaciones médicas.
Se trata de Roberto Álvarez, quien había resultado herido durante el incidente. Según informó el periodista Daniel Benítez, Álvarez fue trasladado desde una unidad de terapia intensiva en Villa Clara hacia un hospital en La Habana, donde sufrió una hemorragia y posteriormente un infarto.
“Esa es la versión que le dieron a un familiar en Cuba. La esposa en los Estados Unidos no quiso ofrecer declaraciones en medio del dolor”, señala el periodista en Facebook.
El régimen castrista confirmó la noticia en su prensa oficial, limitándose a informar que “falleció el 4 de marzo como consecuencia de las heridas recibidas”. Sin embargo, familiares del detenido no fueron notificados hasta el día después a esa fecha.
El deceso de Álvarez se suma a las muertes de Pavel Alling Peña, Michael (Michel) Ortega Casanova, Ledián Padrón Guevara y Héctor Duani Cruz Correa. Los cinco fallecieron tras un incidente marítimo en el que estuvo implicada una embarcación procedente de Florida y fuerzas de seguridad cubanas, en circunstancias aún bajo investigación y con versiones contrapuestas sobre lo ocurrido.
Mientras La Habana sostiene que se trató de una operación hostil organizada desde el exterior, familiares y allegados en Estados Unidos describen a los fallecidos como migrantes comunes, trabajadores y figuras sin vínculos comprobados con estructuras armadas.
Las contradicciones de la versión oficial
Autoridades del Ministerio del Interior (MININT) del régimen cubano ofrecieron este viernes en la televisión estatal una versión más detallada del tiroteo ocurrido el último 25 de febrero en aguas cubanas.
En el programa oficialista Razones de Cuba, el primer coronel Ybey Carballo Pérez, jefe de Estado Mayor de las Tropas Guardafronteras, calificó el hecho como un “intento de infiltración desde Estados Unidos” y defendió la actuación de los agentes como “racional y defensiva”.
La embarcación de Florida habría sido detectada a las 7:10 a.m. a 3,7 millas náuticas dentro de aguas territoriales de la Isla. “Se trataba de una embarcación sospechosa. Se orientó entonces a nuestra lancha interceptora número 25 proceder a su identificación”, explicó.
Según su relato, durante la aproximación “se observaron personas en el agua, quienes, al advertir la presencia de la unidad cubana, reembarcaron y pusieron proa al oeste”.
“Nos encontrábamos a 185 metros cuando fuimos agredidos con disparos. Como consecuencia, resultó herido el comandante de la unidad, el capitán Yosmany Hernández Hernández, quien recibió impactos en el abdomen y el antebrazo y sangraba abundantemente”, dijo Carballo Pérez.
El primer coronel calificó la reacción de “correcta, enérgica y firme”, conforme a los protocolos establecidos.
La versión oficial agrega que, tras la neutralización de la embarcación, los heridos fueron evacuados y trasladados a centros hospitalarios. El armamento empleado por la parte cubana habría consistido en tres fusiles AKM y una ametralladora ligera RPK.
Por su parte, el coronel Víctor Álvarez Valle, segundo jefe del órgano especializado en delitos contra la Seguridad del Estado, aseguró que la lancha interceptada transportaba un amplio arsenal.
“Durante la inspección se ocuparon fusiles de distintos calibres, una escopeta Winchester, fusiles tipo DB AR-15, un fusil Delta, 11 pistolas y un módulo individual para cada uno de los diez ocupantes, que incluía fusil, pistola, cuchillo, uniforme de camuflaje, medicamentos, pasamontañas, casco y otros aditamentos. También portaban medios de comunicación, equipos de visión y materiales estériles”, explicó.
“Se contabilizaron 134 cargadores y un total de 12 846 municiones de diferentes calibres, entre ellos 5.56×45 mm y 7.62 mm (AKM). Una de las pistolas ocupadas tenía capacidad para perforar chalecos antibalas. Asimismo, fueron incautados un dron con dos cámaras, diez equipos de comunicación, cuchillos de comando, una planta eléctrica portátil, una cizalla para cortar candados y emblemas identificativos, entre ellos el del denominado movimiento contrarrevolucionario 30 de Noviembre y distintivos de “autodefensa del pueblo”.
No obstante, algunos elementos del relato oficial han generado cuestionamientos, entre ellos la capacidad de la embarcación para transportar el volumen de armamento descrito y la rápida neutralización del grupo pese a su supuesto alto nivel de preparación.
Funcionarios cubanos afirmaron que hubo intercambio de información con autoridades estadounidenses tras el incidente, aunque estas han iniciado sus propias investigaciones y han expresado dudas sobre la versión presentada por La Habana.









