septiembre 5, 2026

Lo que el castrismo no le perdona a Eliades Acosta Matos

La figura del intelectual castrista recibe en Cuba el mismo tratamiento que los políticos que han caído en desgracia.
Eliades Acosta Matos en una foto de archivo tomada de La Jiribilla.

LA HABANA, Cuba ― A raíz de la expulsión, el pasado 13 de agosto, de nueve diplomáticos cubanos y sus familias de la República Dominicana, el escritor cubano residente en esa nación Eliades Acosta Matos ha aprovechado una vez más la ocasión para reafirmar su apoyo al castrismo. 

El pasado 22 de agosto, nueve días después de que la Cancillería dominicana ordenara la salida de los funcionarios, Acosta escribió en su perfil de Facebook que el 61% de la sociedad dominicana rechazaba la expulsión de nueve diplomáticos cubanos y la consideraba fruto de las presiones del Gobierno estadounidense. El argumento no era suyo: era el mismo que La Habana había hecho público el 13 de agosto, cuando acusó a República Dominicana de someterse a Washington.

La cifra, sin embargo, no proviene de encuestadora alguna. Acosta la tomó de un artículo publicado ese mismo día por el portal dominicano Red Social Códi, que atribuye el dato a “una investigación realizada por el Observatorio de Medios de comunicaciones digitales redsocialcodi.com”: el propio sitio citándose a sí mismo. 

No hubo encuesta ni encuestados. Hubo una revisión del “tono de los comentarios” en reels y publicaciones de Facebook e Instagram durante agosto, sin muestra declarada, sin fechas de campo, sin margen de error y sin método de muestreo. El mismo texto admite que un 12% del material examinado correspondía a actividad de bots. Vale añadir que Red Social Códi acusó en esas semanas al Gobierno de Luis Abinader de ceder soberanía a EE.UU. y calificó de “vasallo” al mandatario quisqueyano. El medio que midió lo que piensan los dominicanos sobre Cuba y sobre Abinader no era, precisamente, un observador neutral.

La evolución de la figura de Acosta fue, y no su pensamiento, realmente meteórica: muchas veces con giros inesperados, aun para los que éramos sus subordinados en la Biblioteca Nacional “José Martí” de Cuba y estábamos más al tanto de su trayectoria. 

Todo comenzó cuando se convirtió en una estrella refulgente de la ideología castrista como director de la referida biblioteca. Combatió sin tregua a las bibliotecas independientes que proliferaban por todo el país, insistió en que no había libros prohibidos en Cuba, escribió textos de fuerte contenido antiestadounidense, como El apocalipsis según San George (2005), y era asiduo panelista de la Mesa Redonda de la Televisión Cubana, en las cuales repetía las más ardientes consignas de la propaganda oficial. 

Semejante actitud, además de portar innegables dotes oratorias, hizo que la jerarquía gubernamental se fijara en él y lo ascendiera a jefe del Departamento de Cultura del Comité Central del gobernante Partido Comunista.

Poco después, Acosta dejó el cargo. La versión que circuló entonces fue una solicitud de liberación por la carga burocrática, pero CubaNet reportó en diciembre de 2009 su defenestración sin que se conocieran las causas.

Y, si sorpresiva fue su remoción del mencionado cargo, no menos inesperada resultó su salida a la República Dominicana en compañía de parte de su familia.

Tras su llegada a Santo Domingo, Acosta mantuvo una activa participación en la vida intelectual de ese país. Se vinculó con la Biblioteca Nacional de ese país, así como con el Archivo Nacional y con la Fundación Juan Bosch. En el año 2016 recibió el Premio Caonabo de Oro al ser distinguido como el mejor escritor extranjero en la nación quisqueyana. Pero, por sobre todas las cosas, Acosta continuó defendiendo las posiciones del castrismo, tanto en lo cultural como en lo político.

Sin embargo, y tal vez en contra de su deseo, Acosta dejó de ser una voz del oficialismo para convertirse en un nombre de archivo. No lo borraron: la enciclopedia estatal EcuRed conserva su ficha completa y La Jiribilla, la revista de cultura del Ministerio de Cultura, mantiene su página de autor con una biografía actualizada, pero su último texto en ese medio está fechado el 7 de julio de 2021. Desde entonces su firma no ha vuelto. El hombre que acudía como autoridad a la Mesa Redonda dejó de ser citado por la prensa oficial.

Pudiéramos decir que Acosta recibe el mismo tratamiento que políticos que han caído en desgracia, como Carlos Lage, Roberto Robaina, Felipe Pérez Roque y tantos otros. 

El castrismo no le perdona que haya antepuesto sus intereses como creador literario, y quién sabe si algo más, a la misión de defender los intereses de esa agrupación política que, por decreto, sojuzga al resto de la sociedad cubana.

Biografía del autor:

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