LA HABANA, Cuba. – El pasado 6 de febrero el teniente coronel Euclides Reloba Baños, jefe de la cárcel pinareña Combinado de Sandino, hizo quemar varias fotos pertenecientes al preso político Yasser Fernando Rodríguez González, según denunció este vía telefónica el lunes 16 de febrero.
De acuerdo con el prisionero político se trataba de tres fotografías traídas por su hija en las cuales él aparecía con la bandera estadounidense. El militar declaró que la medida había sido ejecutada por orden suya y del puesto de mando debido a que eran “fotos contrarrevolucionarias”.
Como represalia adicional, denunció Rodríguez González, el uniformado le impidió recibir otras 75 fotos familiares que le había traído su hija.
En protesta por el castigo, apuntó el prisionero político, se mantuvo en huelga de hambre desde ese día hasta el 11 de febrero.
Durante la huelga, señaló, el director del penal lo amenazó con “desaparecerlo”, a lo cual él respondió que “lo podía desaparecer, pues de todos modos estaban matando de hambre a los prisioneros”.
En tal sentido, Rodríguez González amplió que estaban “sirviendo una gotica de arroz y una cucharadita de picadillo”. Como consecuencia, subrayó, “hay una gran cantidad de reclusos distróficos y muchos se desmayan”, además de que “no hay medicamentos”.
El prisionero político se refirió también al estricto racionamiento impuesto por las autoridades penitenciarias a los víveres traídos por los familiares, el cual se evidencia en la práctica de bloquear la entrada de una gran cantidad de estos alimentos. Por ejemplo, les hacen doble requisa “y si traen 10 paquetes de galletas solo dejan pasar 5”.
La justificación esgrimida para ello es que “los presos hacen negocios”, lo cual, asegura Rodríguez González, es falso, pues al penal “no entran pastillas, ni ron, ni cuchillos”. “El único negocio que pueden hacer es cambiar cigarros por comida para poderse mantener de algún modo”, dijo.
A pesar del hambre que están pasando los presos, agregó, los militares tampoco les permiten regresar al destacamento con la comida que no hayan consumido al terminar la visita, sino que se la quitan en el rastrillo.
El prisionero político opinó además que no deberían limitar la comida que reciben los prisioneros de sus familiares, pues en la calle “el arroz, los frijoles, la carne y toda la comida está cara”, de manera que “deberían dejar pasar lo poco que la familia puede conseguir”.
A raíz de su protesta, aseguró, lo condujeron a “15 y K”, como llaman los internos a una pequeña celda donde los uniformados procesan a quienes cometen “indisciplinas”.
En su caso se dispuso encerrarlo en régimen de castigo “en una celda oscura, sin luz ni nada”. Además le quitaron la enguatada y le dejaron únicamente el short y la camisa de preso, con lo cual pasó frío, puntualizó.
El prisionero político apuntó además que el propio 6 de febrero fue procesado en la mencionada celda otro preso nombrado Luis Raúl Sánchez Alfonso, apodado El Guayabo. Este recluso se plantó en la celda contigua a la de él, y en la madrugada del 10 al 11 de febrero intentó ahorcarse. De acuerdo con Rodríguez González, lo llevaron al hospital y, hasta el momento de su llamada telefónica, no se había sabido nada más de él.








