marzo 25, 2026

Fuerzas navales de EE. UU. operan en la región en un momento crítico para Cuba

El ejercicio contará con la participación o supervisión de representantes de países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, México, El Salvador, Guatemala y Uruguay.
Foto: Armada de los Estados unidos

MIAMI.- El despliegue del portaaviones estadounidense USS Nimitz en el área de responsabilidad del Comando Sur ha vuelto a poner el foco sobre la presencia militar de Estados Unidos en el hemisferio, en un momento de alta tensión política en Cuba y de incertidumbre sobre el futuro del régimen.

Según informó la Marina estadounidense, el USS Nimitz, acompañado por el destructor de misiles guiados USS Gridley, participará en el ejercicio “Southern Seas 2026”, una operación que incluirá maniobras navales conjuntas, ejercicios de paso y el intercambio de conocimientos con fuerzas de países de América Latina.

Aunque se trata de un despliegue rutinario dentro de la cooperación militar regional, la ubicación de estas operaciones —que incluye el Caribe y Centroamérica— sitúa a estos buques relativamente cerca de aguas cubanas. El itinerario contempla, además, visitas a puertos en Brasil, Chile, Panamá y Jamaica, lo que refuerza su presencia en una zona estratégicamente sensible.

El ejercicio contará con la participación o supervisión de representantes de países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, México, El Salvador, Guatemala y Uruguay, en lo que Washington describe como un esfuerzo por fortalecer la interoperabilidad y garantizar la estabilidad en el hemisferio occidental.

“El despliegue ‘Southern Seas 2026’ ofrece una oportunidad única para mejorar la interoperabilidad y aumentar la pericia con las fuerzas de nuestras naciones socias en todo el dominio marítimo”, afirmó el contralmirante Carlos Sardiello, comandante de las Fuerzas Navales del Comando Sur y de la Cuarta Flota de EE. UU.

Sin embargo, el movimiento ocurre en paralelo a un momento particularmente delicado para Cuba, marcado por una profunda crisis económica, creciente malestar social y señales de contactos de alto nivel entre La Habana y Washington.

Desde la administración estadounidense se ha insistido en que no existe intención de una acción militar contra la isla. Por el contrario, funcionarios han señalado que se exploran vías de negociación para una salida a la crisis, en medio de presiones internas y externas sobre el régimen cubano. Por otra parte, la dictadura cubana sigue mostrándose beligerante en apariencia y ha convocado a ejercicios militares.

En ese contexto, la cercanía de activos militares de alto perfil como el USS Nimitz al entorno regional cubano añade un elemento simbólico y estratégico que no pasa desapercibido, aun cuando el Pentágono lo enmarca dentro de ejercicios planificados y cooperación con aliados.

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