Cuba se queda sin transporte público: de 419 salidas diarias de ómnibus a solo 11

El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, reconoció que los viajes de pasajeros cerrarían 2026 con una caída del 75%.
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Transporte privado en La Habana. (Foto referencial: CubaNet)

MADRID, España.- El transporte público en Cuba atraviesa uno de los peores momentos de su historia, reconoció el propio Gobierno, que prevé una caída del 75% en los viajes de pasajeros durante 2026. La magnitud del deterioro queda reflejada en las salidas de ómnibus nacionales desde La Habana hacia el resto de las provincias: de 419 viajes diarios en 2025 se pasó a apenas 11 este año.

Las cifras fueron ofrecidas por el ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, durante una entrevista concedida a la agencia Reuters, en la que admitió la gravedad de una crisis que mantiene a buena parte de la población con opciones cada vez más limitadas para desplazarse.

La reducción de las salidas interprovinciales desde la capital equivale al 97,4%. A ello se suma la disminución de las rutas de autobuses disponibles en el país, que pasaron de más de un centenar a solamente 21.

El funcionario también estimó que el transporte interurbano, fundamental para los desplazamientos cotidianos de los trabajadores, registrará una contracción del 90% durante 2026.

El panorama tampoco resulta alentador para los ferrocarriles. En las declaraciones recogidas por Reuters, Rodríguez Dávila explicó que servicios ferroviarios que anteriormente tenían una frecuencia de cuatro días ahora pueden tardar hasta 16 días en volver a realizarse.

Las estadísticas reflejan una situación cuyas consecuencias van mucho más allá de las dificultades para viajar entre provincias. La escasez de transporte afecta la asistencia a centros laborales, las visitas familiares y el acceso a servicios esenciales, incluida la atención médica.

El propio ministro reconoció que hay familias que no pueden desplazarse para visitar a parientes enfermos y personas que encuentran obstáculos para llegar a un hospital.

Una crisis que no comenzó en 2026

Como es habitual en su retórica, las autoridades cubanas atribuyen buena parte del agravamiento de la situación a las restricciones estadounidenses sobre el suministro de combustible, intensificadas desde finales de enero de este año.

Sin embargo, el deterioro del transporte estatal es anterior a las restricciones más recientes. Ya en julio de 2024, Reuters documentaba la disminución de los ómnibus disponibles y la eliminación de numerosas rutas, en medio de la falta de combustible y piezas de repuesto.

La actual crisis energética ha profundizado esas dificultades, pero el sistema arrastraba desde años anteriores problemas de mantenimiento, disponibilidad de vehículos y capacidad para responder a las necesidades de movilidad de la población.

El desplome también alcanza al transporte de mercancías. Según las previsiones oficiales reveladas a Reuters, el volumen de carga trasladada dentro del país disminuirá de 70 millones de toneladas en 2025 a unos 20 millones al cierre de 2026.

De cumplirse esa estimación, la reducción superaría el 70%, con consecuencias potenciales para la distribución de alimentos, medicamentos y otros productos esenciales en una economía que ya enfrenta graves dificultades de abastecimiento.

La alternativa eléctrica también tropieza con los apagones

Ante la escasez de combustible y la reducción de los servicios estatales, muchos cubanos han tenido que recurrir a transportistas privados, viajes compartidos, vehículos eléctricos o la búsqueda de transporte por cuenta propia. Sin embargo, las opciones privadas suelen tener precios considerablemente elevados.

El Gobierno presenta la electrificación como una de las principales alternativas para sostener la movilidad. De acuerdo con Rodríguez Dávila, en Cuba existen aproximadamente 150.000 vehículos eléctricos, entre automóviles, motocicletas, bicicletas y triciclos, una cifra que duplica la registrada en 2025.

Estos medios representan alrededor del 15% del parque vehicular estimado del país. Además, hasta agosto de 2026, los eléctricos constituían el 40% de las importaciones de vehículos, frente al 3,5% de enero de 2025, según los datos facilitados por el ministro.

Pero la expansión de esta tecnología enfrenta una contradicción difícil de resolver: Cuba intenta sustituir vehículos dependientes de la gasolina y el diésel por otros que necesitan electricidad, precisamente cuando el sistema electroenergético nacional sufre constantes interrupciones.

Durante un recorrido de prensa organizado por las autoridades, Reuters comprobó que decenas de triciclos eléctricos pertenecientes a una empresa estatal permanecían inmovilizados en un garaje porque no había electricidad para recargar sus baterías.

Mientras el Gobierno apuesta por la movilidad eléctrica y reconoce la drástica reducción del transporte estatal, los cubanos continúan enfrentándose a una realidad cotidiana: viajar dentro de su propio país se ha convertido en una dificultad creciente, y disponer de dinero para pagar una alternativa privada puede marcar la diferencia entre llegar a un destino o quedarse sin transporte.

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