La paciencia oceánica y el tanque de combustible de las ideas: quince preguntas al escritor y booktuber Sender Escobar

Un cubano de Las Tunas intenta abrirse paso desde Ourense, en Galicia, a través de la creación de contenidos en YouTube sobre todo de literatura.

-

Compartir

Hace pocos años, mi entrevistado llegaba a una escuela de escritores de Madrid (“escuelita”, le decían a su homóloga en Cuba, despectivamente) para pasar un curso de “novela secuencial” cuyo lema, investigo, era: “Aprende a escribir novelas fragmentarias”.

—Ese mismo –me dice–. Lo que el mío fue un curso “intensivo”.

Y tanto que lo fue, pienso, mirando sus comillas en el WhatsApp. La secuencia narrativa se hizo senda y el sendero llevó a Sender Escobar hasta Galicia, y de ahí a la divulgación en internet.

Allí fue donde yo supe de él: por un videopodcast llamado Bio-logo. Por el cual llegué a su canal de YouTube. Canal que incluía, a su vez, otro podcast, sobre el que le preguntaré más abajo. Podcast donde se mencionan otros canales, también conocidos como editoriales…

Estas cosas son así. La escuela del algoritmo, el featuring y el embedded. Aquello que en los talleres literarios llamaban “cajas chinas” (el flow de la caja, quizás prefiera llamarlo Sender). Novelas de autoficción que se trasvasan a redes sociales y siguen configurando, fragmento a fragmento, corte a corte, otro relato cultural cubano.

Pasen y lean, y luego pasen y vean y compartan y comenten y etcétera. Vale la pena.

Para los que aún no te conocen: ¿quién es Sender Escobar? Responde en el formato de las “reseñas a contrarreloj” de los shorts de tu canal.

¿Qué tal, fanáticos del senderismo literario y cinematográfico? Para quien no me conoce yo soy Sender Escobar y en esta particular reseña a contrarreloj voy a hacerte una biografía en tiempo récord.

Soy de Cuba, de una ciudad llamada Las Tunas, con un pasado pirómano por haber sido incendiada tres veces (aunque la última vez en realidad fue cañoneada), y ese singular complejo de Fénix ha hecho que mi ciudad natal permanezca en un letargo de cenizas.

Soy fanático del béisbol y de Les Luthiers, por ese orden. Durante décadas, mi equipo de pelota fue uno de los más perdedores en Series Nacionales, hasta que, finalmente, tal vez por detrimento de la Serie Nacional o por justicia poética, han logrado ser campeones. Una de esas victorias fue contra Industriales en el estadio Latinoamericano. Tal vez el hecho de no conformarme tanto tiempo con la derrota de compañera configuró mi carácter.

Tengo 31 años, soy ingeniero industrial, pero dejé de “ejercer” en septiembre de 2021, cuando decidí dedicarme a escribir, y en ese amago kamikaze y gesto poco razonable de soberana locura para algunos, familia incluida, decidí hacer un José Martí con la escritura: o nos condenan juntos o nos salvamos los dos (yo solo, en todo caso, iba a resultar el “condenado”).

Pero tan mal no resultó el “capricho” de decidir ingeniármelas con la literatura, porque dos años más tarde aterrizaba en España gracias a ella. Actualmente, aparte de mis fantasías animadas de ayer y de hoy en YouTube, trabajo para el periódico La Región en Ourense.

Uno de tus videos se refiere a Ourense como “la Atenas de Galicia”, lo cual me resultó muy curioso. Háblanos un poco de esa Atenas gallega.

Me gusta afirmar que Galicia me eligió. Antes de que se concretara todo respecto a mi viaje, jamás había escuchado hablar de Ourense, pero la familia que me recibió en España vivía aquí. Entonces, luego de cinco días en Madrid, llegué de madrugada a Ourense y sentí una sensación de pertenencia inmediata, como si efectivamente estuviera en casa.

En el ámbito literario y cultural, Ourense es conocida como la Atenas de Galicia por haber sido uno de los epicentros de un movimiento cultural llamado Rexurdimento, donde la lengua gallega se volvió asunto expresivo para los autores. Curiosamente, algunos de ellos tuvieron una relación muy directa con Cuba, entre ellos la universal –aunque compostelana– Rosalía de Castro, y Manuel Curros Enríquez de Celanova. La primera tocó el tema de la migración hacia la isla y uno de sus libros más conocidos, Follas novas, se publicó en La Habana. El segundo fue un periodista y poeta que terminó sus días en la capital cubana y cuya labor escrita es amplísima.

Además, la primera publicación periódica íntegramente en gallego se inició aquí en Ourense, en 1876: el semanario O Tio Marcos d’a Portela, del periodista Valentín Lamas Carvajal, inscrito también en el marco del Rexurdimento.

Y tal vez el epítome de ciudad letrada la alcanzara Ourense con el surgimiento de la revista Nós en 1920, muchos años antes que Sur u Orígenes en el ámbito hispanoamericano. Con Nós la literatura gallega alcanzó una visión más continental, sobre todo por la actualidad literaria y las interconexiones (entre ellas, el mundo celtíbero). De hecho, en 1926, antes de que el Ulises de Joyce tuviera amplio impacto en el mundo castellano, se publicaron en Nós fragmentos de esta novela gracias a una serie de traducciones de quien es considerado uno de los patriarcas de la lengua gallega: Ramón Otero Pedrayo.

Y otro detalle importante: en esta ciudad nació un gran amigo de Federico García Lorca, Eduardo Blanco Amor, quien fuera prologuista y editor de su libro Seis poemas galegos. En Ourense transcurre A Esmorga, una de las novelas de Blanco Amor, que posee adaptaciones fílmicas y teatrales y es una de las creaciones literarias más relevantes en gallego cuya génesis está en esta ciudad.

No se me puede olvidar el poeta José Ángel Valente, premios Princesa de Asturias y Reina Sofía, pero él pertenece a una generación posterior a la de esta Atenas de Galicia.

Como dice un amigo escritor de aquí llamado Toño Guede: “Me gusta esta definición porque, como la antigua Atenas, hoy encontramos esa historia un poco en ruinas…”.

Lógicamente, se me quedan nombres y aspectos que puedan resultar relevantes en la conformación de una acrópolis literaria, pero te comento hasta donde he podido conocer.

¿Cómo y cuándo surgió la idea de hacerte un hueco en YouTube y dedicar parte de tu tiempo a eso que llaman “la creación de contenido”?

Me considero un conversador por naturaleza, disfruto muchísimo sentarme con música de fondo y ponerme a hablar con mis amigos. En la universidad dejé de salir a muchas fiestas para quedarme con otros colegas, guitarra de por medio, a hablar de libros, cine, historias y decenas de disparates que se nos ocurrían. Y pude ser testigo, en parte, del crecimiento y desarrollo en YouTube de muchos creadores de contenido que hoy son casi leyendas, como Hola, soy Germán, Mox de Whatdafaqshow, El Rubius, o Jordi Wild con El Rincón de Giorgio. Siempre tuve inquietud por comunicar; claro, en un campo que me resultara más afín, en este caso el cine y la literatura.

En Cuba, como sabes muy bien, internet nunca estuvo a la altura para consumir o subir videos, ni siquiera cuando llegó la expansión posterior de “creadores”, que en su gran mayoría han emigrado. En la isla, mi realidad se correspondía más a la supervivencia que a las ganas de “crear”, más allá de escribir. Pero cuando llegué a España en 2023 me dije: ¿por qué no? Y, con videos de calidad cuestionable, inicié mi canal.

Desde entonces, con períodos de creación regulares y pausas bastante largas, he subido videos. En esta última etapa, con algo más presentable para ofrecer, estilísticamente hablando, decidí ponerle más energía y rigurosidad.

Aunque parezco bastante relajado con el mundo que me rodea, cuando se trata de grabar soy muy disciplinado. Tengo frente a mí un esquema impreso con los contenidos por hacer o ya hechos. Si algo he aprendido del mundo de la creación para internet, es que la continuidad es la mejor herramienta y la mejor estrategia para que lo que ofreces tenga repercusión y alcance.

Mientras tanto, me divierto muchísimo haciendo reseñas a contrarreloj y a veces riéndome de mi alopecia en vídeos más largos…

¿Y qué es (o qué fue) La Quinta Podcast?

Mi principal interés de publicación en el canal era, y es, la literatura y el cine. Un día pasé por una librería cerca de casa y el espacio me pareció ideal para iniciar un podcast. Soy bastante arrojado y le propuse la idea a la dueña del local, quien me respondió: “cuando quieran”… Y así fue.

Con otros dos amigos escritores, Evelio Traba y Lester Ballester, comenzamos una serie capítulos que abordaban temas como: ¿para qué sirve un escritor?, la literatura femenina, la novela histórica, o –como ya hablamos– Ourense como la Atenas de Galicia; temas que me resultaban importantes y llamativos para conversar sobre ellos.

Por problemas de horarios cruzados de nosotros tres, el podcast está detenido desde hace un año. Ahora quisiera retomarlo en formato audio; primero, reconvertir todos los videos existentes, y luego darle continuidad.

Muy importante en este tema fue la ayuda de Rita, la librera que nos prestó el espacio, y de mi esposa como “camarógrafa” del proyecto.

La Quinta Podcast fue, y es, una extensión de ese acto tan barroco, constructivo y disfrutable que es conversar.

Yo te conocí por otro podcast: el que hacías con Miguel Alejandro Hayes. ¿Esa colaboración terminó o habrá nuevas temporadas?

Aquí se repitió la historia de los horarios cruzados. Migue vive en Estados Unidos y tiene una realidad que está muy lejos de la nuestra en España, y ese podcast, llamado Bio-logo (un guiño a nuestros idolatrados Les Luthiers), también ha sufrido la condición de los compañeros de la adaptación franco-japonesa de la Odisea, Ulises 31: permanecer inerte. Desconozco si volverá. Ojalá no se quede como ciudad natal: estacionada en un letargo de cenizas (bits en este caso). A la hora de grabar el programa, yo me ceñía al horario y la disposición de Migue. Cuando se trata de hablar, solo necesitan avisarme.

En la descripción de tu canal has puesto que hablas de cine, literatura y reguetón. Sin embargo, la mayor parte del contenido es sobre literatura. ¿Por qué?

Simplemente he tenido más disposición a hablar sobre ello, porque se me da más fácil. Sobre el reguetón, en esta etapa que creo definitiva y en evolución, ahora sí haré como mínimo un video largo al mes para hacer análisis al estilo de El Chombo, no con su flow, obviamente, sino desde mi perspectiva y honestidad.

Soy de la generación que creció escuchando reguetón de Cuba y Puerto Rico. Mucho antes de que me emocionaran o me hicieran reflexionar las canciones de Liuba María Hevia, Silvio, Sabina, Serrat, Pablito, Juan Luis Guerra, Nino Bravo, The Beatles y una lista amplia y compartida con media humanidad, canté “Pobre diabla” de Don Omar y me sabía íntegros los discos Los Vaqueros y Los Extraterrestres, de Wisin y Yandel.

A veces digo en broma que soy un regueson, o sea, un hijo del reguetón. De hecho, uno de los primeros casetes que se reprodujeron en mi casa de Las Tunas cuando compraron el primer equipo de música fue de Cubanito 20.02, y otro con un variado de Puerto Rico iniciado por “Quitate tu pa’ ponerme yo”, de aquella juntanza que iba desde Ivy Queen y Vico C hasta Daddy Yankee, conocida como Los 12 discípulos.

¿Se puede decir que has llevado el reguetón hasta Atenas?

En todo caso, que planifico y hago contenido sobre ello. El reguetón, actualmente, al menos en el mundo hispano, ha logrado un estatus de omnipresencia, lo cual me parece genial siempre y cuando se respeten espacios públicos y áreas comunes para descansar y relajarse. Particularmente en la Atenas de Galicia, desde hace bastante tiempo las bailarinas calipigias danzan en modo perreo.

¿Qué piensas de la divulgación literaria en el YouTube hispano? ¿Qué canales sigues?

Pueden empezar a encender las antorchas: no puedo decirte mucho, porque no es el contenido que suelo ver, al menos en YouTube, salvo menciones específicas.

De cine, estoy pendiente de un canal llamado Zepfilms, y me gustaba otro llamado Capitán Milanesa, pero poco más. Los canales a los que estoy suscrito son más de contenido político, social y humorístico; algunos de ellos abarcan esos tres temas, como Noticias ilustradas, Luis Dener, o podcasts como The Wild Project y El sentido de la birra.

Respecto a literatura, por llamarlo de algún modo, lo que me suele salir con bastante frecuencia son anuncios de editoriales de autopublicación o másteres de escritura. Pero en ese sentido, dada mi experiencia con la autopublicación, uso la frase mítica de AuronPlay: “Yo por ahí no paso…”.

¿Y del YouTube literario cubano (si acaso existe algo así)?

Más bien del Instagram literario cubano. Tengo un amigo escritor, Emmanuel Montes, que hace en su perfil reseñas y comentarios sobre literatura cubana con un estilo irreverente, donde combina lo más moderno o tendencial (como la música reparto) con poesía, libros y autores (mujeres y hombres) más míticos o casi relegados al olvido según Borges: meta a la cual, desafortunadamente, esos nombres y obras llegaron primero.

Además, sigo las iniciativas que lleva adelante el proyecto La Jeringa, que por haber colaborado con ellos suelo estar al tanto de su trabajo.

Por mera ignorancia, no conozco más lo que se refiere al YouTube literario cubano. No obstante, si pudiera incluirme a mí mismo (Walt Withman style), para hacer una valoración estilística o temática lo haría modo Wisin cerrando una canción:

“Esto que ven es solo una parte de lo que se avecina. Ustedes pueden competir, pero las medallas son mías. Tú puedes llegar bien alto, pero por algo las escaleras no se llaman ascensor…”

¿Cuál ha sido esa experiencia en la autopublicación que mencionabas arriba y que, AuronPlay style, por ahí tú no pasas?

Creo que me ganó la inmadurez y el entusiasmo de pagar por ver publicado un libro y pensar que solamente con eso ya alcanzaría la siempre esperada otra dimensión que muchos autores anhelamos: reconocimiento. Pero en ese momento desconocía que pagaba por un servicio único: publicación; el resto quedaba en mis manos, y en ese momento vivía en Cuba, lo cual era un impedimento para gestionar el lanzamiento del libro y tener la cantidad necesaria de ejemplares para ofertar, porque aquel libro primero, Descuentos, ni siquiera lo pagué yo: fue un amigo en El Salvador quien corrió con los gastos, y la cantidad que me llegó a Cuba fue solo la necesaria para regalar y quedarme yo con una copia.

La literatura no deja de ser una industria, y como en toda industria, sus productos estrella, autores y libros, necesitan un respaldo de promoción que las editoriales de autopublicación, salvo que las contrates, no gestionan. Esa parte corre por tu cuenta.

Si alguien desea publicar un libro con sus medios y recursos, yo le aconsejo que lo haga verdaderamente por su cuenta: sin contar con editoriales de autopublicación. Las herramientas de Amazon pueden ser una gran oportunidad.

Vivimos un momento de volatilidad literaria; además, las editoriales tradicionales se encuentran sobresaturadas de ofertas de manuscritos. Somos más de 600 millones de hispanohablantes, imagina cuántos de esos, como nosotros, desean vivir de lo que escribimos. Es simplemente abrumador.

Entonces, de ahí mi visión digamos que escéptica con el mundo de la autopublicación: sin el respaldo de la promoción mediante ferias, jornadas literarias, presentaciones, y la inserción en los círculos mediáticos, es muy difícil el posicionamiento.

Además, se ha creado un sistema que incentiva a influencers o presentadores de televisión para que publiquen libros, y aunque estas obras cumplan el objetivo primario de vender y entretener, su permanencia es como agua de río y puedes estar seguro de que otros títulos al poco tiempo sepultarán “novedades” como esas. Como negocio me parece válido, pero entenderlo como literatura en el sentido de lenguaje, emoción y cuestionamientos… puede carecer muchísimo de eso.

¿Y qué es Ediciones Furtivas?

Es una editorial cubana con sede en Miami, llevada adelante por Karime Bourzac, que se ha convertido en pulmón para la creación literaria de muchos autores. Evelio Traba, uno de los amigos fundadores de La Quinta Podcast, trabajó con esa editorial y ha publicado con ellos.

Uno de esos libros, la novela Vendrás conmigo, que reseñé en su momento, aborda una historia hasta ahora poco explorada dentro de la temática de la migración y la diáspora cubana: mucho antes de la ruta de los volcanes, miles de cubanos usaron Ecuador como puente hacia Estados Unidos; Evelio narra ese trayecto, lleno de tantos peligros y violencias.

Las miradas fílmicas y literarias del éxodo cubano se han posado casi siempre en Europa o en la ruta del mar por el Estrecho de La Florida. Vendrás conmigo tiene el grandísimo acierto de haber sido, si no pionera, al menos una de las primeras obras en contar historias de este tipo, que a muchos cubanos, por familia o por amigos que hicieron dicha travesía, nos resultan bastante cercanas.

¿Qué opinas de la literatura cubana actual?

Aquí voy a ser tajante: para mí no se trata de literatura, sino de temáticas.

En mi blog Biografía de la pausa –donde también hablo de cine y literatura y escribo crónicas de viajes y experiencias– reseñé un libro de cuentos de otro amigo escritor, Diego Santana Caunedo: Con las mismas manos. Son relatos que convergen en La Habana, con personajes que terminan mirándose a los ojos y habitando una sala, y donde el repaso a sus respectivas vivencias es un acierto narrativo por parte de Diego.

Pero este libro, más allá de estar basado en Cuba, hace algo que lo aparta de cualquier reducción temática: se aleja del canon isleño de la precariedad permanente y de los cubanismos que en realidad lastran las obras.

No se trata de lo que cuentas, sino cómo lo cuentas. En esa reseña, titulada “Pasaporte hacia la huida”, escribo que: “la literatura hecha en Cuba, desde hace mucho camina en muletas por una autopista donde lleva un tiempo indecible haciendo señas con un brazo amputado al mercado literario internacional […] Tal vez conocer un poco cómo funciona el mundo allende a una ciudad con el atractivo de ruina y salitre incrustado en el alma haya permitido ese escape del paréntesis, logrando que alguien en Suecia o Nueva Zelanda pueda entender el mundo distante de una capital antillana, donde las esperanzas –y con ellas mucha buena literatura– han sellado un pasaporte hacia la huida”.

Cuando sales de la isla, en cierta medida esa actitud de centro del universo comienza a desvanecerse. En primer lugar, porque Cuba no está insertada en los circuitos de distribución internacionales; y en segundo lugar porque, al menos desde mi perspectiva, fomenta una faceta de autofagia creativa.

Los escritores que conservan el dogma del canon isleño como una frontera de agua que no mira más allá de la espuma en la costa, creo que tendrán un camino bastante angosto para darle salida a sus obras, ya sea en España o en otro país hispano.

Lógicamente, cualquiera dentro o fuera de la isla puede decirme lo contrario, pero en lo que se refiere a la amplia difusión y cobertura, a los premios literarios o todo aquello que tenga carácter consagratorio, la remarcada ausencia de autores cubanos (salvo nombres habituales, diría que veteranos) así lo demuestra.

No se trata de renunciar a Cuba como eje temático, sino entender que en otras playas también existen las olas.

Ok, pero nombremos. ¿Autores cubanos favoritos?

Los gustos y las opiniones, dice El Chacal, son como las nalgas: cada cual tiene las suyas. Estos nombres son bastante mainstream pero no se trata de influencias (que las hay, obviamente); me refiero más bien al disfrute que me provoca leerlos: Leonardo Padura, Pedro Juan Gutiérrez, Guillermo Vidal, Guillermo Cabrera Infante y Dulce María Loynaz.

Tengo otros favoritos; podría mencionar a José Martí, o hasta a Juan Padrón en su vertiente de escritor, pero cada uno de ellos son lo que son. En su momento marcaron etapas de aprendizajes, sanaciones espirituales, libertad o consuelos, y me gusta mucho practicar la gratitud leyéndolos o citándolos (últimamente lo segundo más que lo primero), por la connotación y el impacto que tuvieron en mi sensibilidad.

En el momento en que redacto estas preguntas tienes 308 suscriptores. Para el contenido que haces, ¿es mucho?, ¿es poco? ¿Es algo que te importe?

Saber que hay personas que me prestan atención, aparte de mi esposa (en el caso de ella, a veces no estoy muy seguro), es una satisfacción grandísima. Para el contenido que hago, como te decía, es una cuestión de asiduidad y posicionamiento una vez que el algoritmo (como esa chica que te gustaba tanto, por fin en una fiesta, para tu propia sorpresa…) termina haciéndote caso.

Los suscriptores y las visualizaciones por supuesto que me importan: significa que cada reseña que hago (en primer lugar, por diversión), cada investigación para un video acerca de cine, libros o música logra su cometido.

Por supuesto, existe un importante paréntesis: las cosas y la repercusión que uno anhela no se consiguen de una mañana a la otra. Aquí, inevitablemente, vuelvo a la autocita. En un texto titulado “Un bote salvavidas”, acerca de las visitas registradas en mi blog desde que lo abrí, y que se adscribe perfectamente a mi página de YouTube, escribí: “La paciencia oceánica viene siendo, desde hace mucho, un analgésico roquedaltoniano: «una aspirina del tamaño del sol» por saberme todavía con mucho por hacer, más allá de lo literario […] El afán es una espada de Damocles […] ¿Por qué los números nos hacen sentir plenos, superiores a la realidad inmediata? Las cifras son un narcótico del ego”.

Entonces, haber conseguido que 308 personas formen parte de mis inventivas, me genera un compromiso que intentaré cumplir siempre. Y quien lea esto: por favor, pase por el canal, suscríbase, comparta y comente.

De hecho, esta entrevista inesperada ha supuesto entender como algo útil y entretenido mis videos con “ánimo de Lucro”.

Es justo lo que te iba a preguntar: “Inicié este canal con ánimo Lucro, mi amigo genovés”, leemos en la descripción. ¿Ese amigo aún te acompaña?

Lucro es como Johan Sebastián Mastropiero de Les Luthiers: un McGuffin, un amigo imaginario, una justificación.

Siempre me resultó llamativa esa frase de “sin ánimo de lucro”, y yo, influido por el quinteto de genios de Argentina, muchas veces reconvierto el significado de las palabras para divertirme, aunque alguna de mis invenciones no consiga más que generar cuestionamientos sobre cómo es posible que hable y respire… A lo que yo contesto que padezco de “adelanto mental”. Pero no nos adentremos en cuestiones de horóscopos y calendarios.

Si lo que hago para internet puede un día repercutir monetariamente, pues Lucro habrá logrado su objetivo y yo agradeceré cada palmada en el hombro que me dio al estilo Warren Sánchez: “Warren consololo, animolo, vamos Lolo…”

Más allá de Lucro, siempre me acompañan las ocurrencias y, hasta ahora, el tanque de combustible de las ideas parece no bajar de nivel.

JORGE ENRIQUE LAGE
JORGE ENRIQUE LAGE
Jorge Enrique Lage (La Habana, 1979). Graduado de Bioquímica, carrera que nunca ejerció. Graduado de Edición por la Universidad Autónoma de Barcelona, carrera que intenta ejercer. Ha publicado los libros de ficciones El color de la sangre diluida (2008) y Vultureffect (2011), y es el autor de las novelas Carbono 14. Una novela de culto (2010), La autopista: the movie (2014), Archivo (2015, 2020), Everglades (2020) y Libros raros y de uso (2023).

Te puede interesar

Una carta de presentación para Evelyn Sosa escrita en varias postales

Buscar en el otro su propia fuga, sus propios referentes abandonados, su propia fotografía dejada atrás

Poemas de ‘Un mal de familia’

Cuando era pequeño / vi llorar a mi padre por primera vez, / mi tío hacía películas caseras / y una tarde proyectamos / la del último viaje.

La izquierda autoritaria en CLACSO. Conversación con Margarita López Maya

¿Cómo el régimen cubano se mueve para controlar el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales?
Contenidos relacionados

Deja un comentario

Escriba su comentario...
Por favor, introduzca su nombre aquí